09-04-2026, 05:15 AM
Había sido un día bastante productivo, consiguió estafar a un par de personas y conseguir un buen botín, ahora se encontraba sentada en un callejón, contando los berries sobre una caja de madera, manteniendo sus piernas cruzadas, y aquella serpiente blanca se veía enrollada en su brazo derecho, su más fiel compañero desde que tiene uso de memoria, algunas veces le ha servido para ganar ciertas apuestas y era increíble actor.
Tras terminar de contar, lo que había conseguido no era mucho y quizas solo le ayudaría a estar unos dias tranquila, unos dos como mucho y si lograba estirarlos lo suficiente para llegar hasta ese momento, no había opción, debía de robar alguna casa aquella noche, quizás asaltar los muelles o algo que le permitiera tener suficiente dinero para avanzar hasta la siguiente isla, y es que nunca aprendió a navegar, por las que lo intentara no lograba encajar todas las piezas.
Fue entonces cuando una voz le hizo alzar la mirada, era una chica que acortaba el camino por aquel callejón, y parecía estar más concentrada en su comida que a su alrededor – Cuidado, que si gritas así vas a atraer a todos los que tienen hambre en tres manzanas a la redonda – se inclinó un poco hacia adelante, guardando la pequeña bolsa de barries en el bolsillo del pantalón, para finalmente cerrar su ojo derecho – no mucha gente elige este camino para cenar ¿tienes mucha prisa por esconderte o realmente ese pan es tan bueno como parece? – no pudo evitar sonreírle, la verdad no tenía hambre, pero no estaba demas ser algo amigable por una vez en la vida, aparte que aquella chica era realmente hermosa y de cierta manera, le recordaba a alguien de su pasado, una persona que era mejor que no se volvieran a topar.
Tras terminar de contar, lo que había conseguido no era mucho y quizas solo le ayudaría a estar unos dias tranquila, unos dos como mucho y si lograba estirarlos lo suficiente para llegar hasta ese momento, no había opción, debía de robar alguna casa aquella noche, quizás asaltar los muelles o algo que le permitiera tener suficiente dinero para avanzar hasta la siguiente isla, y es que nunca aprendió a navegar, por las que lo intentara no lograba encajar todas las piezas.
Fue entonces cuando una voz le hizo alzar la mirada, era una chica que acortaba el camino por aquel callejón, y parecía estar más concentrada en su comida que a su alrededor – Cuidado, que si gritas así vas a atraer a todos los que tienen hambre en tres manzanas a la redonda – se inclinó un poco hacia adelante, guardando la pequeña bolsa de barries en el bolsillo del pantalón, para finalmente cerrar su ojo derecho – no mucha gente elige este camino para cenar ¿tienes mucha prisa por esconderte o realmente ese pan es tan bueno como parece? – no pudo evitar sonreírle, la verdad no tenía hambre, pero no estaba demas ser algo amigable por una vez en la vida, aparte que aquella chica era realmente hermosa y de cierta manera, le recordaba a alguien de su pasado, una persona que era mejor que no se volvieran a topar.
