09-04-2026, 10:28 PM
El joven arquero se encuentra parado junto a su compañero fiel, el que va medianamente cargado totalmente dentro de sus capacidades, igualmente no solía cargarlo demasiado, más bien lo usaba para cuestiones de cargas de gran tamaño, no demasiado peso, pero imposible de llevarlo el propio arquero de ninguna manera. El joven estaba anotando unas ideas, posibles lugares a visitar, objetos a forjar o cosas que pudieran ser útiles para su barco y su división. Mientras el joven sargento escribía caminaba tranquilo, habiendo aprendido a poder escribir de forma comprensible caminando, una costumbre que tomó durante sus años aprendiendo a cazar para poder anotar comportamientos animales sin perderles de vista ni perder su rastro. Mientras hacía eso generalmente no atendía a los demás cazadores, pero mayormente en esas situaciones estaba completamente solo pues cada cazador seguía su propia ruta y no molestaban al resto.
Mientras caminaba Rasmussen caminaba junto a él tranquilamente sin molestarle mucho la carga, estando dentro de lo que era capaz de cargar en las pocas veces que el joven lo usaba para ello, siendo la mayoría de la carga comida, tanto para los miembros de la división como para el propio hipopótamo, sin fijarse en lo que decían las personas a su alrededor ni fijarse demasiado en lo que dijeran o como miraran a un marine acompañado de un extraño hipopótamo con un pelaje blanco que lo hace destacar en esta zona del mundo. En un punto la gente parecía dejar de importarle la escena y pasaron a verlo como algo normal. Bertram en un punto dejó de escribir y empezó a rascarse tras la cabeza mientras pensaba en qué lugar visitar primero, mientras se aseguraba de planificarlo todo para mantener a su compañero lo menos cargado posible y llevar él todo el peso posible de sus compras.
En ese momento escuchó unos pasos acercarse a su posición y una voz femenina y suave hablar, pero no a él sino que por sus palabras y la dirección del sonido seguramente se refería a su compañero Rasmussen, quien llevaba una carga leve que solo lo cargaba él por necesidad momentánea de poder entrar en las tiendas sin cargas. Cuando la joven mencionó lo del descanso Bertram dejó de escribir y guardó el cuaderno, girándose a ver una bella joven con un uniforme marine quien parecía molesta con la carga que llevaba Rasmussen, algo que el joven cazador entendía perfectamente pues no era la primera vez que tenía un compañero animal, y vio a muchos maltratar a los suyos viéndolos como simples herramientas. Bertram suspiró y dijo
-Buenas tardes señorita, y a rasgos generales concuerdo en que los animales no son herramientas, y mayormente lo que compro lo cargo yo mismo o empleo objetos con ruedas para tal fin. Hoy sin embargo estaba de paso y aproveché para que mi pequeño amigo pudiera estirar las patas y descansar del viaje en barco donde no podía moverse demasiado. Traté de llevar al carga, pero él mismo me iba quitando las cosas de la mano, aunque si te fijas bien es mayormente comida y no precisamente pesada, sir.-
El joven se acercó con calma a Rasmussen y le acarició la cabeza con suavidad, notando como el animal se sentía a gusto con dos personas dándole cariño y atención, al mismo tiempo que observé a la joven marine, la cual estaba claramente dispuesta a llegar a grandes caminos para defender al animal y con una sonrisa amable y tranquila el pelirrojo dijo
-Estoy totalmente de acuerdo con lo que dice señorita. Antes de unirme a la marina era cazador y tenía una pequeña manada de lobos como compañeros, y siempre fue un trabajo en equipo en el que ambas partes se protegían y ayudaban, rastreando a la presa, rodeándola y completando el trabajo, dividiendo la carne de forma proporcional acorde a las necesidades de cada uno. Antes de que me vuelva a olvidar presentarme, soy el sargento Bertram Gaufrid, un gusto conocerla.-
El joven sargento realmente se alegra de encontrarse con más marines, eso indica que más gente está del lado del bien y de la justicia en lugar de seguir el egoísta camino de la piratería para simplemente conseguir lo que quieren sin importar las consecuencias y los daños que hacen a los demás. Bertram miró un momento a su compañero, la lista que tenía en la mano y luego a la joven marine que tenía enfrente y rascándose tras la cabeza dijo
-Justo estaba pensando en buscar un sitio donde poder comer y ponerle algo de comer a mi compañero, es hora de su descanso. Si gustas puedes acompañarnos y me cuentas cómo acabaste en la marina y cual es tu visión de lo que es la justicia, sir.-
Mientras caminaba Rasmussen caminaba junto a él tranquilamente sin molestarle mucho la carga, estando dentro de lo que era capaz de cargar en las pocas veces que el joven lo usaba para ello, siendo la mayoría de la carga comida, tanto para los miembros de la división como para el propio hipopótamo, sin fijarse en lo que decían las personas a su alrededor ni fijarse demasiado en lo que dijeran o como miraran a un marine acompañado de un extraño hipopótamo con un pelaje blanco que lo hace destacar en esta zona del mundo. En un punto la gente parecía dejar de importarle la escena y pasaron a verlo como algo normal. Bertram en un punto dejó de escribir y empezó a rascarse tras la cabeza mientras pensaba en qué lugar visitar primero, mientras se aseguraba de planificarlo todo para mantener a su compañero lo menos cargado posible y llevar él todo el peso posible de sus compras.
En ese momento escuchó unos pasos acercarse a su posición y una voz femenina y suave hablar, pero no a él sino que por sus palabras y la dirección del sonido seguramente se refería a su compañero Rasmussen, quien llevaba una carga leve que solo lo cargaba él por necesidad momentánea de poder entrar en las tiendas sin cargas. Cuando la joven mencionó lo del descanso Bertram dejó de escribir y guardó el cuaderno, girándose a ver una bella joven con un uniforme marine quien parecía molesta con la carga que llevaba Rasmussen, algo que el joven cazador entendía perfectamente pues no era la primera vez que tenía un compañero animal, y vio a muchos maltratar a los suyos viéndolos como simples herramientas. Bertram suspiró y dijo
-Buenas tardes señorita, y a rasgos generales concuerdo en que los animales no son herramientas, y mayormente lo que compro lo cargo yo mismo o empleo objetos con ruedas para tal fin. Hoy sin embargo estaba de paso y aproveché para que mi pequeño amigo pudiera estirar las patas y descansar del viaje en barco donde no podía moverse demasiado. Traté de llevar al carga, pero él mismo me iba quitando las cosas de la mano, aunque si te fijas bien es mayormente comida y no precisamente pesada, sir.-
El joven se acercó con calma a Rasmussen y le acarició la cabeza con suavidad, notando como el animal se sentía a gusto con dos personas dándole cariño y atención, al mismo tiempo que observé a la joven marine, la cual estaba claramente dispuesta a llegar a grandes caminos para defender al animal y con una sonrisa amable y tranquila el pelirrojo dijo
-Estoy totalmente de acuerdo con lo que dice señorita. Antes de unirme a la marina era cazador y tenía una pequeña manada de lobos como compañeros, y siempre fue un trabajo en equipo en el que ambas partes se protegían y ayudaban, rastreando a la presa, rodeándola y completando el trabajo, dividiendo la carne de forma proporcional acorde a las necesidades de cada uno. Antes de que me vuelva a olvidar presentarme, soy el sargento Bertram Gaufrid, un gusto conocerla.-
El joven sargento realmente se alegra de encontrarse con más marines, eso indica que más gente está del lado del bien y de la justicia en lugar de seguir el egoísta camino de la piratería para simplemente conseguir lo que quieren sin importar las consecuencias y los daños que hacen a los demás. Bertram miró un momento a su compañero, la lista que tenía en la mano y luego a la joven marine que tenía enfrente y rascándose tras la cabeza dijo
-Justo estaba pensando en buscar un sitio donde poder comer y ponerle algo de comer a mi compañero, es hora de su descanso. Si gustas puedes acompañarnos y me cuentas cómo acabaste en la marina y cual es tu visión de lo que es la justicia, sir.-

