10-04-2026, 01:36 AM
Paciente se encuentra esperando ahí, en el interior de la habitación. La paredes, al no ser tan gruesas, le permiten escuchar diálogos desde el exterior. Si bien oye las palabras que intercambian el Yakuza y el capitán pirata, no interviene para así no dar a conocer su posición exacta. Después de todo, en eso consiste esta prueba para Jin. Se le nota confiado, como si en ningún momento hubiese soltado una mentira para ellos, lo que es valorado por Kiyoshi. Muchas críticas pueden haber para él, pero es un tipo sincero, y la sinceridad también es algo que apremia en el rostro.
Cuando es dicha su ubicación, golpea tres veces el muro, dándoles a entender que efectivamente se encuentra donde es especificado por Jin. — Ya veo, no está vendiendo humo. Este poder, haki, es más interesante de lo que pensé… Pero si él recién lo aprendió, no tiene sentido pedirle que nos ayude a desarrollarlo. Ya será cuestión nuestra arreglárnosla para hacernos con esa habilidad. — Con que Jin les haya hecho conocedores de esta información es más que suficiente, lo que sigue ya corre por cuenta de los Sepultureros.
Decide regresar con sus compañeros, porque sí, en este momento, considera a Jin también uno de ellos. No con la misma importancia que los tres que comparten tropas con él, pero ya lo dijo antes; el trato fue aceptado por Jin y corresponde que Kiyoshi lo cumpla. Una vez ya se encuentran nuevamente los tres juntos, al fin alza la voz. — Te daré un punto por aprender esto que desconocíamos, supongo que no has estado perdiendo el tiempo con esos trabajadores tuyos que siempre traes colgando.
La conversación podría continuar, pero un hecho fortuito y excepcional ocurre frente a sus narices. De pronto, el cuerpo de Eros cae al piso, escuchándose un fuerte ruido contra la madera. — ¿Tonto? — Le pregunta Kiyoshi a su capitán, aún manteniendo la calma. Sin embargo, no obtiene respuesta. — ¿Qué diablos te pasa? ¿Acaso pelear con Onizuka Jin te dejó sin energías — Dobla las rodillas para que sus manos puedan llegar cerca del suelo y apoyarse en los hombros del hombre topo. Lo intenta mover, zarandeando su figura por si reacciona, pero nada sucede. Ahora sí se alarma un poco, pero se esfuerza en no demostrar abiertamente esta preocupación para que Jin la vea. Deben aparentar siempre fortaleza.
¿Se durmió? ¿Perdió el conocimiento? ¿Cansancio? ¿Estrés? Es difícil dar con un motivo sin analizarlo, pero necesita privacidad para eso. Mientras se esfuerza en tomar el cuerpo de Eros y echárselo a la espalda como si de una mochila se tratase, retoma el diálogo con el Onizuka. — Supongo que no ha obedecido mis indicaciones y lleva días sin dormir. A los tontos les pasa. Asegúrate de llamar a la mocosa esa e insistirle en que siga las reglas que le dejé en la última visita. — No debe decir nombres, Jin entenderá inmediatamente.
— Supongo que hasta aquí llega nuestra charla. Como dije antes, procederemos a verte como un aliado siempre y cuando no nos des motivos para desconfiar de ti, así que puedes permanecer en contacto con nosotros. — Jin sigue sin ser del agrado de Kiyoshi, pero aquí se demuestra, como siempre ha sido, que él nunca falla a su palabra. Puede que aquí no haya un contrato firmado, pero el médico actúa como sí fuese un trato entre profesionales. — Te debo pedir que te vayas. No queremos que mis otros compañeros aparezcan y asumas que eres un enemigo. Por mi parte, llevaré a este tonto adentro y lo revisaré. Aunque sea un tonto, es mi capitán. — Y debe darle prioridad por sobre a todo.
Se da una media vuelta y procede a ingresar a la zona techada, aunque recuerda algo y gira su cuello hacia atrás para así dedicar unas últimas palabras al Yakuza. — Ah, y sobre tus pantalones, puedes llevártelos. Realmente me parece muy tonto que estén ahí, es hasta vergonzoso. — Y lo mejor es que le obedezca. Pues si los deja ahí y simplemente se va, Kiyoshi probablemente se enoje. No en el sentido de que vaya a comportarse agresivamente con él la próxima vez que se vean, sino simplemente por ser un tipo cascarrabias. Se enojará, pero al rato se le pasará.
Casi siempre sucede así.
Cuando es dicha su ubicación, golpea tres veces el muro, dándoles a entender que efectivamente se encuentra donde es especificado por Jin. — Ya veo, no está vendiendo humo. Este poder, haki, es más interesante de lo que pensé… Pero si él recién lo aprendió, no tiene sentido pedirle que nos ayude a desarrollarlo. Ya será cuestión nuestra arreglárnosla para hacernos con esa habilidad. — Con que Jin les haya hecho conocedores de esta información es más que suficiente, lo que sigue ya corre por cuenta de los Sepultureros.
Decide regresar con sus compañeros, porque sí, en este momento, considera a Jin también uno de ellos. No con la misma importancia que los tres que comparten tropas con él, pero ya lo dijo antes; el trato fue aceptado por Jin y corresponde que Kiyoshi lo cumpla. Una vez ya se encuentran nuevamente los tres juntos, al fin alza la voz. — Te daré un punto por aprender esto que desconocíamos, supongo que no has estado perdiendo el tiempo con esos trabajadores tuyos que siempre traes colgando.
La conversación podría continuar, pero un hecho fortuito y excepcional ocurre frente a sus narices. De pronto, el cuerpo de Eros cae al piso, escuchándose un fuerte ruido contra la madera. — ¿Tonto? — Le pregunta Kiyoshi a su capitán, aún manteniendo la calma. Sin embargo, no obtiene respuesta. — ¿Qué diablos te pasa? ¿Acaso pelear con Onizuka Jin te dejó sin energías — Dobla las rodillas para que sus manos puedan llegar cerca del suelo y apoyarse en los hombros del hombre topo. Lo intenta mover, zarandeando su figura por si reacciona, pero nada sucede. Ahora sí se alarma un poco, pero se esfuerza en no demostrar abiertamente esta preocupación para que Jin la vea. Deben aparentar siempre fortaleza.
¿Se durmió? ¿Perdió el conocimiento? ¿Cansancio? ¿Estrés? Es difícil dar con un motivo sin analizarlo, pero necesita privacidad para eso. Mientras se esfuerza en tomar el cuerpo de Eros y echárselo a la espalda como si de una mochila se tratase, retoma el diálogo con el Onizuka. — Supongo que no ha obedecido mis indicaciones y lleva días sin dormir. A los tontos les pasa. Asegúrate de llamar a la mocosa esa e insistirle en que siga las reglas que le dejé en la última visita. — No debe decir nombres, Jin entenderá inmediatamente.
— Supongo que hasta aquí llega nuestra charla. Como dije antes, procederemos a verte como un aliado siempre y cuando no nos des motivos para desconfiar de ti, así que puedes permanecer en contacto con nosotros. — Jin sigue sin ser del agrado de Kiyoshi, pero aquí se demuestra, como siempre ha sido, que él nunca falla a su palabra. Puede que aquí no haya un contrato firmado, pero el médico actúa como sí fuese un trato entre profesionales. — Te debo pedir que te vayas. No queremos que mis otros compañeros aparezcan y asumas que eres un enemigo. Por mi parte, llevaré a este tonto adentro y lo revisaré. Aunque sea un tonto, es mi capitán. — Y debe darle prioridad por sobre a todo.
Se da una media vuelta y procede a ingresar a la zona techada, aunque recuerda algo y gira su cuello hacia atrás para así dedicar unas últimas palabras al Yakuza. — Ah, y sobre tus pantalones, puedes llevártelos. Realmente me parece muy tonto que estén ahí, es hasta vergonzoso. — Y lo mejor es que le obedezca. Pues si los deja ahí y simplemente se va, Kiyoshi probablemente se enoje. No en el sentido de que vaya a comportarse agresivamente con él la próxima vez que se vean, sino simplemente por ser un tipo cascarrabias. Se enojará, pero al rato se le pasará.
Casi siempre sucede así.
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
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