10-04-2026, 10:56 AM
Generalmente que una buena amiga le dijera lo que le dijera que no debería lograr que él sintiera ese cosquilleo que recorrió todo su cuerpo, cuando la propia Kagura dijo que eso, que le alegraba verle bien, eso fue lo que sintió a las palabras de la muchacha. Intento no darle muchas vueltas, quizás debía ser porque hacía muchísimo tiempo que no se veían y probablemente la echaba más de menos de lo que la recordaba. Si, eso debía de ser. Asintió con la cabeza a sus propias palabras mentales para convencerse precisamente de eso.
Tras unos instantes observando la situación del vestido de la pelirroja en los alto del árbol balanceándose como si fuera una bandera, llegaron a la conclusión de cómo alcanzarlo, él la cargaba sobre sus hombros para poder elevarla lo suficiente y que pudiera agarrar el susodicho vestido, pues aunque ahora llevará su camisa, igualmente ella debería recuperar su ropa, dudaba que quisiera dejarla allí, no era un buen lugar para guardar la ropa.
Ante las palabras de preocupación de la muchacha acerca de que la sujetara bien, Jesse esbozó una sonrisa amplia, algo presuntuosa tal vez. Entonces fue cuando con su único ojo miro a los de Kagura. Si algo tenía Jesse también era confianza en sí mismo, no en exceso, pero la suficiente como para estar seguro de que podía hacer aquello sin problemas.
– Confía en mí. Ya te he atrapado una vez, si hay problemas te salvaré de nuevo. – Le aseguró. – Además, ya no soy el niño que era hace diez años, ahora soy mucho más fuerte. – Levantó el brazo derecho mostrando músculo, ahora que no llevaba camisa se notaba mucho mejor la demostración que estaba haciendo con su brazo.
¿Podría dar la sensación de que estaba coqueteando con ella? Probablemente, pero si tenía suerte ni las ardillas ni los búhos no lo irían contando, además, también era para transmitirle confianza a la joven
Se acercó al árbol, se puso de espalda a Kagura, colocando ambos brazos sobre el tronco para tener un mayor soporte, y entonces giró la cabeza para mirarla.
– ¡Adelante! – Le indicó. – Súbete a mis hombros. – Estaba seguro que el peso de ella no era un problema para el cometido, era la habilidad de ella para agarrar el vestido, aunque debía ser sencillo para ella, o eso esperaba.
Aunque las cosas siempre podrían torcerse en el peor de los momentos…
Tras unos instantes observando la situación del vestido de la pelirroja en los alto del árbol balanceándose como si fuera una bandera, llegaron a la conclusión de cómo alcanzarlo, él la cargaba sobre sus hombros para poder elevarla lo suficiente y que pudiera agarrar el susodicho vestido, pues aunque ahora llevará su camisa, igualmente ella debería recuperar su ropa, dudaba que quisiera dejarla allí, no era un buen lugar para guardar la ropa.
Ante las palabras de preocupación de la muchacha acerca de que la sujetara bien, Jesse esbozó una sonrisa amplia, algo presuntuosa tal vez. Entonces fue cuando con su único ojo miro a los de Kagura. Si algo tenía Jesse también era confianza en sí mismo, no en exceso, pero la suficiente como para estar seguro de que podía hacer aquello sin problemas.
– Confía en mí. Ya te he atrapado una vez, si hay problemas te salvaré de nuevo. – Le aseguró. – Además, ya no soy el niño que era hace diez años, ahora soy mucho más fuerte. – Levantó el brazo derecho mostrando músculo, ahora que no llevaba camisa se notaba mucho mejor la demostración que estaba haciendo con su brazo.
¿Podría dar la sensación de que estaba coqueteando con ella? Probablemente, pero si tenía suerte ni las ardillas ni los búhos no lo irían contando, además, también era para transmitirle confianza a la joven
Se acercó al árbol, se puso de espalda a Kagura, colocando ambos brazos sobre el tronco para tener un mayor soporte, y entonces giró la cabeza para mirarla.
– ¡Adelante! – Le indicó. – Súbete a mis hombros. – Estaba seguro que el peso de ella no era un problema para el cometido, era la habilidad de ella para agarrar el vestido, aunque debía ser sencillo para ella, o eso esperaba.
Aunque las cosas siempre podrían torcerse en el peor de los momentos…
