10-04-2026, 11:36 AM
Parecía que la Amelia tenía muy claro que no debía besar a los pelirrojos ni a los tuertos, solo por ser pelirrojo y tuerto ya le desechaba, aunque claramente aquello le parecía una broma, no se lo tomó a mal, esbozo una sonrisa en su lugar. Igualmente, no era el momento de pensar en besos, al menos no hasta que todo se hubiera solucionado, entonces fue cuando respondió a las palabras de ella de pedirselo a Annette o Ms. Brown. Sabía perfectamente como responder a sus palabras, pues el tampoco era un idiota… No del todo.
– Vaya, no pensaba que eras de las que dejaba que los demás te pagaran los favores. – Obviamente él no iba a obligarla a que le diera un beso, no era así. Realmente se lo había dicho por que era lo primero que se le paso por la cabeza y por que Amelia era ciertamente atractiva, pero hasta el entendía que un “no” era un “no”. Igualmente esperaba poder picar un poco a la rubia con sus palabras.
Se sintió honestamente halagado cuando ella dijo que no parecía un marine, y eso era algo bueno, por que muchas veces no compartían los ideales de estos y la forma que tenían de tratar a personas de bien, solo por que su forma de verlo parecían peligrosas o vete a saber que otras movidas los motivaban. Pero si era marine también debía aprovechar para ayudar a los demás, eso era algo que sí le gustaba de verdad. Una sonrisa en el rostro de una persona que ayudaba te llenaba el corazón de alegría.
– Gracias. – Se le escapó una carcajada, cuando le agradeció el “No lo pareces” de la rubia.
Una vez en la cueva y tras su presentación, el gyojin le miró y tuvo los santos cojones de llamarle humano defectuoso… ¿Acaso se había mirado al espejo últimamente? Tenía cara de un excremento que se había resecado al sol, pero claro, por si acaso prefería dejar los comentarios hostiles para otra situación, especialmente cuando este pillo a Amalia intentando soltar a las chicas de la jaula.
¡Maldición! Le había pedido que le dejara a él la situación, también el hecho de soltar a las chicas, con el gyojin muerto… O fuera de combate todo habría sido más sencillo. No la culpaba, entendía la prisa por querer liberarlas, pero ojalá hubiera podido esperar un poco. Ahora estaba ella atrapada, y como rehén de aquel bicho.
Parecía ser que el bicho quería negociar y las dos proposiciones que le hizo desde luego no era convincentes, matar a la chica o cortarse una pierna, lo cierto es que las dos eran horribles, aunque era mucho peor matar a la rubia, debía pensar en otra cosa. Era cierto que matarlo y rebuscar dentro de él era una opción, pero si era cierto que venian mas hombres pez, la cosa sería aún peor… Pero y si…
– Hagamos un trato, señor Gyojin. – Esbozo una sonrisa y se sentó en el suelo, en la posición de flor de loto. – Usted libera a mi amiga y a las chicas, y yo le consigo comida, o chicas guapas para coquetear. Tantas cosas de ambas como quiera. Tengo muchos contactos. – Le guiñó un ojo al Gyojin para tratar de darle a entender que quería tener complicidad con él. – Seguro que un poco de compañía femenina le endulza el carácter. La de ellas no, por que ya han sido secuestradas y sería un engorro... – Le aseguro al Gyojin – Pero algunas que yo conozco estarán con usted por voluntad propia – Su sonrisa se amplió.
Se puso en pie, dio unos pasos y le ofreció su mano al hombre pez, para demostrarle que tenía intención de ir en serio. Aunque en realidad no, era todo "mentirusco gordo atado con piedra".
Aunque la verdadera intención de Jesse era que cuando las chicas salieran de la celda, era o meter al gyojin en la celda, o acabar con él. Probablemente no merecía seguir con vida, después de ver que se había comido a una chica, pero… A momentos desesperados, medidas desesperadas.
Igualmente si tenía aunque solo fuera una oportunidad acabaría con la criatura. Pero de momento no podía hacerlo abiertamente, de momento solo podía esperar a que la criatura confiara en sus palabras.
– Vaya, no pensaba que eras de las que dejaba que los demás te pagaran los favores. – Obviamente él no iba a obligarla a que le diera un beso, no era así. Realmente se lo había dicho por que era lo primero que se le paso por la cabeza y por que Amelia era ciertamente atractiva, pero hasta el entendía que un “no” era un “no”. Igualmente esperaba poder picar un poco a la rubia con sus palabras.
Se sintió honestamente halagado cuando ella dijo que no parecía un marine, y eso era algo bueno, por que muchas veces no compartían los ideales de estos y la forma que tenían de tratar a personas de bien, solo por que su forma de verlo parecían peligrosas o vete a saber que otras movidas los motivaban. Pero si era marine también debía aprovechar para ayudar a los demás, eso era algo que sí le gustaba de verdad. Una sonrisa en el rostro de una persona que ayudaba te llenaba el corazón de alegría.
– Gracias. – Se le escapó una carcajada, cuando le agradeció el “No lo pareces” de la rubia.
Una vez en la cueva y tras su presentación, el gyojin le miró y tuvo los santos cojones de llamarle humano defectuoso… ¿Acaso se había mirado al espejo últimamente? Tenía cara de un excremento que se había resecado al sol, pero claro, por si acaso prefería dejar los comentarios hostiles para otra situación, especialmente cuando este pillo a Amalia intentando soltar a las chicas de la jaula.
¡Maldición! Le había pedido que le dejara a él la situación, también el hecho de soltar a las chicas, con el gyojin muerto… O fuera de combate todo habría sido más sencillo. No la culpaba, entendía la prisa por querer liberarlas, pero ojalá hubiera podido esperar un poco. Ahora estaba ella atrapada, y como rehén de aquel bicho.
Parecía ser que el bicho quería negociar y las dos proposiciones que le hizo desde luego no era convincentes, matar a la chica o cortarse una pierna, lo cierto es que las dos eran horribles, aunque era mucho peor matar a la rubia, debía pensar en otra cosa. Era cierto que matarlo y rebuscar dentro de él era una opción, pero si era cierto que venian mas hombres pez, la cosa sería aún peor… Pero y si…
– Hagamos un trato, señor Gyojin. – Esbozo una sonrisa y se sentó en el suelo, en la posición de flor de loto. – Usted libera a mi amiga y a las chicas, y yo le consigo comida, o chicas guapas para coquetear. Tantas cosas de ambas como quiera. Tengo muchos contactos. – Le guiñó un ojo al Gyojin para tratar de darle a entender que quería tener complicidad con él. – Seguro que un poco de compañía femenina le endulza el carácter. La de ellas no, por que ya han sido secuestradas y sería un engorro... – Le aseguro al Gyojin – Pero algunas que yo conozco estarán con usted por voluntad propia – Su sonrisa se amplió.
Se puso en pie, dio unos pasos y le ofreció su mano al hombre pez, para demostrarle que tenía intención de ir en serio. Aunque en realidad no, era todo "mentirusco gordo atado con piedra".
Aunque la verdadera intención de Jesse era que cuando las chicas salieran de la celda, era o meter al gyojin en la celda, o acabar con él. Probablemente no merecía seguir con vida, después de ver que se había comido a una chica, pero… A momentos desesperados, medidas desesperadas.
Igualmente si tenía aunque solo fuera una oportunidad acabaría con la criatura. Pero de momento no podía hacerlo abiertamente, de momento solo podía esperar a que la criatura confiara en sus palabras.
Jesse el bello
