10-04-2026, 02:56 PM
Miyori respondería a la pregunta de los marines y Yuuki se limitaría a mirar el cartel en silencio, jugueteando con las plumas en sus alas, organizándolas un poco y fingiendo demencia. Sabía que era posible que la pregunta también fuera para ella, pero Yuuki no iba a abrir la boca. Era lo peor que podría hacer en una situación como en la que estaba, pues no iba a aguantarse las ganas de soltarles un comentario cínico o sarcástico y luego se metería en problemas... y si bien no le preocupaban los problemas en sí, no quería que Miyori terminara en problemas también. Se veía que era una chica bastante inocente y pura. Yuuki no quería ser la primera en hacerla ver el mundo real; con dejarla soñar era más que suficiente por ahora.
—Y tu. La de las alas. ¿No vas a decir nada?
Yuuki puso cara de tonta y sonrió de manera inocente. No le pegaba nada. Pero con el aura que se cargaba encima de ser solo una chica linda, los marines simplemente murmuraron y luego guardaron el cartel.
—Cuidado con esconder piratas. Son un peligro para nuestra sociedad en orden. Tengan un buen día, señoritas. —El marine hizo un ademán algo casual con su mano en la gorra y luego se retiró junto con los otros.
Yuuki les despediría agitando su mano de manera educada y algo coqueta, sonriendo siempre y fingiendo hacerse la tonta en todo momento. Al menos hasta que estuvieron lo suficientemente lejos como para que no pudieran escucharla hablar o notar bien sus expresiones faciales. Tan pronto como la distancia le favoreció, la sonrisa se agrió y ella suspiró con alivio fastidiado. Se notaba que no le había gustado nada ese encuentro. Y eso que apenas si había sido una pregunta casual. Pero para Yuuki era como haberse visto a la cara con su verdugo... y bueno, de haber abierto la boca, es posible que eso hubiese ocurrido.
Miró entonces a Miyori de nuevo y recordó que tenían una conversación a medias.
¿Un pirata que buscara justicia? ¿Un marine que no quisiera prestigio? Bueno. Sí, para Yuuki el mundo no era tan gris, era cierto, pero tampoco era tan tonta como para cerrarlo todo en un solo cajón. Había muchísimos cajones. No todos para cosas malas o buenas, claro, pues ella misma llegaba a reinterpretar las cosas para que quedaran a su acomodo y así continuar con lo que fuera que estuviera haciendo.
—Un pirata puede ser lo que quiera ser. —Se quiso reír un poco a lo que acabó de decir, pues parecía algo barato—. Pero ese es el punto de los piratas. Son libres. ¿Los marines? Podrán querer aspirar a lo que quieran, supongo, pero ellos obedecen reglas y órdenes. —Se cruzó de brazos y luego agitó una mano en el aire—. Pero es mejor no hablar de cosas que nos amarguen. ¿Cuál es tu postre favorito?
Se llevó las manos a la cintura y miró hacia el pueblo. Había adoptado de nuevo una pose relajada y despreocupada, igual que antes de ver a los marines. —¿Te parece si vamos andando mientras me cuentas?
—Y tu. La de las alas. ¿No vas a decir nada?
Yuuki puso cara de tonta y sonrió de manera inocente. No le pegaba nada. Pero con el aura que se cargaba encima de ser solo una chica linda, los marines simplemente murmuraron y luego guardaron el cartel.
—Cuidado con esconder piratas. Son un peligro para nuestra sociedad en orden. Tengan un buen día, señoritas. —El marine hizo un ademán algo casual con su mano en la gorra y luego se retiró junto con los otros.
Yuuki les despediría agitando su mano de manera educada y algo coqueta, sonriendo siempre y fingiendo hacerse la tonta en todo momento. Al menos hasta que estuvieron lo suficientemente lejos como para que no pudieran escucharla hablar o notar bien sus expresiones faciales. Tan pronto como la distancia le favoreció, la sonrisa se agrió y ella suspiró con alivio fastidiado. Se notaba que no le había gustado nada ese encuentro. Y eso que apenas si había sido una pregunta casual. Pero para Yuuki era como haberse visto a la cara con su verdugo... y bueno, de haber abierto la boca, es posible que eso hubiese ocurrido.
Miró entonces a Miyori de nuevo y recordó que tenían una conversación a medias.
¿Un pirata que buscara justicia? ¿Un marine que no quisiera prestigio? Bueno. Sí, para Yuuki el mundo no era tan gris, era cierto, pero tampoco era tan tonta como para cerrarlo todo en un solo cajón. Había muchísimos cajones. No todos para cosas malas o buenas, claro, pues ella misma llegaba a reinterpretar las cosas para que quedaran a su acomodo y así continuar con lo que fuera que estuviera haciendo.
—Un pirata puede ser lo que quiera ser. —Se quiso reír un poco a lo que acabó de decir, pues parecía algo barato—. Pero ese es el punto de los piratas. Son libres. ¿Los marines? Podrán querer aspirar a lo que quieran, supongo, pero ellos obedecen reglas y órdenes. —Se cruzó de brazos y luego agitó una mano en el aire—. Pero es mejor no hablar de cosas que nos amarguen. ¿Cuál es tu postre favorito?
Se llevó las manos a la cintura y miró hacia el pueblo. Había adoptado de nuevo una pose relajada y despreocupada, igual que antes de ver a los marines. —¿Te parece si vamos andando mientras me cuentas?

![[Imagen: o32YH2T.png]](https://i.imgur.com/o32YH2T.png)