[Aventura | T2 | P. Absoluto ] La sal y la Insignia
#8
Dean seguía mirando fijamente al sargento mientras pasaba el reverso de su mano por su frente, intentando quitar las gotas de sudor que brotaban por el reciente esfuerzo. Dio un rápido vistazo a los soldados caídos, todos ellos daban señales de respiración, por lo que pudo cumplir con su objetivo de no matarlos. Hubiera sido un problema el quitarle la vida a un marine, pues la tranquilidad en su vida se habría esfumado y empezaría a ser un criminal buscado con justa razón. Aunque pensándolo bien, acaba de derribar a diez marines frente a alguien de alto rango... todo era una molestia, pues no había un camino fácil.

Por un rato, tanto el peliblanco como el imponente soldado se mantuvieron en silencio sin hacer ningún movimiento que pusiera en alerta al otro, algo que ponía de los nervios a Dean. Ese sentimiento comenzó a crecer cuando ojos de niños y adultos desconocidos para él se comenzaban a asomar ¿defenderán a la marina aunque los tengan sometidos o simplemente se quedarán como espectadores? si era así, no los iba a culpar. Él muchas veces estuvo en esa posición y sabía lo que era sentir terror ante una figura de autoridad. 

Desde la lejanía se escuchó como le dieron una orden al oficial, que recogiera a sus hombres y se retirara. Giró 180 grados su cabeza, para ver a dos rostros que supo reconocer. Eran aquellos marines que habían cobrado el tributo a Arko. Ante esto, el peliblanco apretó con fuerza a Shinso, pero antes de que pudiera hacer nada, volvió a girar la mirada para ver al hombre de mayor tamaño, quien había bajado los brazo y no parecía tener intención de moverse. 


La mirada que le dio no fue de rabia, era algo distinto, algo que no pudo descifrar, pero Dean no se dejó amedrentar. Ya estaba en una situación jodida, lo menos que podía hacer era mantenerse firme, como no pudo hacer en su adolescencia. Tras la frase de aquel marine, una media sonrisa se formó en su rostro. Cada vez que se hablaba de recuerdos, era inevitable ver sangre, escuchar gritos, oler el miedo, sentir el temblor de en la piel y el gusto del puro pánico. - Espero en algún momento se cumpla lo que dices... - Nuevamente la muerte de su padre y su hermano vinieron a su mente, haciéndolo ensimismarse en esa situación critica, pero como un flash, una palabra lo trajo de vuelta al muelle - Vive... - Aquella última frase de su progenitora era su motor, era el porqué estaba haciendo todo esto. 

Fue así como observo que tanto el sargento como el resto de soldados se iban en silencio, ante la mirada de Dean y el resto de los pobladores, quienes no se atrevían a hacer más que mirar y ser testigos de como alguien externo estaba luchando por su libertad. Eso le hizo sacar una pequeña risa para si mismo, pues aunque sea por un segundo, pudo sentir un mínimo orgullo al pensar que está siendo la persona que siempre espero en su adolescencia, pero que nunca llegó. 

Nuevamente el silencio reinó, como si nunca se hubiera ido, como si ese fuera su hogar. Aunque una visita lo interrumpió nuevamente, pues desde uno de los muelles apareció la otra figura que quedaba por revelarse, aquel tipo que dejó el papel que lo comenzó todo. Su vestimenta era la misma que hace un rato, pero la formalidad de la misma había quedado olvidada. Todo parece indicar que él es uno de los que quiere acabar con la situación del muelle, pero Dean aún así tomó sus resguardos con él, la marina ya ha demostrado que puede hacer cualquier cosa con tal de mantener el status quo, con tal de seguir reinando.

El hombre de entradas pronunciadas le mencionó que rompió el papel, lo cual era completamente cierto y las pruebas aún estaban visibles en el muelle.
- Era la única manera de mantener a salvo el mensaje, fue una decisión desesperada - Mencionó Dean alzando los hombro, casi como quitándose la culpa por hacer algo tan impulsivo. 

Su siguiente frase llamó poderosamente su atención, ya que le ofreció algo si iba al lugar acordado, siempre que recuerde el mensaje en aquel pequeño papel. - Allí estaré, lamentablemente mi memoria funciona mejor de lo que me gustaría - Dijo dándole una muestra clara de que no olvidará esa coordenada, ni mucho menos otras cosas que cada día le recuerdan el porqué se unió al ejercito revolucionario.

"Calle del Ancora 11, Vientos del sur, medianoche", al menos esa frase podrá reemplazar los molestos recuerdos que azotan el subconsciente de Dean cada tanto.

Luego de ese pequeño intercambio, aquel hombre volvió a sacar otro papel, esta vez mucho más grueso. Dean también miró hacia el pasillo por el que los marines se fueron y descartó de inmediato la opción de ir a por ellos, era muy consciente de sus limitaciones y sabe que puede echarlo todo a perder. 

Dean se acercó hacia el hombre, pero manteniendo una distancia prudente de unos 4 metros, aún estaba lejos de confiar en alguien quien hace unos minutos estaba cobrando tributo a un pobre viejo. -
¿Cuántos secretos escondes? - Mencionó mientras señalaba el papel que no parecía estar vacío. 

resumen

bélico
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RE: [Aventura | T2 ] La sal y la Insignia - por Dean - 08-04-2026, 07:00 PM
RE: [Aventura | T2 ] La sal y la Insignia - por Dean - 08-04-2026, 11:12 PM
RE: [Aventura | T2 | P. Absoluto ] La sal y la Insignia - por Dean - 10-04-2026, 10:35 PM

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