10-04-2026, 11:07 PM
Se notaba claramente que el chico, bajo aquella máscara azul, no tenía muchas ganas de participar en el vals de la cumpleañera, sin embargo, me pareció encantador que aun así cediera a las tradiciones de los familiares. Incluso, aquella escena tan sencilla terminó por cautivarme.
Pasando de lado aquel momento, con la mirada comencé a recorrer todo el entorno de la fiesta, asombrada por los detalles de las decoraciones, las luces, la ubicación de la banda músical, la mesa del banquete, así mismo, me sorprendí la coordinación con la que los meseros atienden a cada invitado. También noté a algunos marines, que parecían estar allí por vigilancia o por simplemente querer mantener el orden, o quizás, simplemente aprovechando la ocasión para disfrutar un poco del ambiente festivo.
Entre las mesas pude ver a cada invitado, a la mayoría los conocía, eran del pueblo. A otros, en cambio, no tanto. Me imaginé que serían invitados extranjeros o tal vez personas que habían permanecido discretamente en Baquella, tan ocultas que nunca antes las había visto por aquí.
Sonreí con cierta confianza cuando distinguí a mi familia en una mesa que no estaba ni en la esquina más cercana ni en la más alejada, sino más bien a mitad de la cubierta. Aprovechando que todos estaban bailando, me encaminé hacia ellos, avanzando casi pegada a la borda extendida hasta llegar a la mesa en cuestión.
Me senté junto a mi cuñada que parecía estar completamente sola, los demás se encontraban en la zona del baile. Mi cuñada en este momento disfrutaba de unos tacos con salsa, y frente a mí había también un plato con algunos tacos en salsa roja, no le di importancia, quizás eran de alguno de mis hermanos o de mi padre- —- ¿Qué tal ha ido la fiesta? — Le pregunté casi susurrante a lo que ella me miró de inmediato con algo de asombro en su mirada.
—-¡Miyori! ¿Dónde te habías metido?
—- Salí a caminar un poco, ya sabes que no soy del agrado de Akane. —- Dije algo tímida, con pesadez mezclada con incomodidad, no quería desagradar con mi presencia a la cumpleañera.
—-- Deberías des-preocuparte por eso, ella ha estado toda la noche con su grupito de amigos, y ahora parece entretenida con un chico enmascarado.
—-Ah, supongo… —- No pude decir más porque en ese momento una voz masculina interrumpió mi conversación, captando por completo mi atención. Alcé la mirada hasta encontrarme con la de un joven de traje negro, alto, con alas blancas a su espalda. Como si hubiera sido invocado por nuestras palabras, de inmediato, me di cuenta que se trataba del chico de la máscara azul. Sentí un leve rubor de vergüenza cuando me indicó que yo estaba ocupando su silla.
Me levanté de inmediato, dando unos pasos hacia atrás para dejar libre su asiento, me sentí tonta por haber pensado que esa silla estaba ocupada por alguien de mi familia, claro, podría ser de otro invitado también.
— Lo siento mucho, no quise tomar asiento… — Dije con un tono de preocupación en mi voz. — Mi familia se encuentra sentada en esta mesa, así que me senté pensando que había lugar disponible.
Pasando de lado aquel momento, con la mirada comencé a recorrer todo el entorno de la fiesta, asombrada por los detalles de las decoraciones, las luces, la ubicación de la banda músical, la mesa del banquete, así mismo, me sorprendí la coordinación con la que los meseros atienden a cada invitado. También noté a algunos marines, que parecían estar allí por vigilancia o por simplemente querer mantener el orden, o quizás, simplemente aprovechando la ocasión para disfrutar un poco del ambiente festivo.
Entre las mesas pude ver a cada invitado, a la mayoría los conocía, eran del pueblo. A otros, en cambio, no tanto. Me imaginé que serían invitados extranjeros o tal vez personas que habían permanecido discretamente en Baquella, tan ocultas que nunca antes las había visto por aquí.
Sonreí con cierta confianza cuando distinguí a mi familia en una mesa que no estaba ni en la esquina más cercana ni en la más alejada, sino más bien a mitad de la cubierta. Aprovechando que todos estaban bailando, me encaminé hacia ellos, avanzando casi pegada a la borda extendida hasta llegar a la mesa en cuestión.
Me senté junto a mi cuñada que parecía estar completamente sola, los demás se encontraban en la zona del baile. Mi cuñada en este momento disfrutaba de unos tacos con salsa, y frente a mí había también un plato con algunos tacos en salsa roja, no le di importancia, quizás eran de alguno de mis hermanos o de mi padre- —- ¿Qué tal ha ido la fiesta? — Le pregunté casi susurrante a lo que ella me miró de inmediato con algo de asombro en su mirada.
—-¡Miyori! ¿Dónde te habías metido?
—- Salí a caminar un poco, ya sabes que no soy del agrado de Akane. —- Dije algo tímida, con pesadez mezclada con incomodidad, no quería desagradar con mi presencia a la cumpleañera.
—-- Deberías des-preocuparte por eso, ella ha estado toda la noche con su grupito de amigos, y ahora parece entretenida con un chico enmascarado.
—-Ah, supongo… —- No pude decir más porque en ese momento una voz masculina interrumpió mi conversación, captando por completo mi atención. Alcé la mirada hasta encontrarme con la de un joven de traje negro, alto, con alas blancas a su espalda. Como si hubiera sido invocado por nuestras palabras, de inmediato, me di cuenta que se trataba del chico de la máscara azul. Sentí un leve rubor de vergüenza cuando me indicó que yo estaba ocupando su silla.
Me levanté de inmediato, dando unos pasos hacia atrás para dejar libre su asiento, me sentí tonta por haber pensado que esa silla estaba ocupada por alguien de mi familia, claro, podría ser de otro invitado también.
— Lo siento mucho, no quise tomar asiento… — Dije con un tono de preocupación en mi voz. — Mi familia se encuentra sentada en esta mesa, así que me senté pensando que había lugar disponible.
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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