15-11-2023, 02:00 PM
(Última modificación: 17-11-2023, 04:05 PM por Daryl Kilgore.)
La expectación y las ganas iban en aumento entra la multitud. Entre el público aparecieron dos personas que destacaban del resto: una semioni tremendamente alta y con un cuerno y medio claramente llamativos, y un espadachín humano vestido de vaquero. El grupo de dos se sentó en el lado derecho de aquel improvisado anfiteatro, guiados por un miembro de la banda de feriantes. Enseguida dos de los organizadores entraron corriendo a la gran carpa, parecía que iban con mucha prisa. — ¡Señor! — Dijo uno de ellos al entrar. — Baja la voz. — Le cortó rápidamente el líder de la banda. — Lo siento, señor... pero acaban de unirse dos especímenes muy... interesantes. — Le informó, susurrando. — ¿Ah, sí? — El líder no parecía muy sorprendido, quizás porque no se fiaba del todo de lo que le contaban. — Es una mujer con cuernos, señor... parece una oni. — Aquello si que llamó su atención, se le notó en un pequeño gesto de su cara, que normalmente era tremendamente inexpresiva. — Oh. — Se mantuvo en silencio unos segundos. — Bien, empezamos ya. Todo el mundo fuera, preparaos. — Los subordinados obedecieron sin mediar más palabra, saliendo de la carpa aparentemente tranquilos, buscando disimular.
Empezó a correrse la voz de que el espectáculo estaba a punto de comenzar, pues los miembros de la banda rogaban silencio y orden al emocionado público. Pasaron un par de minutos hasta que Togasu salió de la carpa, avanzando con paso tranquilo hasta el centro del anfiteatro, justo delante de las seis jaulas cubiertas por las sábanas. Todo el mundo le miraba con intriga. Se trataba de un hombre de tez oscura, bastante alto y exageradamente fuerte, con músculos bien marcados aún debajo de la ropa, que se trataba de un pantalón azul marino, una camisa blanca y unas gafas de sol que ocultaban sus ojos.
— Bienvenidos, pueblo de Kakutasu, a "Las Grandes Bestias de Togasu" — Aunque no gritara, su tono de voz era alto y grave, eso sumado al silencio que se había formado, hacía que sus palabras retumbaran con potencia. — Yo soy Togasu, y durante años me he dedicado a recorrer todos los mares y todas sus islas para traer a los pueblerinos de a pie, las maravillas de otros mundos. — Cuatro miembros de la banda empezaron a acercarse a él, uniendose al centro del anfiteatro. Dos por cada lado. — ¿Queréis ver lo que he encontrado en mis viajes? — Había animadores entre el público, para incitar los aplausos, todos comenzaron a decir: — ¡Síiiiiiii! — Togasu sonrió ligeramente. Chasqueó los dedos, la señal que sus subordinados esperaban.
Los cuatro miembros que se habían unido a él en el anfiteatro comenzaron a desvelar el interior de las jaulas, apartando las sábanas blancas que las cubrían. Encerrados en esas jaulas no había bestias, ni tigres, ni leones, ni gorilas. Había personas. Tenían un bozal en la boca para evitar que hablaran y cadenas en las manos. Estaban en un estado lamentable, sucios y con heridas. El gesto de sus rostros era de absoluto pánico y dolor. Un grito ahogado surgió del público, que empezaba a aterrorizarse. Se escuchó el llanto de algún niño. Pero las dos jaulas más proximas a Togasu estaban vacías. — ¿No son bonitos mis especímenes? Desde luego, son muy obedientes. — Entre el público, los animadores y demás miembros de la banda comenzaron a lanzar grandes redes, buscando retener a las personas en sus asientos, inmovilizarlas. — ¡Pero tengo dos jaulas vacías! — Señaló las jaulas a sus espaldas. — ¿Quién se unirá a mi exhibición? ¿Tú? — Señaló a una persona aleatoria del público. — ¿O quizá tú? — Señaló a otra de la misma manera. — ¿O... vosotros dos? — Y esta vez miró y señaló hacia Karglass y Sephiroth. Detrás de vosotros, la mano derecha de Togasu, Keiges, se había colocado para evitar que salierais corriendo. Era un tipo con una melena rubia y puntiaguda, tez oscura y llena de cicatrices, llevaba un bozal, aunque este sí le permitía hablar, y una cadena rota en el cuello. ¿Quizás había sido esclavo anteriormente? Quién sabe. Pero no os iba a dejar escapar sin pelear, cumpliendo las órdenes de su capitán.
Empezó a correrse la voz de que el espectáculo estaba a punto de comenzar, pues los miembros de la banda rogaban silencio y orden al emocionado público. Pasaron un par de minutos hasta que Togasu salió de la carpa, avanzando con paso tranquilo hasta el centro del anfiteatro, justo delante de las seis jaulas cubiertas por las sábanas. Todo el mundo le miraba con intriga. Se trataba de un hombre de tez oscura, bastante alto y exageradamente fuerte, con músculos bien marcados aún debajo de la ropa, que se trataba de un pantalón azul marino, una camisa blanca y unas gafas de sol que ocultaban sus ojos.
— Bienvenidos, pueblo de Kakutasu, a "Las Grandes Bestias de Togasu" — Aunque no gritara, su tono de voz era alto y grave, eso sumado al silencio que se había formado, hacía que sus palabras retumbaran con potencia. — Yo soy Togasu, y durante años me he dedicado a recorrer todos los mares y todas sus islas para traer a los pueblerinos de a pie, las maravillas de otros mundos. — Cuatro miembros de la banda empezaron a acercarse a él, uniendose al centro del anfiteatro. Dos por cada lado. — ¿Queréis ver lo que he encontrado en mis viajes? — Había animadores entre el público, para incitar los aplausos, todos comenzaron a decir: — ¡Síiiiiiii! — Togasu sonrió ligeramente. Chasqueó los dedos, la señal que sus subordinados esperaban.
Los cuatro miembros que se habían unido a él en el anfiteatro comenzaron a desvelar el interior de las jaulas, apartando las sábanas blancas que las cubrían. Encerrados en esas jaulas no había bestias, ni tigres, ni leones, ni gorilas. Había personas. Tenían un bozal en la boca para evitar que hablaran y cadenas en las manos. Estaban en un estado lamentable, sucios y con heridas. El gesto de sus rostros era de absoluto pánico y dolor. Un grito ahogado surgió del público, que empezaba a aterrorizarse. Se escuchó el llanto de algún niño. Pero las dos jaulas más proximas a Togasu estaban vacías. — ¿No son bonitos mis especímenes? Desde luego, son muy obedientes. — Entre el público, los animadores y demás miembros de la banda comenzaron a lanzar grandes redes, buscando retener a las personas en sus asientos, inmovilizarlas. — ¡Pero tengo dos jaulas vacías! — Señaló las jaulas a sus espaldas. — ¿Quién se unirá a mi exhibición? ¿Tú? — Señaló a una persona aleatoria del público. — ¿O quizá tú? — Señaló a otra de la misma manera. — ¿O... vosotros dos? — Y esta vez miró y señaló hacia Karglass y Sephiroth. Detrás de vosotros, la mano derecha de Togasu, Keiges, se había colocado para evitar que salierais corriendo. Era un tipo con una melena rubia y puntiaguda, tez oscura y llena de cicatrices, llevaba un bozal, aunque este sí le permitía hablar, y una cadena rota en el cuello. ¿Quizás había sido esclavo anteriormente? Quién sabe. Pero no os iba a dejar escapar sin pelear, cumpliendo las órdenes de su capitán.
Resumen
NPCs
Información
