11-04-2026, 07:14 PM
Narrador / María Merlot
El agua turbia la hizo pensar en la playa que había dejado atrás, tan cristaliza y azulada. Se cayo de frente, sin posibilidad de evitar llenarse de todo lo que ese pequeño humedal artificial tuviera que ofrecer. El fondo, lodoso, la hizo medio hundirse, pero con sus manos y rodillas pudo quedar a flote. Cuando intento levantarse, se le dificulto mucho era como pelear contra arenas movedizas pero húmedas. El vestido amarillo quedo lleno del liquido marrón, y su piel también. Luego de gritarle que estaba bien a Gomita, procedió a limpiarse la cara, una que ahora tenía un tratamiento gratis de skincare de arrozal.
Con movimientos inestables, como si fuera una niña aprendiendo a andar en bicicleta, pudo terminar de ponerse en pie. Su largo cabello azul celeste también chorreaba agua y lodo, lo intento escurrir de lado, para luego sujetarlo en un moño improvisado — GOMITA, NO ES SOLO AGUA. ANOTALO EN TU INVESTIGACIÓN: ES MAS LODO QUE OTRA COSA — grito para que la escuchará, su voz a pesar del esfuerzo sonaba suave y encantadora, como ella misma, que no dejaba de sonreír como si estar llena de suciedad fuera algo divertido y no un trágico crimen de la moda.
Mientras estaba ahí, limpiándose, porque no se atrevía a dar un paso por lo inestable del terreno, recordó lo que segundos atrás el hombre albino le respondió. ¡Claro que su opinión importaría! Ella tampoco sabia de sabores, solo se dejaba llevar por la simpleza de lo que le gustaba, de lo que la hacía feliz, en pocas palabras, disfrutaba el momento como el presente maravilloso que era. La sonrisa y los ojos entrecerrados, no le causaron ningún destello de alerta, es más, todo él parecía ser tan… ¿olvidable? ¿Si sería un fantasma? ¿El fantasma del arrozal? ¡Hasta los espantos se desconcertaban con ella! Tal vez no debió hablarle mucho pero considerando que le respondió con amabilidad, ella solo pudo continuar. Un simple ciudadano, eso le había dicho. ¡Cuanta envidia! ¡Si! De la buena, por supuesto, ella siempre soñaba con ser una ciudadana de algún pueblo… con una casita con vallas blancas, un jardín, un árbol de manzanas… justo como lo tuvo hacia mucho tiempo, junto a su padre.
Con movimientos inestables, como si fuera una niña aprendiendo a andar en bicicleta, pudo terminar de ponerse en pie. Su largo cabello azul celeste también chorreaba agua y lodo, lo intento escurrir de lado, para luego sujetarlo en un moño improvisado — GOMITA, NO ES SOLO AGUA. ANOTALO EN TU INVESTIGACIÓN: ES MAS LODO QUE OTRA COSA — grito para que la escuchará, su voz a pesar del esfuerzo sonaba suave y encantadora, como ella misma, que no dejaba de sonreír como si estar llena de suciedad fuera algo divertido y no un trágico crimen de la moda.
Mientras estaba ahí, limpiándose, porque no se atrevía a dar un paso por lo inestable del terreno, recordó lo que segundos atrás el hombre albino le respondió. ¡Claro que su opinión importaría! Ella tampoco sabia de sabores, solo se dejaba llevar por la simpleza de lo que le gustaba, de lo que la hacía feliz, en pocas palabras, disfrutaba el momento como el presente maravilloso que era. La sonrisa y los ojos entrecerrados, no le causaron ningún destello de alerta, es más, todo él parecía ser tan… ¿olvidable? ¿Si sería un fantasma? ¿El fantasma del arrozal? ¡Hasta los espantos se desconcertaban con ella! Tal vez no debió hablarle mucho pero considerando que le respondió con amabilidad, ella solo pudo continuar. Un simple ciudadano, eso le había dicho. ¡Cuanta envidia! ¡Si! De la buena, por supuesto, ella siempre soñaba con ser una ciudadana de algún pueblo… con una casita con vallas blancas, un jardín, un árbol de manzanas… justo como lo tuvo hacia mucho tiempo, junto a su padre.
Y bien MM
Lo vio acercarse, y cuando la llamo por el apodo que le dijo solo puedo esbozar una radiante sonrisa hacia él, como su hubiese salido el sol dos veces ese día — … y bien Gomita — lo imito solo por diversión, contrario a lo que cualquier pudiese pensar, estar llena de lodo no la molestaba, más bien le divertía la situación. Claro, ella prefería estar limpia pero no iba a alterarse por un pequeño tropiezo.
¿Qué haces en un lugar como este?
La pregunta del hombre la hizo dejar de limpiarse. Parpadeo una, dos y tres veces. No entendía a que se refería. La chica lo miro, luego al arrozal, luego a su ropa sucia y otra vez a él. No estaba en el lodo como ella, él se quedó en un sitio seguro y sobre todo seco — ¿Qué hago aquí? — se señalo con ambos dedos índice sin dejar de mirarlo, luego la sorpresa en su cara retorno a su sonrisa encantadora — … creo que llenarme de lodo y obtener una skincare gratis. ¿Crees que me haga lucir más hermosa luego? Lo que no sé es si las manchas saldrán de mi vestido… parece todo un reto de quitar — respondió con honestidad confundiendo su pregunta con algo más de “aquí y ahora”. La mestiza miro la tela empapada pensando cuanto tendría que restregar para sacar ese lodo… por suerte tenia otro vestido igual, solo que de otro color.
Estabas tan relajada que pensé que eras de por aquí, si no es así, ¿Dónde vives?
El interrogatorio continuo, trayendo de nuevo la atención de la semi sirena al masculino albino. Los orbes ámbar se posicionaron sobre los suyos rasgados — ¿Dónde vivo? — repitió pensándolo por un momento, si tuviera un poco más de malicia no le respondería pero como el hombre estaba siendo amable, y su armonía desapercibida no la ponía en alerta decidió ser honesta, aunque siempre lo era — … en una celda, en el barco de mis Nakamas. Es muy acogedora mi celda ¿Sabes? Tiene una cama muy cómoda, y tengo un sitio para mis cosas. Algodón de Azúcar y Fantasma me compraron mucha ropa. Este modelo lo escogió Fantasma… ¡Es como el color de sus ojos! Y como él mismo: suave como mantequilla — respondió alegre intentando dar una vuelta de 360° para que su oyente pudiese ver todo el maravilloso atuendo, sin embargo, se le olvido que estaba en el pantano, sus pies se hundieron en el lodo, sus piernas se enredaron y esta vez cayo de pompa.
María volvió a reír, estaba siendo muy torpe ese día — Tenias toda la razón en investigar al arrozal, es un vil enjambre que quiere engullirme. ¡Míralo! Intentando matarme — recordó lo que le había dicho sobre “investigar”, luego bromeo echando la culpa de su torpeza al infame lugar para luego proceder a levantarse, otra vez, con movimientos inestables. Entonces sintió algo, la verdad desde que cayo en ese humedal había sentido vida muy despierta en el agua…. — …. no quiero asustarte, Gomita, pero no estamos solos… — le susurro poniendo las manos en su boca para hacer un embudo, y luego volver a sonreír.
Metió la mano al lodo, algo se le había pegado a la pierna. No tenía asco ni miedo a los animales, y menos a los de pieles escamosas, lisas o babosas, en el mar… casi todos eran así. Cuando agarro al acosador acuatico, y lo saco, se trataba de una rana — ¡Mira Gomita! — la sujeto con cuidado con ambas manos, estirándola en su dirección — … Es fauna ¿no? ¿Crees que sea hembra o macho? Yo digo que hembra... — dio un paso con dificultad y luego otro, sin dejar de apuntar a la rana hacia el hombre, cuando estuvo muy cerca de él, la sonrisa traviesa en sus labios aumento — … en tus investigaciones de fauna dices algo sobre princesas ranas… en los libros que he leído también. En nombre de la ciencia: ¡Bésala y descubramos si está encantada! — la acerco al hombre entre risas, sin ningún tipo de miramientos, sino se quitaba iba a terminar siendo besado por una rana verde llena de lodo.
María volvió a reír, estaba siendo muy torpe ese día — Tenias toda la razón en investigar al arrozal, es un vil enjambre que quiere engullirme. ¡Míralo! Intentando matarme — recordó lo que le había dicho sobre “investigar”, luego bromeo echando la culpa de su torpeza al infame lugar para luego proceder a levantarse, otra vez, con movimientos inestables. Entonces sintió algo, la verdad desde que cayo en ese humedal había sentido vida muy despierta en el agua…. — …. no quiero asustarte, Gomita, pero no estamos solos… — le susurro poniendo las manos en su boca para hacer un embudo, y luego volver a sonreír.
Metió la mano al lodo, algo se le había pegado a la pierna. No tenía asco ni miedo a los animales, y menos a los de pieles escamosas, lisas o babosas, en el mar… casi todos eran así. Cuando agarro al acosador acuatico, y lo saco, se trataba de una rana — ¡Mira Gomita! — la sujeto con cuidado con ambas manos, estirándola en su dirección — … Es fauna ¿no? ¿Crees que sea hembra o macho? Yo digo que hembra... — dio un paso con dificultad y luego otro, sin dejar de apuntar a la rana hacia el hombre, cuando estuvo muy cerca de él, la sonrisa traviesa en sus labios aumento — … en tus investigaciones de fauna dices algo sobre princesas ranas… en los libros que he leído también. En nombre de la ciencia: ¡Bésala y descubramos si está encantada! — la acerco al hombre entre risas, sin ningún tipo de miramientos, sino se quitaba iba a terminar siendo besado por una rana verde llena de lodo.
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Karma Fanático: Hyakinthos.
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