12-04-2026, 06:46 AM
Confieso que en ningún momento aparté la mirada del animal, ni siquiera por educación para ver al marine que comenzó a hablar, claro que no fue por falta de interés, sino porque aún estaba evaluando que la hermosa criatura que tenía enfrente se encontraba bien, tampoco es que sea experta en animales como los doctores esos que los revisan. Su reacción al contacto físico conmigo fue exquisita, se notaba que a final de cuentas es un animal domado o manso y eso era de mi completo agrado. Solo cuando la mano que pertenecía al pelirrojo se posó también sobre el animal respondiendo con una calma natural y de confianza que me dió a entender que tenían algo más que una simple conexión.
Como es costumbre lo escuché sin interrumpir, para mi era excusas a algo que sabe que esta mal, que no sea pesado, que no es siempre y todo eso para mi son simples excusas, es tu compañero no una herramienta de transporte. Lo que sí reconozco es que ha usado un tono bastante tranquilo y dado explicaciones con bastante lógica a una desconocida total que básicamente lo estaba juzgando. Cuando finalmente termina de hablar y el silencio llega a reinar entre nosotros, me tome un instante más para entender la situacion que tenia enfrente.
Puede que se note que no está forzado, pero no me convence que se encuentra siendo usado de esa manera.
Desvié mi mirada hacia Rasmussen una última vez, antes de entender que me encontraba frente a alguien de rango superior a quien estaba regañando como si fuese un igual, debí prestar más atención a su rostro o quizás su ropa. Es una estupidez haber fallado de esa manera en no reconocer a un rango mayor al mio aun si es solo uno.
Ara ara. Soldado Raso Hrókr Viatrix, Señor.
Postura erguida con suma precisión debía de ser impecable y lo fue. Incluso contuve cualquier expresión en mi rostro que denotara sorpresa o incluso frustración hacia mi persona. Registre ese nombre en mi memoria en conjunto con el rostro, algo que no olvidaría nuevamente en mi vida y me quedé ahí esperando a que me diera la indicación necesaria para abandonar la postura rígida.
Aunque suena como una muy buena idea Señor, me temo que por mi comportamiento inicial no sería adecuado comer en vuestra compañía. .
Estos son la clase de errores que mi madre jamás dejaría pasar, debo corregir este fallo en mi manera de actuar y además debo buscar compensar el error cometido con el Sargento y su mascota, más allá de haberlo confundido con un raso, es haberme entrometido en su vida.
Permítame pagar vuestra comida Señor, es una compensación a mi error.
Como es costumbre lo escuché sin interrumpir, para mi era excusas a algo que sabe que esta mal, que no sea pesado, que no es siempre y todo eso para mi son simples excusas, es tu compañero no una herramienta de transporte. Lo que sí reconozco es que ha usado un tono bastante tranquilo y dado explicaciones con bastante lógica a una desconocida total que básicamente lo estaba juzgando. Cuando finalmente termina de hablar y el silencio llega a reinar entre nosotros, me tome un instante más para entender la situacion que tenia enfrente.
Puede que se note que no está forzado, pero no me convence que se encuentra siendo usado de esa manera.
Desvié mi mirada hacia Rasmussen una última vez, antes de entender que me encontraba frente a alguien de rango superior a quien estaba regañando como si fuese un igual, debí prestar más atención a su rostro o quizás su ropa. Es una estupidez haber fallado de esa manera en no reconocer a un rango mayor al mio aun si es solo uno.
Ara ara. Soldado Raso Hrókr Viatrix, Señor.
Postura erguida con suma precisión debía de ser impecable y lo fue. Incluso contuve cualquier expresión en mi rostro que denotara sorpresa o incluso frustración hacia mi persona. Registre ese nombre en mi memoria en conjunto con el rostro, algo que no olvidaría nuevamente en mi vida y me quedé ahí esperando a que me diera la indicación necesaria para abandonar la postura rígida.
Aunque suena como una muy buena idea Señor, me temo que por mi comportamiento inicial no sería adecuado comer en vuestra compañía. .
Estos son la clase de errores que mi madre jamás dejaría pasar, debo corregir este fallo en mi manera de actuar y además debo buscar compensar el error cometido con el Sargento y su mascota, más allá de haberlo confundido con un raso, es haberme entrometido en su vida.
Permítame pagar vuestra comida Señor, es una compensación a mi error.
