[Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas
#31
Escenario de Helios

Milka arrancó con su asombrosa función, expectante de que aquel hombre apuesto de pelo brillante como el sol le deleitara con su música, esperando sentir emociones que jamás había experimentado pues la música era algo sumamente mágico y único. Y, como no podía ser de otra manera Helios, no sólo aceptó la apuesta, sino que además la vió y la subió. Subió tal y como hizo la temperatura en el local pues, no sólo se dispuso a cantar una balada sugerente sino que, además, comenzó a contonearse y mover su cuerpo de una forma tan seductora que, la cantante mink, no pudo hacer otra cosa sino dejar de tocar y quedarse en silencio, devorando con la mirada al marine encubierto.

Aquel drástico cambio músical, hizo que los clientes del local más cercanos al escenario, se giraran hacia el lugar de los hechos, encontrándose con tremendo espectáculo.- Ay, fuera paleontólogo para que pudiera desempolvar esta reliquia. - Pensó en voz alta una señora de avanzada edad, que observaba como el chico rubio, próximo a la barra, agarraba una caja de leche y comenzaba a restregársela por todo su cuerpo. Al descender dicho cartón hacia la zona de su entrepierna, Helios la estrujo, hasta el punto de que un chorro de la bebida rica en calcio salió disparada hacia la cara de la anciana.- Oioioi… Dios te bendiga… - Pronunció la señora, antes de caer desmayada sobre la mesa en la que se situaba y de que se le precipitara su dentadura postiza de su boca.

Milka seguía ensimismada con aquella obra de arte, además de la música, avanzando hacia Helios lentamente, moviéndose también de forma sugerente al contonear sus caderas, hasta que quedó a un metro escaso de Helios. En ese momento, la mink vaca se inclinó hacia delante, quedando a escasos centímetros de la oreja izquierda del seductor galán.- Soy toda tuya… ¿Qué tal si nos vamos a un sitio con más intimidad-moo? - Susurró en la única oreja funcional de nuestro tuerto y sordo amigo.

Por su parte, este llamativo acto no dejó a nadie cercano al escenario indiferente y es que, a unos 7 metros de aquella situación, en la misma barra seguían bebiendo Pork y Billy que pudieron ver todo lo que sucedió en ese mismo instante.- ¿Nyoho? Mira eso, Porky Pork. - Señaló Billy hacia el lugar que estaba a punto de entrar en ebullición, mientras Pork seguía bebiendo de su rico y cachondo refrigerio. Al deslizar su mirada hacia dónde estaba su mujer y Helios, no pudo hacer otra cosa que escupir de forma abrupta su bebida.- ¿¡Qué significa esto!? - Frunció el ceño, mientras se limpiaba con su brazo izquierdo su boca mojada de alcohol y apoyaba con fuerza su jarra en la barra.

Enfurecido, y viendo la situación en la que se encontraban su mujer y nuevo amigo, Helios, se dirigió hacia allí, ajustándose su guante izquierdo con su diestra.- ¿¡QUÉ ES ESTO, HELIOS!? ¿RECIÉN ACABO DE SUPERAR LO DE BILLY Y AHORA ERES TÚ QUIÉN ME LA CLAVA POR LA ESPALDA? - Preguntó lleno de cólera el vaquero pelirrojo, causando que Milka se pusiera nerviosa.- ¡Ca-cariño! ¡No sabía que estabas aquí! ¡N-no es lo que parece! - Intentó excusarse la vaca que reír… Poco.- ¡EXIJO UNA SATISFACCIÓN! - Bramó Pork, escuchándose su grito en todo el local y dejándolo a continuación en pleno silencio, al mismo tiempo que se terminaba de quitar el guante para estamparlo contra el suelo. Helios había conseguido cortejar a su objetivo pero, a qué precio.



Escenario de Overqwil


El que parecía ser el nuevo contendiente del apostador Jack, causó una primera impresión cuando, al escuchar su frase, vió pura verdad y sabiduría en sus palabras pues, la suerte sólo se aparecía ante ellos que realmente eran merecedores de encontrar fortuna. Solo los más aptos y los más preparados eran capaces de exprimir hasta la última gota de suerte. Ante tremendo adversario, Jack sólo podía sonreír ampliamente y asentir ante tal información.

Sin embargo, su emoción duró poco cuando, Overqwil, decidió que lo que debían apostar  no era otra cosa sino secretos. Una clara mueca de desagrado se dibujó en la cara de Jack.- ¿Secretos? - Preguntó de forma retórica el hombre de ropajes llamativos, quién inclinó su cabeza hacia atrás.- ¡Aburrido! - Exclamó, en el momento en el que la música del local cambió drásticamente, a una canción que parecía ser entonada por aquellos chicos de la calle trasera.- ¿Por qué me iba a interesar saber algo sobre alguien que no conozco? - Volvió a inclinarse hacia delante.- Por lo que sea, parece que tú si tienes interés en mi, ¡pero no veo para nada tu apuesta, compadre! - Dio un manotazo en la mesa, que hizo reverberar el mazo de cartas.- 100.000 berries. - Enunció, cogiendo la baraja de cartas para comenzar a barajarlas como si fuera todo un brujo, un chamán, o incluso ambas.- Esa cantidad de berries a cambio de cualquier información por mi parte. Y si no te parece bien, ¡largo! Que he venido aquí a divertirme.  - Terminó de barajar las cartas para volver a dejar el mazo perfectamente colocado en mitad de la mesa, esperando a ver cuál era la respuesta del gyojin.



Escenario de Karglass

Antes de que el misterioso hombre pudiera salir siquiera del local, la intrépida vicealmirante corrió hacia él, pillándole desprevenido de espaldas y abrazándole por detrás  de forma que que impidió por completo su avance.- ¡Eh! ¿Pero qué haces? ¡Suéltame ahora mismo! - Exigió con un claro nerviosismo y agobio al ver como no le dejaban en ningún momento en paz.

Cuando Karlglass le susurró a su oído, sin embargo, pudo notar como ese nerviosismo se transformó ligeramente, no sintiéndose nervioso ya tanto por medio sino porque, ¿estaba coqueteando esa mujer con ella? Encima, aquella música que sonaba de fondo, semejante a los cantos producidos por el archiconocido cantante de Dressrosa, Agosto Catedrales, más conocido como “El Empotrador”, hacía sentir un completo escalofrío por su cuerpo.- C-cómo si me invita a dos copas. -  Respondió el pistolero de la máscara, no dejándose convencer sobre si Viktor no haría daño o no a una mosca. Por otro lado, el escalofrío se acentuó cuando Karl reveló que estaban buscando a un tiburón vaquero, preguntándole si le conocía.

El vaqueros sin rostro se quedó en silencio, pensativo por un momento, mientras Karl mecía su cuerpo al son de la balada de Paco Cavero, pudiendo notar como sus pechos se apretaban en su espalda, sonrojándose aunque su máscara impidiera poder verlo.-  N-no quiero bailar, ni beber. - Intentó hacerse el duro, pero dejando escapar un pequeño titubeo de nerviosismo. Volvió a quedarse callado algo más de dos segundos.- Karabine es mi nombre. - Se presentó de forma escueta, momento en el que el canto del loco cesó.- Suponiendo que hablamos del mismo nombre… Le conozco, e incluso puedo guiarte dónde está. - Volvió a callarse de forma dramática. Había verdad en sus palabras.- Sin embargo, hay que ir con cautela pues ese hombre tiene ojos por todos lados, si descubre que vamos a por él… - Y entonces, en todo el local, resonó la voz ronca de un hombre exigiendo un duelo.- Aprovecha ahora, la gente va a estar muy concentrada en el duelo. Sal ahora que puedes y te podré indicar bien el camino. - Dijo de forma convencida y segura, esperando a ver cómo obraría ahora la vicealmirante.

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RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - por Garnet D. Matlock - 12-04-2026, 01:13 PM

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