12-04-2026, 05:58 PM
La situación era cuanto menos extraña, pues estaba adentrándose en unos arrozales desconocidos con una persona que acaba de conocer. Se supone que todo esto era para investigar el lugar para ayudar al ejercito revolucionario, para cada vez más parecía un paseo que otra cosa, ¿así debería ser el trabajo? se supone que con el tiempo y la experiencia irá aprendiendo a responder esa pregunta.
Al ver el resultado de la caída de la peli azul, Dean cuidó cada paso que dio en el arrozal, pues no quería arruinar su hakama favorito, más teniendo en cuenta que lo acompañaba con una bata blanca. Si llegaba a caerse, su ropa preferida estaría arruinada y encontrar ejemplares como esos eran sumamente difíciles en el South Blue, por lo que tendría que investigar con mucha más precaución del que hubiera esperado en un inicio.
A pesar de estar manchada por todos lados, la energía de MM no descendió, al contrario, pareció divertirse ante la situación. Todo parecía indicar que a pesar de verse como una mujer adulta, su mentalidad era la de una niña la cual se niega a adquirir el pesimismo y la amargura que llega con el paso de los años.
De a poco se fue acercando a ella mientras iba respondiendo sus preguntas. La primera fue contestada con un toque de sarcasmo que encontró divertido - Ni idea, no quiero imaginarme el trabajo que conlleva tener que lavar la ropa que tengo puesta, así que si puedes ensuciarte por mi estaré agradecido. - Mencionó mientras elevaba los hombros.
La segunda respuesta fue la que le hizo abrir los ojos y luego fruncir el ceño. La palabra "Nakama" encendió todas sus alarmas y recuerdos de abusos que aquellos piratas hicieron en su pueblo natal. Todos ellos eran "Nakama" y se mostraban el respeto que les faltaba a la hora de tratar a todo el pequeño poblado de la isla Sorbet, ese mismo aprecio que no apareció cuando la vida de su hermano y su padre fue arrebata sin escrúpulos. Se adentró en sus pensamientos mientras la chica seguía respondiendo - Ya veo... - Es lo único que pudo responder cuando MM terminó de hablar.
Luego de unos segundos movió un poco la cabeza para reaccionar y mantener la compostura, obviamente ella no era la culpable de todo lo que tuvo que vivir, pero si pertenecía a ese grupo que le hizo la vida un infierno, ahora tenía muchos más motivos para desconfiar de ella, aunque intentaría no reflejarlo, al menos no por ahora.
Ella siguió con su actitud infantil cuando advirtió que no estaban solos, lo cual puso un poco en alerta al peliblanco, pero tras ver que la compañía era una simple rana pudo respirar con un poco de alivio. Sin acercarse mucho más a la chica se fijó en la rana para responder a su pregunta. - El sexo de una rana se define por su tamaño, las hembras suelen ser más grandes que los machos, además de que las hembras suelen ser menos ruidosas que ese pequeñín. - Dijo en un tono tranquilo y volviendo a su sonrisa habitual, debía ocultar lo mejor posible el hecho de que la desconfianza hacia la mujer había crecido con tan solo una palabra.
Soltó una pequeña risa ante el comentario más infantil que salió de la ahora sucia MM, pues a pesar de su desconfianza la hizo gracia el hecho de que su primera impresión al ver a una rana sea esa historia trillada de princesas encantadas. La chica de apoco le acercó la rana, por lo que Dean pudo observar con mayor detalle las características del animal, por lo que pudo sacar una conclusión más precisa. - Si no me equivoco esa rana es macho, así que quizá debas intentar tú quitarle el hechizo al pobre príncipe, que está esperando el amor verdadero por quien sabe cuanto tiempo - Soltó unas carcajadas mientras se alejaba del lugar, pues la chica parecía ser impredecible y quizás hasta le lanzaba al anfibio, esperaba que no hiciera eso, pues sería cruel para el pobre, aunque con un pirata, nunca se sabe.
Tras ese pequeño intercambio, se alejó un par de metros y se agachó con cuidado para tocar con la punta de su índice una de las tantas plantas que componían ese arrozal. - Sabías qué la planta del arroz es semiacuática, por lo que gran parte de su vida están inundadas y pueden seguir viviendo aunque no tengan mucho oxígeno. En parte por eso este lugar es casi un pantano y terminaste así de sucia. - Se levantó con el mismo cuidado para no manchar su ropa ni afectar la vegetación - Aunque también existen variedades de arroz que pueden crecer en suelos secos ¿curioso, no? - Toda esa información estaba en algunos libros de biología que solía leer, pero ahora por primera vez estaba siendo testigo de cómo es que toda esta flora se desarrollaba.
Se acercó un poco a ella, aunque mantuvo una distancia prudencial de unos 3 metros, lo suficiente para que pudiera escucharlo sin tener que alzar la voz - ¿Cómo es la vida de pirata? he oído que muchos les temen. - Si bien MM, no parecía ser alguien de peligro, todo podía ser una fachada, además, tenía genuina curiosidad, pues para él, todos los que defendían una bandera con un cráneo, eran unos barbaros. Sabía que era un prejuicio, pero hasta ahora nadie le había demostrado lo contario.
Al ver el resultado de la caída de la peli azul, Dean cuidó cada paso que dio en el arrozal, pues no quería arruinar su hakama favorito, más teniendo en cuenta que lo acompañaba con una bata blanca. Si llegaba a caerse, su ropa preferida estaría arruinada y encontrar ejemplares como esos eran sumamente difíciles en el South Blue, por lo que tendría que investigar con mucha más precaución del que hubiera esperado en un inicio.
A pesar de estar manchada por todos lados, la energía de MM no descendió, al contrario, pareció divertirse ante la situación. Todo parecía indicar que a pesar de verse como una mujer adulta, su mentalidad era la de una niña la cual se niega a adquirir el pesimismo y la amargura que llega con el paso de los años.
De a poco se fue acercando a ella mientras iba respondiendo sus preguntas. La primera fue contestada con un toque de sarcasmo que encontró divertido - Ni idea, no quiero imaginarme el trabajo que conlleva tener que lavar la ropa que tengo puesta, así que si puedes ensuciarte por mi estaré agradecido. - Mencionó mientras elevaba los hombros.
La segunda respuesta fue la que le hizo abrir los ojos y luego fruncir el ceño. La palabra "Nakama" encendió todas sus alarmas y recuerdos de abusos que aquellos piratas hicieron en su pueblo natal. Todos ellos eran "Nakama" y se mostraban el respeto que les faltaba a la hora de tratar a todo el pequeño poblado de la isla Sorbet, ese mismo aprecio que no apareció cuando la vida de su hermano y su padre fue arrebata sin escrúpulos. Se adentró en sus pensamientos mientras la chica seguía respondiendo - Ya veo... - Es lo único que pudo responder cuando MM terminó de hablar.
Luego de unos segundos movió un poco la cabeza para reaccionar y mantener la compostura, obviamente ella no era la culpable de todo lo que tuvo que vivir, pero si pertenecía a ese grupo que le hizo la vida un infierno, ahora tenía muchos más motivos para desconfiar de ella, aunque intentaría no reflejarlo, al menos no por ahora.
Ella siguió con su actitud infantil cuando advirtió que no estaban solos, lo cual puso un poco en alerta al peliblanco, pero tras ver que la compañía era una simple rana pudo respirar con un poco de alivio. Sin acercarse mucho más a la chica se fijó en la rana para responder a su pregunta. - El sexo de una rana se define por su tamaño, las hembras suelen ser más grandes que los machos, además de que las hembras suelen ser menos ruidosas que ese pequeñín. - Dijo en un tono tranquilo y volviendo a su sonrisa habitual, debía ocultar lo mejor posible el hecho de que la desconfianza hacia la mujer había crecido con tan solo una palabra.
Soltó una pequeña risa ante el comentario más infantil que salió de la ahora sucia MM, pues a pesar de su desconfianza la hizo gracia el hecho de que su primera impresión al ver a una rana sea esa historia trillada de princesas encantadas. La chica de apoco le acercó la rana, por lo que Dean pudo observar con mayor detalle las características del animal, por lo que pudo sacar una conclusión más precisa. - Si no me equivoco esa rana es macho, así que quizá debas intentar tú quitarle el hechizo al pobre príncipe, que está esperando el amor verdadero por quien sabe cuanto tiempo - Soltó unas carcajadas mientras se alejaba del lugar, pues la chica parecía ser impredecible y quizás hasta le lanzaba al anfibio, esperaba que no hiciera eso, pues sería cruel para el pobre, aunque con un pirata, nunca se sabe.
Tras ese pequeño intercambio, se alejó un par de metros y se agachó con cuidado para tocar con la punta de su índice una de las tantas plantas que componían ese arrozal. - Sabías qué la planta del arroz es semiacuática, por lo que gran parte de su vida están inundadas y pueden seguir viviendo aunque no tengan mucho oxígeno. En parte por eso este lugar es casi un pantano y terminaste así de sucia. - Se levantó con el mismo cuidado para no manchar su ropa ni afectar la vegetación - Aunque también existen variedades de arroz que pueden crecer en suelos secos ¿curioso, no? - Toda esa información estaba en algunos libros de biología que solía leer, pero ahora por primera vez estaba siendo testigo de cómo es que toda esta flora se desarrollaba.
Se acercó un poco a ella, aunque mantuvo una distancia prudencial de unos 3 metros, lo suficiente para que pudiera escucharlo sin tener que alzar la voz - ¿Cómo es la vida de pirata? he oído que muchos les temen. - Si bien MM, no parecía ser alguien de peligro, todo podía ser una fachada, además, tenía genuina curiosidad, pues para él, todos los que defendían una bandera con un cráneo, eran unos barbaros. Sabía que era un prejuicio, pero hasta ahora nadie le había demostrado lo contario.
