13-04-2026, 09:53 PM
El cabezazo encontró al espadachín de ojos rojos antes de que pudiera hacer nada y en ese momento sentí como mis instintos se intensificaban como cuando mi vida estaba al borde la vida y la muerte en aquellas misiones que había realizado bajo el manto de la marina junto a Landon y mis compañeros. Era un estado que me hacía moverme casi por instinto, algo que se disparó desde el fondo de mis tripas cuando escuché el acero de las espadas moviéndose hacia mí. El espadachín había recuperado sus armas y se disponía a matarme, pero mi cuerpo ya estaba en movimiento saltando hacia atrás mientras el acero cortaba el aire donde había estado mi cuello medio segundo antes. Al fondo de la cámara, 9 metros a la izquierda, una explosión de luz se expandía quedando 4 metros corta de impactar en cualquiera de los presentes. Mientras tanto, yo vi con claridad los ojos rojos fijos en mí, sus brazos extendidos mientras gritaba una palabra inentendible, al menos para mí, y ejecutaba un corte a donde estaba mi cabeza. Ssss. Me volví de papel gracias a la única técnica que la marina había tenido a bien enseñarme y esquive por completo su ataque alejando mi cabeza de a donde se dirigían las armas del espadachín quien realizo un segundo ataque igualmente al aire pues iba dirigido al mismo punto donde estaba mi cabeza instantes atrás.
Con coraje, salté hacia atrás dos metros contorsionando el cuerpo para poder erguirme nuevamente. Mientras mis pies buscaban dónde posarse, sentí el agua que aún chorreaba de mis escamas acumularse en la palma derecha sola, densa, compacta, vibrando con lo poco que me quedaba de energía. Llevaba demasiado tiempo en este combate. Lo sabía en los pulmones, en los brazos, en cada fibra de mi cuerpo. Pero Landon me había dado una misión. Landon confiaba en mí. Cuando completé los primeros 180 grados del giro vi al marine de pelo blanco. Su uniforme todavía reconocible entre los destellos de luz que desprendía su cuerpo, ese uniforme perfecto que me había quemado por dentro desde el primer momento en que lo olí, su boca pronunciando unas palabras que tampoco llegué a escuchar pues la adrenalina del combate era tal que solo podía oír las pulsaciones de mi corazón bombeando sangre a cada fibra de mi ser. Debería estar a las órdenes de Landon ayudando con la purga de estos malditos en lugar de estar en esta sala, atacándome junto a piratas y traidores, brillando como si su mera existencia fuera algo especial. La gota salió de mi palma derecha con un golpe seco de muñeca en línea recta recorriendo la distancia hacia su pecho. Ssss. El ataque le derribo y mando a volar 5 metros hacia atrás de donde se encontraba. Los tenía donde quería, iba a lograr terminar con éxito la misión que Landon me había encomendado. Solo quedaba el espadachín de ojos rojos quien no era nadie contra mí en un duelo uno contra uno, incluso faltándome el agua.
Mis pies tocaron el suelo al completar los otros 180 grados del giro quedando a dos metros del espadachín de ojos rojos y en ese preciso instante todo se volvió negro. Sentí como mi corazón dio un golpe distinto a los demás, uno que no encontró respuesta, y mis piernas dejaron de responder antes de que pudiera entender lo que estaba pasando. El peso de diez metros y una tonelada cayó hacia adelante sin que pudiera hacer nada para evitarlo, mientras todo se volvía más lento, más oscuro, más silencioso.
Lo siento Landon. Dejo el resto de la misión en tus manos. Ssss.
Con coraje, salté hacia atrás dos metros contorsionando el cuerpo para poder erguirme nuevamente. Mientras mis pies buscaban dónde posarse, sentí el agua que aún chorreaba de mis escamas acumularse en la palma derecha sola, densa, compacta, vibrando con lo poco que me quedaba de energía. Llevaba demasiado tiempo en este combate. Lo sabía en los pulmones, en los brazos, en cada fibra de mi cuerpo. Pero Landon me había dado una misión. Landon confiaba en mí. Cuando completé los primeros 180 grados del giro vi al marine de pelo blanco. Su uniforme todavía reconocible entre los destellos de luz que desprendía su cuerpo, ese uniforme perfecto que me había quemado por dentro desde el primer momento en que lo olí, su boca pronunciando unas palabras que tampoco llegué a escuchar pues la adrenalina del combate era tal que solo podía oír las pulsaciones de mi corazón bombeando sangre a cada fibra de mi ser. Debería estar a las órdenes de Landon ayudando con la purga de estos malditos en lugar de estar en esta sala, atacándome junto a piratas y traidores, brillando como si su mera existencia fuera algo especial. La gota salió de mi palma derecha con un golpe seco de muñeca en línea recta recorriendo la distancia hacia su pecho. Ssss. El ataque le derribo y mando a volar 5 metros hacia atrás de donde se encontraba. Los tenía donde quería, iba a lograr terminar con éxito la misión que Landon me había encomendado. Solo quedaba el espadachín de ojos rojos quien no era nadie contra mí en un duelo uno contra uno, incluso faltándome el agua.
Mis pies tocaron el suelo al completar los otros 180 grados del giro quedando a dos metros del espadachín de ojos rojos y en ese preciso instante todo se volvió negro. Sentí como mi corazón dio un golpe distinto a los demás, uno que no encontró respuesta, y mis piernas dejaron de responder antes de que pudiera entender lo que estaba pasando. El peso de diez metros y una tonelada cayó hacia adelante sin que pudiera hacer nada para evitarlo, mientras todo se volvía más lento, más oscuro, más silencioso.
Lo siento Landon. Dejo el resto de la misión en tus manos. Ssss.
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