15-04-2026, 11:25 AM
Por fortuna consiguió evitar que Kagura se cayese al suelo, consiguiendo amortiguar la caída de ella, o eso fue lo que noto justo después de que su espalda chocara con la tierra húmeda de debajo de aquel árbol. Abrió los ojos y se encontró con los de la pelirroja muy cerca de los suyos, ambos rostros se encontraban peligrosamente cercanos, hasta el punto de que Jesse podía notar la respiración de la joven sobre la piel de su cara. Noto una de las manos de la joven sobre uno de sus pectorales, mientras ambas manos del pelirrojo descansaban sobre la cintura de su amiga, como si instintivamente al caer hubiera pretendido evitar que cayera de forma brusca… Y por suerte las cosas no habían salido tan mal.
Las palabras de Kagura le pillaron por sorpresa, pero no por ello se le hicieron molestas, al contrario le dedicó una sonrisa dulce. Una que siempre asociaba a ella y que le salía sin esfuerzo, entonces una de manos que descansaban sobre su cintura se colocaron sobre la mejilla de la muchacha, para acomodarle un mechón de pelo tras la oreja.
– Las veces que sean necesarias para que no sufras... – Respondió sin borrar la sonrisa de su rostro. Aunque entendía que en todos esos años era normal que ella hubiera sufrido en más de una ocasión, era normal, él también, pero si podía evitar que lo hiciera, lo haría.
Notó cómo de forma brusca ella se apartó de él y tomó asiento mientras alzaba la mirada hacia su vestido que parecía haberse reído de ellos y provocar una escena tan íntima, una escena que había que el corazón de Jesse se acelerará hasta el punto de no haberle importado que aquel acercamiento hubiera sido mucho más íntimo… Pero cuando miraba a la joven, en el fondo, aún podía ver a esa niña asustada que necesitaba ayuda… Por eso, tal vez, habría sido un error dar un paso más allá. Y no es que él no sintiera nada al respecto, claro que sentía, pero por encima de todo estaba el respetar el espacio de Kagura. No quería estropearlo todo por un impulso, por algo que, tal vez, ella no sentía.
Entonces nuevamente las palabras de la chica llegaron a sus oídos, esbozo nuevamente una sonrisa, y se incorporó quedando al lado de ella, mientras de forma amigable rodeaba con sus brazos los hombros de ella.
– Sabes que no puedo negarte nada, siempre he accedido a tus peticiones y, esta vez, no iba a ser diferente. – Dijo, mirando hacia donde ella también miraba.
No era un mal final para un reencuentro diez años después, aunque esperaba que realmente fuera como ella decía y se pudieran ver al día siguiente. Eso era lo que esperaba… Y en el fondo también deseaba. Hasta el momento en que sus ojos se encontraron no se había dado cuenta de lo mucho que la había echado de menos…
Caprichoso era el destino, cuanto menos… Pero en esta ocasión se alegraba de que hubiera ocurrido así, si, sin duda… Era lo mejor…
Las palabras de Kagura le pillaron por sorpresa, pero no por ello se le hicieron molestas, al contrario le dedicó una sonrisa dulce. Una que siempre asociaba a ella y que le salía sin esfuerzo, entonces una de manos que descansaban sobre su cintura se colocaron sobre la mejilla de la muchacha, para acomodarle un mechón de pelo tras la oreja.
– Las veces que sean necesarias para que no sufras... – Respondió sin borrar la sonrisa de su rostro. Aunque entendía que en todos esos años era normal que ella hubiera sufrido en más de una ocasión, era normal, él también, pero si podía evitar que lo hiciera, lo haría.
Notó cómo de forma brusca ella se apartó de él y tomó asiento mientras alzaba la mirada hacia su vestido que parecía haberse reído de ellos y provocar una escena tan íntima, una escena que había que el corazón de Jesse se acelerará hasta el punto de no haberle importado que aquel acercamiento hubiera sido mucho más íntimo… Pero cuando miraba a la joven, en el fondo, aún podía ver a esa niña asustada que necesitaba ayuda… Por eso, tal vez, habría sido un error dar un paso más allá. Y no es que él no sintiera nada al respecto, claro que sentía, pero por encima de todo estaba el respetar el espacio de Kagura. No quería estropearlo todo por un impulso, por algo que, tal vez, ella no sentía.
Entonces nuevamente las palabras de la chica llegaron a sus oídos, esbozo nuevamente una sonrisa, y se incorporó quedando al lado de ella, mientras de forma amigable rodeaba con sus brazos los hombros de ella.
– Sabes que no puedo negarte nada, siempre he accedido a tus peticiones y, esta vez, no iba a ser diferente. – Dijo, mirando hacia donde ella también miraba.
No era un mal final para un reencuentro diez años después, aunque esperaba que realmente fuera como ella decía y se pudieran ver al día siguiente. Eso era lo que esperaba… Y en el fondo también deseaba. Hasta el momento en que sus ojos se encontraron no se había dado cuenta de lo mucho que la había echado de menos…
Caprichoso era el destino, cuanto menos… Pero en esta ocasión se alegraba de que hubiera ocurrido así, si, sin duda… Era lo mejor…
