15-04-2026, 04:46 PM
(Última modificación: 15-04-2026, 05:02 PM por Melly Jellyfish.)
De verdad creí que todo había terminado. Había salido bien parada, incluso mejor de lo esperado, más dinero del que pensaba, unos guantes nuevos, una pequeña victoria en medio de todo ese desastre, pero claro, la vida no funciona así conmigo, todo se fue a negro, oscuridad total y entonces esa voz fría, pesada y asquerosamente segura de sí misma. Recorrió toda la sala como si nos tuviera en la palma de la mano, anunciando que teníamos un minuto para elegir al menos apto y que los demás serían recompensados con la vida. ¿Recompensados? ¿Como esclavos?
Sentí cómo algo me subía desde el pecho hasta la garganta. —¿Esclava yo? —murmuré, apenas al inicio, pero luego exploté. —¿¡ESCLAVA YO!?-GLUP— El Wotan habló pero fue interrumpido por la chica de orejas puntiagudas que empezó a decir algo, pero ni siquiera los dejé terminar. —¡Callen sus estúpidas bocas, maldita sea! —solté, tensando todo el cuerpo, las dagas firmes en mis manos mientras giraba la mirada hacia el lugar por donde había desaparecido el rey helado, como si aún pudiera alcanzarlo. Mi respiración era irregular, mis dedos apretaban con fuerza. —Escúchenme, quien sea que me esté viendo, donde sea —escupí, alzando la voz, desafiante, casi temblando —Soy Meliza Jellyfish. Mi número es ocho tres ocho. — Di un paso al frente, como si realmente pudiera enfrentar algo invisible.
—Si quieren asesinarme, háganlo, maldita sea. — Mis ojos brillaban, no de miedo no del todo. —He estado toda mi estúpida vida sola —continué, con la voz más baja pero igual de firme —Morir sola no me molesta. — Apreté las dagas una vez más. —Pero arrodillarme eso sí que no. — podrán quitarme todo, menos eso.
—¡CAPITÁN DHARMA! ¡DONDE SEA QUE ESTÉS!— La voz me salió más rota de lo que quería, más humana, más mía que nunca. Apreté los dientes, bajando apenas la cabeza mientras mis manos temblaban un segundo alrededor de las dagas. Todo el ruido, toda la rabia, toda esa fachada que siempre llevo encima por un instante se resquebrajó. —Perdóname —murmuré, casi en un hilo de voz. El peso de las palabras me cayó encima de golpe. No era por la pelea, ni por el miedo, ni siquiera por esa maldita voz que nos trataba como ganado.
Era por fallar, por no tener el control, por sentir, aunque fuera un segundo que no podía salir de esto sola. —Soy débil —admití, y decirlo me supo peor que cualquier golpe. Mis dedos se tensaron otra vez, apretando con más fuerza, obligándome a levantar la mirada aunque no hubiera nada claro que ver en la oscuridad, respiré hondo y esa grieta se cerró, no del todo, nunca del todo, pero lo suficiente. —Pero no tanto —añadí en voz baja, casi para mí misma. Enderecé la espalda, ladeando apenas la cabeza, con esa media sonrisa que siempre vuelve, aunque no debería. —Así que si sigues vivo, capi bonito, más te vale no morirte y cumplir mis sueños. — porque si alguien iba a salir de esto sabia que iba a ser él, como siempre.
Sentí cómo algo me subía desde el pecho hasta la garganta. —¿Esclava yo? —murmuré, apenas al inicio, pero luego exploté. —¿¡ESCLAVA YO!?-GLUP— El Wotan habló pero fue interrumpido por la chica de orejas puntiagudas que empezó a decir algo, pero ni siquiera los dejé terminar. —¡Callen sus estúpidas bocas, maldita sea! —solté, tensando todo el cuerpo, las dagas firmes en mis manos mientras giraba la mirada hacia el lugar por donde había desaparecido el rey helado, como si aún pudiera alcanzarlo. Mi respiración era irregular, mis dedos apretaban con fuerza. —Escúchenme, quien sea que me esté viendo, donde sea —escupí, alzando la voz, desafiante, casi temblando —Soy Meliza Jellyfish. Mi número es ocho tres ocho. — Di un paso al frente, como si realmente pudiera enfrentar algo invisible.
—Si quieren asesinarme, háganlo, maldita sea. — Mis ojos brillaban, no de miedo no del todo. —He estado toda mi estúpida vida sola —continué, con la voz más baja pero igual de firme —Morir sola no me molesta. — Apreté las dagas una vez más. —Pero arrodillarme eso sí que no. — podrán quitarme todo, menos eso.
![[Imagen: OU5NAw8.jpeg]](https://i.imgur.com/OU5NAw8.jpeg)
—¡CAPITÁN DHARMA! ¡DONDE SEA QUE ESTÉS!— La voz me salió más rota de lo que quería, más humana, más mía que nunca. Apreté los dientes, bajando apenas la cabeza mientras mis manos temblaban un segundo alrededor de las dagas. Todo el ruido, toda la rabia, toda esa fachada que siempre llevo encima por un instante se resquebrajó. —Perdóname —murmuré, casi en un hilo de voz. El peso de las palabras me cayó encima de golpe. No era por la pelea, ni por el miedo, ni siquiera por esa maldita voz que nos trataba como ganado.
Era por fallar, por no tener el control, por sentir, aunque fuera un segundo que no podía salir de esto sola. —Soy débil —admití, y decirlo me supo peor que cualquier golpe. Mis dedos se tensaron otra vez, apretando con más fuerza, obligándome a levantar la mirada aunque no hubiera nada claro que ver en la oscuridad, respiré hondo y esa grieta se cerró, no del todo, nunca del todo, pero lo suficiente. —Pero no tanto —añadí en voz baja, casi para mí misma. Enderecé la espalda, ladeando apenas la cabeza, con esa media sonrisa que siempre vuelve, aunque no debería. —Así que si sigues vivo, capi bonito, más te vale no morirte y cumplir mis sueños. — porque si alguien iba a salir de esto sabia que iba a ser él, como siempre.
Estanque de peces
