16-04-2026, 07:55 PM
aclaración
Observo por unos segundos mi alrededor. El enemigo ha caído al fin. Los dos piratas, heridos seriamente muestran como corre la sangre que emana de sus cuerpos. Barald, el pirata que la Marina nos ha pedido capturar desde Baterilla ha terminado convirtiéndose en un aliado temporal. Ha peleado por su vida y la de su supuesto capitán Tezca, sí...pero también ha salvado nuestras vidas.
Especialmente la mía...
Ese rubio, por otro lado, ha mostrado una capacidad proveniente de las frutas del diablo, una que sin duda le permite mantener un rol bastante interesante y variado. Claramente, no es un pirata que nos lo pueda poner fácil a nosotros los Marines si se lo propone en el futuro. Es un criminal buscado, y seguramente si lo que decía al principio era cierto, probablemente sería incluso más peligroso que su compañero de pelo negro, aunque el espadachín se haya esforzado mucho más.
Y sin embargo, aquí están, habiendo combatido codo con codo con sus enemigos naturales por estos malditos collares.
Hemos perdido nuestros derechos en contra de nuestra voluntad, siendo arrebatados de nuestra libertad únicamente por haber quedado indefensos ante un ataque que, a todas luces, ninguno de los presentes fue capaz de soportar. Esa sensación de miedo, horror en estado puro, aún se mantiene guardada en mi interior. Un recuerdo que nunca perderé de una presencia que, si tuviésemos que combatir, nos masacraría en cuestión de segundos.
Estoy perdido en mis pensamientos.
"Este enemigo era increíblemente poderoso, y aún así..."
Han usado a un marine de alto rango para hacernos frente, y aún siendo cuatro contra uno, prácticamente nos había machacado.
Y pese a todo...
—La mitad de esto es tuyo por curar a Tezca antes, visto lo visto, eres el único con palabra.
"¿Cómo?" Las palabras del pirata me devuelven los pies a la tierra.
—Un segundo...—¿Un pirata me está ofreciendo dinero? No...eso es un botín.
"Dinero recogido del Teniente...y lo ofrece como si nada."
No entiendo que es lo que está pasando, y es la primera vez que la impresión me puede llegar hasta el rostro.
Los piratas nos lo han robado todo, haciéndonos marines indignos de nuestros puestos. Con la emoción de días venideros, y un futuro brillante por delante. Un grupo conformado por jóvenes marines, cada uno peor que el anterior, surcando los mares sin miedo y con completa osadía.
Durante aquellos tiempos, odiaba esa maldita forma de actuar: despreocupada, lanzada, temeraria...carente de disciplina. Lo que debía ser una orgullosa división de la Marina, no era más que un patio de recreo de varios obstinados dementes que, unidos, hacían una tripulación milagrosamente funcional, capaz de salir adelante por más imposible que pareciese la situación.
No había un sólo estúpido criminal que se nos terminase escapando, y cada noche, cada maldito día, terminaba ocurriendo alguna discusión o escenita que me terminaba obligando a intervenir. Al principio lo hacía por intentar poner orden, simplemente por enseñarles como si verdaderamente fueran unos críos, mientras que yo hacía las veces de profesor.
Pero con el tiempo, aquello se volvió una costumbre.
Ya no actuaba por enseñarles o separarlos. Lo hacía por inercia, porque siempre era así, y se había vuelto una parte de nosotros, del rol que desempeñaba cada uno. León y Shin especialmente se parecían llevar absurdamente mal, siempre provocándose y peleando por cada mínima tontería que el egocéntrico del albino tuviese en la cabeza; yo terminaba separándolos, y de alguna manera, aún sin yo ser capaz de entenderlo, Himari conseguía que Shin dejase de pensar en ello y volviese a ser el mismo cada mañana.
Día a día, todos los días...
¿Quién me diría a mí que terminaría echándolos de menos? Sentir que me faltan cada minuto que pasa, con un vacío que no espero poder llenar...
Nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes.
Y todo...precisamente por piratas.
Aquellos desgraciados que asesinaron a todos y cada uno de nuestros compañeros hasta que, por fortuna o por condena, terminamos quedando solamente nosotros dos. Una jugarreta del destino, o quizás un simple capricho de más allá. ¿Quién sabe? Quizás era cosa de alguien que quería que mantuviésemos la vida, por algo que aún no entiendo.Y ahora estoy aquí, años después, debiéndole mi vida a dos de ellos.
¿Por qué el destino tiene que ser así?
—¿Cómo te llamas, marine?—Me pregunta Barald mientras Tezca termina de darme su aprobado.
Una parte de mí se siente agradecida. ¿Cómo no iba a estarlo? Parece que voy a salir de aquí, y no lo podríamos haber conseguido solo nosotros dos, por más que me duela admitirlo. Pero por otro lado...—Mi nombre es...—¿Que pensaría Shin al respecto?
Espera...
"¿Donde está?"
Mis ojos se abren en alerta, sin terminar de pronunciar aquellas palabras, teniendo rápidamente un encuentro con aquel que estoy buscando...a punto de desfallecer.
—Maldición, Shin.
No pierdo el tiempo más de lo que ya lo he hecho. Corro hacia él tan rápido como puedo, viendo que de alguna forma, a pesar de ser intangible si así lo quiere, el enemigo le ha terminado haciendo más daño que a ningún otro.
Y entonces la voz aparece. No era de alguien en la sala, y de eso puedo estar seguro.
Felicidades, aspirantes. Para continuar con el protocolo de selección de aptitudes y garantizar la calidad del producto final, deberéis escoger al menos apto de vuestro grupo.
Me detengo en seco, justo a breves metros de distancia del marine.
"No es posible. Tiene que ser una broma."
Continuo escuchando, habiendo perdido la capacidad de moverme.
Los demás tendréis el privilegio de ser comercializados en nuestra primera gran hornada de esclavos del South Blue, y continuaréis con vuestras vidas en manos de nuestros mejores clientes.
"¿Ese es su plan? ¿Vendernos como esclavos?" Había estado ignorando todo este tiempo el peso que recae sobre nuestros cuellos, pero era cierto. Aquí, nosotros ya no somos marines ni piratas. Todo eso ha pasado a mejor vida, tan solo para convertirnos en esto.
Pero entonces...
Comunicad vuestra decisión al Equipo de Control, que ha observado y escuchado con interés toda vuestra actuación y tendrá en cuenta vuestro criterio. Tenéis un minuto. Pasado un minuto, de no haberse declarado un no apto, el número más bajo de cada grupo será automáticamente eliminado. Gracias por vuestra colaboración.
"Ya os podéis ir a la..." Ni siquiera en mi cabeza termino mis frases.
Las fuerzas me están fallando, habiendo dejado mi cuerpo paralizado en el sitio. Agacho la cabeza, pensando en lo que poco a poco me da miedo de admitirme incluso a mí mismo.
"Me...toca irme, ¿verdad?" Pero la realidad es más fuerte que la fuerza para intentar ocultármelo. No tengo ni idea de qué criterio seguirán, pero si asumo que nos han hecho combatir hasta la muerte con un marine corrupto para comprobar nuestras capacidades...te aseguro que yo he sido el que ha sacado peor nota con diferencia.
Quizás es el poder de la fruta, que me hace duro como una fortaleza, quizás la resignación llegados a este punto de mi vida. Al fin y al cabo, esto es un dos contra dos, pues ninguno de los aquí presentes tiene intención de morir...y al final, por mucho que lo intentásemos, en el fondo yo sabía que terminaría saliendo yo.
—¡Oe, Kael! ¡Escúchame bien!—Shin llama mi atención, haciéndome levantar la mirada hacia él, incluso cuando creí que no podía hacer nada con mi cuerpo.—¡Soy un ser benevolente, así que más te vale prestarme atención!
—No...—Sólo con escuchar esas palabras sé de sobra que es lo que va a decir. Lo conozco demasiado bien.—No lo hagas...
—¡Llévate contigo a Barald y Tezca, libérense, y busca a los demás idiotas, que deben estar en algún lado! ¡Confío en ti para esto!
Niego con la cabeza despacio. No me puede estar pidiendo que haga eso, y al mismo tiempo, en el fondo, completamente perdido en mi interior...sabía que lo decía en serio. Puede que yo lo conozca especialmente bien, pero al final, este maldito idiota también me conoce, y por lo que puedo intuir...ha leído mi mente en cuanto me detuve frente a él.
Sabe que yo terminaría siendo el escogido como menos apto. Es imposible que eliminen a un esclavo con verdadero potencial de venta. Lo entiendo perfectamente. Conozco como funciona el mercado, y nadie perdería un valioso efectivo que vale mucho más que yo. Si quieren un esclavo que les permita ganar dinero combatiendo, yo soy el que menos ha aportado en todo el combate, y eso los de la sala de control han podido verlo con sus propios ojos.
La diferencia es tan abismal...Me hace sentir vergüenza.
Y por eso él decide sacrificarse.
Sus palabras son una mentira, dispuestas únicamente por una única razón que no está dispuesta a admitir: lo que él busca...es salvarme. Podía decir todo lo que quisiera, y nada de ello podría convencerme de lo contrario.
"Y aún así, Shin...sigues sin terminar de conocerme."
Durante todos esos años en los que hemos crecido juntos has sido mi experimento, mi pequeño examen para poner a prueba mis capacidades. Nunca te he enseñado la verdadera cara que tengo detrás, y aún así, cada vez has sido capaz de superarme y entenderme un poco mejor. Me has abierto al mundo, aunque fuera solo una vez.
"Es gracias a ti...que tuve amigos alguna vez."
Solo soy capaz de reaccionar cuando veo cómo se empieza a desplomar frente a mis ojos.
Él quiere que me preocupe por los miembros de hoy, mientras él se preocupa por mí, porque sabe que yo no puedo protegerlo. Nyra, Dimitri, Choi. Pero, si de verdad me conoces...
—¿Cómo esperas que me vaya de aquí sin ti?—En voz alta, la voz sale con la poca fuerza que me queda. De alguna forma soy incapaz de desplomarme, pero mi corazón pide a gritos hacerlo a cada maldito segundo.
Puede que sea resistente por fuera, sí...pero en el interior, la coraza no es lo suficientemente fuerte para proteger las emociones que jamás se han recuperado.
Me acerco los últimos pasos que me separan de él, sentándome a su lado solo un poco por detrás, para poder acercarlo un poco a mí, y así poder abrazarlo.
¿Cuándo fue la última vez que le di un abrazo? Ya ni siquiera lo recuerdo.
"León, Caín, Himari...Shin."
Lo siento.
—Yo de aquí no me pienso mover. Llevaos ese otra mitad de dinero y...—Saco uno de los botiquines de la mochila, y el otro, dentro de la misma, la lanzo en dirección hacia ambos piratas.—llévate eso. Hay otro botiquín para que cures a Tezca o lo uses tú, no me importa.
Me da igual ser un estúpido. No me importa si estoy tirando mi vida por la borda o si me obligan a intentar dejarlo atrás. ¿Pecar de imprudente? Ja...estos chicos me han pegado su forma de ser, y si van a matar a alguno de los dos, con gusto me iré con él para reunirme con todos ellos donde quiera que estén.
Van a tener que obligarme por la fuerza...y dios sabe que daré batalla.
Sus heridas le han hecho perder demasiada sangre, y aunque no tenga sentido, una parte de mí quiere apelar a que lo mantendrán a él con vida y intentarán separarme de su lado para llevárselo. Si ese es el caso, si intentan salvarle...entonces debo asegurarme que no muera. Espero que este último botiquín sea suficiente para mantenerte con vida, aunque sea por esa pequeña posibilidad.
—No voy a abandonar a un compañero.
Pero lo que esas palabras no van a expresar, quizás por una última pizca de orgullo propio, o tal vez porque no tenía la fuerza para ello era lo que verdaderamente pensaba.
"Prefiero morir con él a quedarme solo en este mundo".
Porque al final...él es la única persona que le importa de verdad.
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