[Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas
#36
Escenario de Helios

Habiendo resonado el reclamo del duelo por toda la taberna, la mayor parte de los clientes - sin darle la importancia que merecía a un combate a muerte - siguió a lo suyo, como si aquella actividad fuera lo más normal del mundo. Todos menos el sheriff de la ciudad que, estando pendiente de que nadie se pasara de la raya, ocurrió justamente lo que más temía. Estando ubicado en el centro del local, fue directo hacia el lugar del incidente mientras resoplaba con desgana debido al devenir de los acontecimientos.- Ya sabía yo que esto se iba a ir de madre… - Musitó de forma inaudible, hasta que se posicionó detrás de Pork, a un metro de él, mientras escuchaba como el forastero Helios le soltaba una reprimenda sobre la masculinidad tóxica y como estaba arruinando el ambiente, causando que el rechoncho pistolero, rojo de ira, llevara su mano izquierda hacia su enfundada pistola, agarrándole Colt, justamente, para que interrumpiera su alocada acción.- Todavía no, Weston, no en mi guardia… - Advirtió Colt al duelista, apretando el agarre de su mano.- Señor Sheriff. - Dijo, lleno de ira, apartando Pork, de manera brusca, el brazo de Colt para zafarse de él.- Ya sé como va el reglamento. - Incidió, todo mientras Helios seguía parlando sobre lo suicida que era enfrentarse a él, apodándose  a sí mismo como la cólera del desierto.

Milka, que observaba toda esta situación en silencio, buscó interponerse físicamente entre los dos batientes.- Por favor, cariño, detén esta locura, no ganas nada matando a este buenorro y macizorro músico que se mueve y canta como los dioses. - Se pasó de sobredescriptiva, haciendo que la furia creciera y creciera más.- A ver si con su cadáver escarmientas y aprendes a respetarme. - Espetó, haciendo una gárgara que terminó en un escupitajo que fue directo a los pies de Milka, apartándose la mink de entre los dos hombres.

En el momento en el que, Helios, preguntó a viva voz sobre si alguien del local quería ser el juez que sentenciara aquel duelo.- No hace falta que grites, forastero. - Dio un paso al frente Colt, en respuesta a la exigencia de Helios, quién empezaba a dirigirse hacia la salida.- Yo seré quién dicte sentencia. - Miró de reojo a Pork, haciéndole un gesto con la cabeza para indicarle que le siguiera al exterior de la avenida, no sin antes observar como Viktor se acercaba a Helios para decirle algo, sin sentido aparente, saliendo de la taberna antes de que los duelistas y sus espectadores lo hicieran.


Una vez fuera, Colt avanzó 10 metros hacia la avenida central, que conectaba la taberna con la entrada de la ciudad, parándose una vez que se quedó a una distancia prudencial del edificio.- Por aquí… Hagamos esto rápido. - Indicó el punto en el que se daría el duelo, posicionándose Pork justamente de frente a la fachada de la taberna y, por tanto, de espaldas a la dirección de la avenida que daba a la entrada de la ciudad, esperando a que Helios se pusiera frente al viejo Weston para que pudiera empezar a explicar la dinámica del duelo. Los espectadores, entre los que se encontraban Milka y Billy, en cambio, formaron un corrillo, dejando un espacio prudencial a lo largo de la avenida para que tanto Helios como Pork tuvieran terreno suficiente.

- Las reglas son sencillas… - Procedió el sheriff cuando se cercioró de que Helios se había colocado correctamente.- Cuando diga “Pyukumuku”, los dos os daréis inmediatamente la vuelta, de forma que vuestras espaldas queden una frente a la otra. - Miró hacia Weston, quién le hacía gestos de amenazas hacia Helios continuamente.- En ese entonces, contaréis hasta 10, dando un paso por cada segundo contado y, cuando lleguéis a la decena… - Dejó una pausa dramática, agarrándose del ala de su sombrero.- Podréis disparar. - Volvió a mirar a Helios.- Te puedo dejar una pistola en caso de ser necesario, forastero, dime - Ofreció el sheriff al rubio una de sus armas.- Avisadme cuando estéis listos. -




Escenario de Overqwil


El jugador Overqwil tenía una lengua más afilada de lo que parecía ser en una primera instancia, dando a entender que alguien que se dejaba influenciar meramente por el dinero, no valía realmente nada, sacando un fajo tras escupir ese veneno con el dinero acordado y refunfuñando al ver que, claramente, no estaba conforme con la apuesta cosa que, Jack, no pasó por completo desapercibido. Pero a fin de cuentas, lo que importaba era jugar y, aquel hombre, estaba dispuesto a hacerlo fuera por el motivo que fuera así que, por más ataques y ofensas que recibiera el apostador, el juego debía empezar.

- ¡No perdamos más el tiempo pues compadre! - Exclamó al ver ese llamativo fajo de color verde reposar sobre la mesa, esperando a que cayera en su propio saco.- ¿Sabes cómo va esto, verdad? Te voy a empezar a repartir cartas, valiendo todas las cartas el número que corresponda salvo las figuras, que valen 10 puntos todas, y el as, que vale 1 u 11 según te apetezca. - Explicaba mientras daba pequeños toques en la mesa con sus dedos índice y anular.- ¿El objetivo? Que tus cartas sumen 21 sin pasarte, ¿capicci? - Espero a que el gyojin diera su asentimiento.- Bien, empezaré pues repartiéndote a ti las cartas, tú me vas diciendo si sigues jugando o te plantas, compadre. - Dijo, mientras el pulgar de su diestra sobre la primera carta del mazo.

En el momento en el que el vicealmirante encubierto dio su aprobación, Jack deslizó con suma destreza su dedo sobre la baraja, impulsando la carta boca arriba, justo frente a Overqwil.- ¡Un 10 de treboles! ¡Increíble comienzo RAHAHAHHAA! Me imagino que seguimos, ¿no? - Aplaudió Jack por la gran carta que había sacado el marine en el comienzo, dando su beneplácito el marine para que continuara.- ¡Dicho y hecho, compadre! - Exclamó el apostador, revelando la segunda carta, siendo esta un 9 de corazones.- ¡Vaya vaya! ¡Pero si es un 9! Que con el 10 de antes… - Miró hacia su mano izquierda, haciendo el ademán de contar con los dedos.- Harías un total de 19 puntos, ¡tan solo a 2 de los 21! - Se llevó esa misma mano a la cabeza, tapando la mitad de su rostro.- ¿Piensas plantarte o, en cambio, planeas jugar con todo en contra para acercarte a la cima? - Preguntó, con una sonrisa un tanto siniestra, recibiendo, contra todo pronóstico, el beneplácito de Overqwil para que continuara, causando que Jack diera un manotazo en la mesa con su siniestra.- ¡RAHAHAHA! ¡ESO ES! ¡Parece que me equivoqué contigo, compadre! - Aplaudió la actitud temeraria de Overqwil, sacando la última carta que había pedido, desvelando un perfecto y hermoso as de diamantes.- ¡Por los pelos! Suponiendo que no serías lo suficientemente masoquista como para dictaminar que valga 11 puntos… Con ese as harías un total de 20 puntazos… - Comentó, mirando fijamente a las tres cartas que había bocarriba sobre la mesa.- Ahora dime, ¿piensas quedarte rozando la perfección o prefieres jugartela en encontrar un segundo as? - Desvío su mirada hacia Overqwil, intentando jugar con su mente para que sintiera lo que era la tensión de estar apostando en un juego de azar, obteniendo un “no” por su parte después de meditarlo deliberadamente.- ¡Está bien! ¡Me gusta, compadre! Un 20 para empezar es un buen número, ¿no te parece? - Dio algunos toques en la mesa, en el momento en el que el Shichibukai, fingiendo estar borracho, apareció en escena, diciéndole algunas palabras sinsentido a su compañero.- Va midiendo la acera como Karglos, RAHAHAHAHA. - Rió sonoramente, tras lo cual, adoptó una expresión más seria.

- Ahora… - Agarró la primera carta que quedaba ahora sobre el mazo, revelándola sobre la mesa, sacando de primeras un 4 de tréboles, sin apartar la mirada de Overqwil.- Sólo tendría que sacar un… - Prosiguió hablando, poniendo bocarriba si segunda carta, siendo esta un 6 de picas, observando aún fijamente al marine.- 21, ¿no es así, compadre? - Finalizó, concluyendo su ronda con un soberano as de picas, desplazando su mirada hacia la mesa, para encontrarse con una mano ganadora que le daba un total de 21 puntos.

- ¡RAHAHAHAHA! ¡Mala suerte, compadre! - Se compadeció del Gyojin, mientras se estiraba para agarrar los 100.000 berries que se había apostado con su adversario, pasándoselo a guardar en el interior de su chaqueta.- Parece que te quedas sin saber mi secreto… Una lástima. - Se encogió de hombros, fingiendo una falsa pena. - A no ser que quieras seguir jugando, claro… ¿Qué me dices? - Preguntó al derrotado Overqwil por una revancha, con la intención de hacerse de oro gracias al Gyojin.



Escenario de Karglass

Después de que Karabine se ofreciera a guiar a la vicealmirante Karglass hacia su objetivo, la semioni soltó al hombre enmascarado, quedándose pendiente de todo el revuelo y de cómo la mujer le aseguraba ser una as en lo que a ser sigilosa correspondía.- Querrás decir “discreción” - Corrigió a la semioni, para nada seguro de que una mole como ella no fuera capaz de llamar la atención.- Sea como sea, vamos. - Miró a su alrededor, viendo cómo las masas se alteraban más con él asunto del duelo saliendo, seguido por la vicealmirante, antes que nadie del local.

Nada más salir del edificio, giró hacia la izquierda, corriendo por la perpendicular que daba hacia la casa del Sheriff. Llevados ya unos cuantos metros recorridos en esa calle y, tras pasar la susodicha casa, la turba de gente movida por el suelo quedó en la lejanía, a cientos y cientos de metros de distancia. Karabine se dirigía hacia una de las salidas de la ciudad, dando a entender que, la guarida de aquél tiburón pirata se encontraba en aquel páramo y yermo mortal y rojizo.

En ese entonces, la semioni comenzó a preguntar sobre el motivo por el que conocía a aquel peligroso criminal y, si además era capaz de ayudarle en algo más. Por su parte, y en una primera instancia, Karabine se dedicó a permanecer en silencio, rascándose con su mano izquierda su cogote, paseando esa misma mano por su orejera izquierda, como con una señal de nerviosismo. Sin embargo, no fue hasta que Karglass siguió preguntando que Karabine reaccionó, quedándose parado en el sitio, en un terreno en el que, allá por dónde miraras, solo había tierra y más tierra roja.- Si… Creo que es aquí… - Comentó Karabine, mirando hacia su alrededor al suelo, con sus manos puestas sobre sus caderas, sin hacer caso omiso a Karl, sacando rápidamente de la funda de su lado derecho de su cadera una pistola con gran destreza, apuntándola a bocajarro hacia su rodilla y izquierda y efectuando un inminente disparo que buscaría inutilizar su movilidad por completo.- Aquí es el lugar donde vas a morir, señorita Discreción. - Espetó hacia la vicealmirante, dando un salto hacia atrás para separarse una cantidad de 10 metros.- ¿De qué conozco a ese tiburón pirata, dices? Obviamente trabajo para él, y no dejaré que llegues a él con vida. - Amenazó Karabine, tras haber alejado lo suficiente a la vicealmirante para terminar con aquella amenaza, sin saber que, lejos de estar sola, aquel combate acabaría por ser en un 2 vs 1.

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RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - por Garnet D. Matlock - 16-04-2026, 09:10 PM

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