[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 7)
#32
[personajeinvalido=3367]


La mirada chocolate se funde al contacto con cada uno de los presentes al escuchar los primeros vocablos del azabache espadachín. Aún con los cuerpos destrozados, los rostros lánguidos, el abrazo de la inconsciencia y el sonido de las gotas de sangre al caer sobre la pulcra superficie; aquel estrafalario grupo vislumbra la victoria tras haber vencido, no a Landon Coates, sino a la muerte en sí misma. Las heridas se curan, las personas despiertan y el sentido de supervivencia lo hará con ello.

Quizá por eso no siente pena ni remordimiento al observar el cuerpo del joven marine ser colocado en las cercanías, abrazado al cansancio, reflejando la calma propia de quien ha intentado dar todo de sí, a pesar de ir contra las estadísticas y la lógica. El uniforme marine, manchado de sangre, refleja la determinación guiada por la valentía: una justicia que escapa del entendimiento de la amazona, pero que, aun así, logra respetar con un leve asentimiento hacia su persona. Porque, incluso si existen hombres hambrientos de resentimiento, odio, poder y repulsión, también perviven aquellos que pueden distinguir el agua clara de la empozada.

¿Cómo era que se llamaba?

Akira.

La fémina de azabaches hebras ignora los métodos del espadachín; mas una sonrisa florece al entender la relación que posee con “Ashe” y Akira. Valiente ¿eh? Es una palabra honesta: Al final, cada uno ha demostrado, en menor o mayor medida, que lo son. Al menos es así hasta que los labios de la amazona se fruncen en una expresión que, más rápido que lento, se transforma en auténtico disgusto. El desprecio hacia las acciones del espadachín provoca que algo burbujee en su interior. Runin ha vuelto a enfadarse; es lo que tiene ser una persona de emociones fuertes e inexistente paciencia.

Incluso siendo pirata, la fémina posee códigos marcados, porque la libertad que busca no se encuentra ligada al irrespeto hacia sus propios conocidos. Un sonido escapa entre los dientes de la fémina: un chasquido fastidiado que solo desaparece cuando levanta la mano, tomando la mitad del botín que el cuerpo del fallecido Landon les ofrece.

Observa la bolsita, decepcionada; una llave o un dispositivo para escapar del encierro habría sido más estimulante. Aun así, guarda los berries en uno de los bolsillos de su vestimenta.



—Si, se nota que son tus amigos.

El sarcasmo es notorio, aunque al final suspira con pesadez. —También debo buscar y encontrar a mis amigos, fufufu… solo queríamos subirnos a la montaña rusa y terminé con este collar de mierda en el cuello. Supongo que es el pago por haber querido comer una manzana acaramelada. —Una risa escapa, no se escucha ningún ápice de alegría en ella, como un eco profundo y lejano, añorante.

Probablemente Nezha no deseaba que comiera manzanas acarameladas sola cuando era un anhelo de él, quizá solo debería esperar a estar juntos para poder probarlas, allá donde esté su hermano menor. Allá… donde espera que sus amigos no hayan ido a acompañarlo.

Le gustaría ser positiva, mas la última imagen de Ryota cayendo a su lado empieza a hacer mella en su mente. ¿Estarán en situaciones iguales? ¿Estará en el barco? ¿En el fondo del mar? Así como la euforia producto de la adrenalina llega de un momento a otro, también se va, y con ello la realidad golpea a la fémina más fuerte que cualquiera de los golpes de Landon. La fémina niega, al principio es un movimiento lento, después se torna más desesperado, como si quisiera desaparecer cada idea errónea de su mente, como si necesitara aferrarse a la confianza que siempre intenta mostrar. ¿No es justo como sus amigos la conocen? No puede doblegarse, no puede dejarse caer por ese tipo de pensamientos.

La voz del espadachín la saca de su ensimismamiento al escucharlo hablar… ¿Solo? La fémina arquea una de sus cejas. ¿Qué intenta hacer? ¿No conoce el respeto al menos por la vida de sus enemigos? Niega por última vez, asqueada. La diestra se acerca hacia el den den mushi de Landon, el mismo que ha permanecido junto a la fémina desde que esta lo encontró hurgando las vestimentas del caído. Levantarse cuesta más de lo que le gustaría admitir, duele, el suelo se tiñe de rojo cuando logra ponerse de pie.

—Landon tuvo que haberte revuelto el cerebro, cariño. ¿A qué le hablas? —El azabache de hinchado rostro hace el ademán de hablar a través de un den den mushi inexistente. Runin frunce los labios. —¿Estás loco? —Muestra el aparato de comunicación en su mano, lo enciende, existiendo sólo estática.



—Y bájate de ese puto lugar si no quieres que te baje a golpes. Ten algo de respeto.

Masculla, alejándose del cadáver, de los inconscientes y del espadachín. —Tampoco tengo afán por acabar como ustedes: Un muerto, un loco y dos inconscientes. —Refunfuña. Es en ese instante en el que algo cambia.


Las manos de la fémina ascienden hasta el collar, al tocarlos, siente cómo si este vibra bajo la yema de sus dedos. El desconcierto se hace presente cuando su mirada regresa hacia todos los demás, como si buscara la misma confirmación a través de los ojos del espadachín; sin embargo, no logra observarlo directamente cuando la cámara empieza a oscurecer y las siluetas se convierten en aliadas, hasta que los orbes chocolate logran acostumbrarse al cambio de luz, percatándose de lo evidente: un insano brillo aparece en el cuello de cada uno de los presentes, incluso en el propio.

Números.

El sentimiento burbujeante vuelve a aparecer cuando la alarma naranja hace acto de presencia como si de una advertencia a tomar en cuenta se tratase, los hombros se tensan, los dientes se aprietan con fuerza y los labios crean una delgada línea llena de inconformidad.  Una desconocida voz hace acto de presencia y algo hace cortocircuito en ella. Los ojos se aprietan un par de segundos mientras las palabras martillean en el interior de su cabeza

Producto final, esclavos, clientes, criterio, no apto, eliminado.

Esclavos

Esclavos

ESCLAVOS

Los párpados se separan mostrando la mirada encendida en rabia de la amazona.

—¿Esclavos? —Murmura con suavidad, enderezándose, levantando el mentón. —Esclavos, fufufu. —Una risa sarcástica aflora mientras la intensidad de su voz va lentamente en aumento. —¡Esclavos! FUFUFUFUFU —Los brazos se extienden hacia donde había aparecido la luz naranja sobre la puerta. La voz se sacude en cólera incontenible, tanto que los hombros tiemblan con fuerza, la expresión se rompe y el dolor desaparece ante la presión que ejerce sobre sí misma.

—¡¿A QUIÉN PUTAS CREEN QUE ESTÁN LLAMANDO ESCLAVA?! ¡¿DE QUÉ PUTO PRIVILEGIO ESTÁN HABLANDO?! —La ira se escuece, no le importan las personas a su alrededor, no le interesan las consecuencias, ni el pudor, ni lo cansados que deben encontrarse todos ante aquella situación. ¿Miedo? ¿Terror? ¿Vacilación? Runin Kitay no se rige ante esas cosas porque si perteneciera a uno de los círculos del infierno, estaría sentada en el trono junto a Aamon.

—¿No saben quién soy? ¡Entonces va siendo hora de que lo sepan! —Respira profundamente, no para relajarse, sino para mostrarse altiva. La mirada viaja desde la habitación hacia donde debe encontrarse el espadachín, antes de volver a fijarse en la puerta. Vuelve a reír entre dientes, como si algo realmente le divirtiera. 


—¡MI NOMBRE ES RUNIN KITAY! ¡Una amazona! ¡Pirata de los Mahu Mahana! ¿Tienen ganas de hacer de mí una esclava? ¡ENTONCES VENGAN POR MI! ¡No importa a cuántos manden, los mataré uno por uno! ¡Uno tras otro caerán! —Las amenazas son lanzadas, la voz viaja con rapidez y constancia, con fuerza y devoción, con el orgullo propio de las amazonas y la tenacidad de quien prefiere la muerte al cautiverio. La presión de su brazalete le recuerda que no salió al mar para ser encerrada, sino para dar con su objetivo.

—¡¿O tienen miedo de ser los “no aptos”?! Porque ¡sorpresa! ¡LANDON COATES NO LO ERA! Y estoy segura que ninguno de ustedes lo será. —Sin perder tiempo golpea el dorso de sus manos formando una “x”, una brillante luz emana de ellos, acariciando los guantes de la fémina, sus brazos y refulgiendo hasta hacer notoria la tenaz expresión que la representa; porque no importa si debe perder la vida, no se doblegará ante nadie.



—¿Dijiste que son tus amigos, no? Entonces busca sacarlos de aquí.

A pesar de la ira contenida, las palabras son expresadas con claridad hacia el espadachín. —Yo decido quedarme. Aún si esta mierda de collar explota en mi garganta o si debo enfrentar a mil Landon Coates, nadie… ¡Nadie me robará mi libertad!

Porque gracias a esa libertad empezó a conocer el mundo, empezó a vivir aventuras que nunca creyó capaz de tener, empezó a tener amigos a quienes considerar cercanos, incluso empezó a conocer el amor. —Prefiero morir a tener que vivir y perder todo eso.

Quizá Ryota buscaría tomar su lugar o buscar soluciones, Barald la miraría con fijeza, Tezca le preguntaría si perdió la cordura, Yuuki gritaría que deje de decir tonterías, Wyatt observaría a todos intentando llegar a una conclusión, Tocho Morocho ignoraría la situación y Cardan... Cardan se aferraría con fuerza a su dueña. Pero ninguno de ellos está ahí con ella para hacerla entrar en razón, y ellos la conocen demasiado bien como para reprocharle nada.

”Lo siento, chicos...”

Es lo único que puede pensar cuando una solitaria lágrima surca su determinada expresión.



BOLSA DE ESTRELLITAS
[Imagen: MQT49Lq.png]


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 7) - por Runin D. Kitay - 17-04-2026, 12:24 AM

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