17-04-2026, 10:33 PM
(Última modificación: 17-04-2026, 10:44 PM por Onizuka Jin.
Razón: Por error se dio a "enviar" en vez de "previsualizar".
)
Qué extraño. Normalmente eso podría ser diferente, una derivación de diversión, algo nuevo, pero lejos de ello Tezca parecía molestarle... Cierto que no habían probado aquella postura antes, tampoco lo había azotado antes. ¿Quizás eran sus límites? ¿O todavía no se concentraba en él? La pregunta lo había interrumpido, la excitación todavía existía, la erección todavía frotándose entre los glúteos del hombre y, sin embargo, sus ojos perdieron toda concentración que hubiera llegado a sentir con el placer que tanta hambre parecía tener inicialmente. Una de sus manos se posicionó ahora a un lado del rostro de Tezca, exactamente en el lado que su cabello no estaba.
Dejó de mover sus caderas. Seguía sin concentrarse en él, estaba claro que no. Sus ojos se entrecerraron a una acusación que no parecía terminar. Se suponía que tenía que ser divertido, diferente, no que hubiera esa extraña tensión que parecía mostrar el rubio. Dejó escapar el aire desde su nariz. Su codo sustituyó a su brazo, sus dedos ahora tomando el mentón del rubio, obligando a mirarlo desde esa posición. —¿Con qué, Tezca? No te he obligado nunca a nada, eres la única persona a la que he respetado en mi intimidad y aun así, no pareces darte cuenta del trato especial que te he estado dando todo este tiempo. — Quería conocer el fin de aquella frase con la que parecía que se interrumpió el rubio. Hubiera preferido cambiar un poco de posición aquella vez, quizás no le gustaba, quizás era solo uno de sus límites.
Apartó su erección, al menos por unos segundos. Se cuestionó la idea de voltearlo de vuelta para verlo mejor, pero aparentemente ahora parecía más receptivo. Sus ojos descendieron, ahora pasando su mano cuidadosamente por la zona que ahora estaba enrojecida. —Escucha... No quise ofenderte. — Descendió su rostro hasta la nuca del contrario, pegando su propia frente sobre ella y cerró los ojos, tratando de respirar un poco. —Solo... no estás concentrado, y sé que no lo estás.
Sus ojos se abrieron nuevamente, su mano aferrándose a la mandíbula del hombre rubio, buscando encontrarse con su mirada, aunque solo fuera con la mitad de su rostro. ¿Siquiera tenía ahora permiso para poseerlo? Dudaba, por primera vez se preguntaba si estaba haciendo bien las cosas... Lo que sabía bien era que, desde el encuentro con Raigo la tensión entre ambos se había ampliado. ¿Acaso...? Apretó su propia mandíbula, soltando la del contrario, dejando escapar el aire en un suspiro cansado.
Sus dudas se elevaban, sembraban un temor que no había querido revelar. No podía... no podía permitirlo. —Soy Jin, no Raigo. Soy Jin. — Y si era necesario demostrárselo, lo haría. Sus dientes ahora se concentraron en la nuca del hombre, abriendo uno de sus glúteos, apretando su erección contra su entrada. También, por otro lado, lo dijo para autoconvencerse a sí mismo porque, por ese momento, comenzó a dudar y no le gustó. —Por favor, Tezca, concéntrate en mí... — La culpabilidad lo golpeaba como un jarro de agua fría... Su otra mano finalmente se movió, descendiendo hasta la erección del hombre, ofreciéndole el servicio para, de nuevo, tratar de obligarlo a enfocarse en esa situación.
Sus palabras salieron en un susurro, sus ojos buscando su rostro en silencio. El pecho le oprimía, no quería que las cosas empeorasen, no quería hacerlo sentir mal. —No volveré a preguntar nada más... solo mírame a mí...

—Sé exactamente con quién estoy tratando.
Dejó de mover sus caderas. Seguía sin concentrarse en él, estaba claro que no. Sus ojos se entrecerraron a una acusación que no parecía terminar. Se suponía que tenía que ser divertido, diferente, no que hubiera esa extraña tensión que parecía mostrar el rubio. Dejó escapar el aire desde su nariz. Su codo sustituyó a su brazo, sus dedos ahora tomando el mentón del rubio, obligando a mirarlo desde esa posición. —¿Con qué, Tezca? No te he obligado nunca a nada, eres la única persona a la que he respetado en mi intimidad y aun así, no pareces darte cuenta del trato especial que te he estado dando todo este tiempo. — Quería conocer el fin de aquella frase con la que parecía que se interrumpió el rubio. Hubiera preferido cambiar un poco de posición aquella vez, quizás no le gustaba, quizás era solo uno de sus límites.
Apartó su erección, al menos por unos segundos. Se cuestionó la idea de voltearlo de vuelta para verlo mejor, pero aparentemente ahora parecía más receptivo. Sus ojos descendieron, ahora pasando su mano cuidadosamente por la zona que ahora estaba enrojecida. —Escucha... No quise ofenderte. — Descendió su rostro hasta la nuca del contrario, pegando su propia frente sobre ella y cerró los ojos, tratando de respirar un poco. —Solo... no estás concentrado, y sé que no lo estás.
Sus ojos se abrieron nuevamente, su mano aferrándose a la mandíbula del hombre rubio, buscando encontrarse con su mirada, aunque solo fuera con la mitad de su rostro. ¿Siquiera tenía ahora permiso para poseerlo? Dudaba, por primera vez se preguntaba si estaba haciendo bien las cosas... Lo que sabía bien era que, desde el encuentro con Raigo la tensión entre ambos se había ampliado. ¿Acaso...? Apretó su propia mandíbula, soltando la del contrario, dejando escapar el aire en un suspiro cansado.

—¿Acaso crees que te haría algo como lo que haría él?
Sus dudas se elevaban, sembraban un temor que no había querido revelar. No podía... no podía permitirlo. —Soy Jin, no Raigo. Soy Jin. — Y si era necesario demostrárselo, lo haría. Sus dientes ahora se concentraron en la nuca del hombre, abriendo uno de sus glúteos, apretando su erección contra su entrada. También, por otro lado, lo dijo para autoconvencerse a sí mismo porque, por ese momento, comenzó a dudar y no le gustó. —Por favor, Tezca, concéntrate en mí... — La culpabilidad lo golpeaba como un jarro de agua fría... Su otra mano finalmente se movió, descendiendo hasta la erección del hombre, ofreciéndole el servicio para, de nuevo, tratar de obligarlo a enfocarse en esa situación.

—Y eres la única persona a la que amo...
Sus palabras salieron en un susurro, sus ojos buscando su rostro en silencio. El pecho le oprimía, no quería que las cosas empeorasen, no quería hacerlo sentir mal. —No volveré a preguntar nada más... solo mírame a mí...
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
