20-04-2026, 03:20 AM
Era su primer acto de presencia en este mundo de aventuras, peligro, emoción y mucho esfuerzo, el primer paso en el mundo donde su vida corre riesgo y no todo es un plan divino para llevarlo a ese momento donde cada pensamiento, cada acción, cada desliz y cada tropiezo fue un guion divino para forjar su personalidad, historia, convicciones y objetivos. Desde este momento cada decisión puede ser fatal y cada palabra debe ser cuidadosamente puesta o podría ser las últimas de la vida de tan precioso personaje, porque eso es lo que es.
No era especialmente fuerte, ni ágil, mucho menos inteligente y por si fuera poco es un negado a la destreza; pero si algo lo diferencia del resto es su belleza y su calidad de personalidad que lo ayudará a superar sus obstáculos. Con un peinado desordenado e igualmente como si los dioses estuvieran a su favor de brindarle tan perfecta forma cabelluda, azabache con rayos grisáceos, ojos grises que ante luz de sol directa cambian a violeta y hasta lila si se da demasiado fuerte, vestido con su uniforme marino especial, —su propio uniforme, no el uniforme marino— que consta de conjunto de tres piezas, una chaleco gris ajustado al cuerpo con costados de un tono más oscuro tirando a azul, un pantalón del mismo color base, la tercera pieza es una gabardina un poco más oscura de gris casi tirando a negro, la tela interna de esta color rojo vino. Entre todo destaca sus enormes botas de material duro que sin duda hace que recibir una patada de él realmente duela y un par de guantes. En su pecho cuelga su medallón de lobo que siempre lleva consigo símbolo de su voluntad.
Una vez presentado a nuestro héroe lo ubicamos en las cercanías del banco Goldreich desde donde lo fueron a llamar desde casi al otro lado de la isla, de pie frente al cuartel con la sola primicia de que había trabajo para él, se podía decir que por fin tiene su primer labor y está hasta un poco ansioso por dar inicio a su aventura como marine, le tomó unos segundos para dar su primer paso hacia el interior donde le explicarían lo que tenía que hacer, o eso entendió del informe del mensajero. Recién hace poco adquirió su Den Den Mushi, por lo que ya podían ubicarlo de esa manera, pero primero debía de dar anuncio de su adquisición y entregar su "¿número de frecuencia?" —no tenía ni idea de cómo funcionaban esas cosas aún—.
Una vez en el interior del recinto saludó a sus compañeros, se le notaba tranquilo bastante para un soldado raso en su primera misión, o al menos la mayoría, por el contrario él venía decidido y listo para enfrentarse a cualquier cosa, solamente estaba esperando su oportunidad para brillar y dar a conocer sus capacidades frente a sus compañeros. No solamente porque debía demostrar su valía sino para poder recibir misiones más difíciles para aprender más rápido y adquirir más experiencia, sino porque solo de esa forma llegaría a cumplir su objetivo lo antes posible, y tiempo es lo que le queda poco desde el día que se enteró de su problema físico salud.
—Buenos días, Alexander Pendragon reportándose para un caso. Me mandaron a llamar, vine tan rápido como me llegó la notificación.
Su mirada bailó de la de ella a sus pies y de vuelta a sus ojos en un rápido escaneo antes de mantener el contacto visual, su tono es seco y monótono, su rostro frío y carente de emociones pero su aura completamente atraía a todo quien lo mirase, para bien, su presencia brinda absoluto paz como si fuese un ser divino caído del cielo para mantener la paz de la humanidad o algo por el estilo. Sin duda una bendición de Dios o una escultura que mandó a hacerse su palabra.
No era especialmente fuerte, ni ágil, mucho menos inteligente y por si fuera poco es un negado a la destreza; pero si algo lo diferencia del resto es su belleza y su calidad de personalidad que lo ayudará a superar sus obstáculos. Con un peinado desordenado e igualmente como si los dioses estuvieran a su favor de brindarle tan perfecta forma cabelluda, azabache con rayos grisáceos, ojos grises que ante luz de sol directa cambian a violeta y hasta lila si se da demasiado fuerte, vestido con su uniforme marino especial, —su propio uniforme, no el uniforme marino— que consta de conjunto de tres piezas, una chaleco gris ajustado al cuerpo con costados de un tono más oscuro tirando a azul, un pantalón del mismo color base, la tercera pieza es una gabardina un poco más oscura de gris casi tirando a negro, la tela interna de esta color rojo vino. Entre todo destaca sus enormes botas de material duro que sin duda hace que recibir una patada de él realmente duela y un par de guantes. En su pecho cuelga su medallón de lobo que siempre lleva consigo símbolo de su voluntad.
Una vez presentado a nuestro héroe lo ubicamos en las cercanías del banco Goldreich desde donde lo fueron a llamar desde casi al otro lado de la isla, de pie frente al cuartel con la sola primicia de que había trabajo para él, se podía decir que por fin tiene su primer labor y está hasta un poco ansioso por dar inicio a su aventura como marine, le tomó unos segundos para dar su primer paso hacia el interior donde le explicarían lo que tenía que hacer, o eso entendió del informe del mensajero. Recién hace poco adquirió su Den Den Mushi, por lo que ya podían ubicarlo de esa manera, pero primero debía de dar anuncio de su adquisición y entregar su "¿número de frecuencia?" —no tenía ni idea de cómo funcionaban esas cosas aún—.
Una vez en el interior del recinto saludó a sus compañeros, se le notaba tranquilo bastante para un soldado raso en su primera misión, o al menos la mayoría, por el contrario él venía decidido y listo para enfrentarse a cualquier cosa, solamente estaba esperando su oportunidad para brillar y dar a conocer sus capacidades frente a sus compañeros. No solamente porque debía demostrar su valía sino para poder recibir misiones más difíciles para aprender más rápido y adquirir más experiencia, sino porque solo de esa forma llegaría a cumplir su objetivo lo antes posible, y tiempo es lo que le queda poco desde el día que se enteró de su problema físico salud.
—Buenos días, Alexander Pendragon reportándose para un caso. Me mandaron a llamar, vine tan rápido como me llegó la notificación.
Su mirada bailó de la de ella a sus pies y de vuelta a sus ojos en un rápido escaneo antes de mantener el contacto visual, su tono es seco y monótono, su rostro frío y carente de emociones pero su aura completamente atraía a todo quien lo mirase, para bien, su presencia brinda absoluto paz como si fuese un ser divino caído del cielo para mantener la paz de la humanidad o algo por el estilo. Sin duda una bendición de Dios o una escultura que mandó a hacerse su palabra.
Vestimenta
