Como si mis palabras fueran algún tipo de detonante invisible, la caña que reposaba entre los dedos de aquel gigante se quebró en un instante --*¿Me pase de la raya? Quizás si*-- me cuestione, pero no sentí que ese fuera el caso. Ante la perdida de su herramienta, aquella enorme figura dejo escapar un suspiro pesado cargado de resignación. No obstante, cuando dejo caer lo que quedaba de aquella herramienta, al tocar el suelo sentí una leve vibración en mis pies. Parpadee varias veces, confundida, incapaz de comprender lo que le sucedía, pero de alguna forma… ¿Era mi culpa?, es lo que realmente percibía en su momento.
No podía predecir sus movimientos y aun así, cuando lo vi girar lentamente en mi dirección, una punzada de ansiedad recorrió mi cuerpo. Retrocedí un paso mientras alzaba mi brazo derecho hasta la altura de mi torso, en un gesto torpe pero decidido a recibir cualquier golpe de su parte. ¿Seguía juzgando a este gigante?, si, pero no me podía confiar del todo, esa era mi verdadera naturaleza. No se si esperaba un ataque, un reclamo o quizás un ¿regaño?, no lo sabía en lo absoluto, pero no por saberlo bajaría mi guardia.
Inquietad en la incertidumbre, el gigante hizo algunos gestos que correspondía a la ¿negación?, alce una ceja pues su sonrisa me confundía aún más. Cuando acerco su dedo hacia mi figura, parecía querer apuntar a mis labios, también parecía querer apuntarme mis ¿oídos?, las señales que había hacia su persona ahora las replicaba hacia la mía. Pestañe varias veces, no comprendí a la primera, de hecho, lleve una mano hacia mi mentón mientras me concentraba en sus acciones, lo repetía una y otra vez, ciertamente el cerebro se me estaba quemando en el proceso.
Ignorando por unos instantes su figura, me sumergí en mis pensamientos, ¿Qué era lo que quería transmitirme? ¿Acaso este gigante era mudo? –Oye…-- Cuando alce mi mirada me sorprendí un poco, pues delante de mi estaba un pedazo de tela enorme, alce una ceja sin saber que pretendía, al desviar mi vista hacia las enormes facciones de aquel gigante note que su sonrisa era más grande, dijo algo, pero nuevamente no comprendí nada. Dudosa y con cautela tome la prenda entre mis dedos mientras lo extendía entre mis brazos --¿Gracias? — musite con confusión, pero fue en ese instante que, al ver la prenda entre mis dedos, sentí que algo hizo clic en mi mente, como si por fin alguna chispa hubiera encendido el foco de mis ideas.
*Ya entiendo*-- Sonrió ampliamente, comencé a usar aquel pedazo de tela para envolver mi cuerpo en él, escondiendo mi pudor y la vergüenza de andar en paños menores, pero para ser franca, ese detalle me importaba poco aunque quizás era incómodo para este gigante, mientras envolvía mi cuerpo en una especie de vestido improvisado, nuevamente lo observe con mas detalle --*El macho no deja de ser macho en cualquier especie*-- bufe entre una pequeña risa ahoga, al terminar de “vestirme”, modele ante los ojos de aquel gigante, posando una mano sobre mi cadera mientras alzaba y tiraba mi cabello hacia atrás –¡Listo! Ahora puedes adorarme- me burle levemente para ahora ser yo la primera en tomar acción.
Dando un paso hacia adelante, apunte hacia sus labios –No eres mudo ¿Verdad?, pestañea si no lo eres—como si empezáramos con un juego de adivinanza, espere su respuesta para ahora apuntar hacia mis oídos –Pero me entiendes ¿verdad? pestañea dos veces si estoy en lo cierto – no estaba segura si estaba en lo correcto, pero debía apostar a esa idea.
No podía predecir sus movimientos y aun así, cuando lo vi girar lentamente en mi dirección, una punzada de ansiedad recorrió mi cuerpo. Retrocedí un paso mientras alzaba mi brazo derecho hasta la altura de mi torso, en un gesto torpe pero decidido a recibir cualquier golpe de su parte. ¿Seguía juzgando a este gigante?, si, pero no me podía confiar del todo, esa era mi verdadera naturaleza. No se si esperaba un ataque, un reclamo o quizás un ¿regaño?, no lo sabía en lo absoluto, pero no por saberlo bajaría mi guardia.
Inquietad en la incertidumbre, el gigante hizo algunos gestos que correspondía a la ¿negación?, alce una ceja pues su sonrisa me confundía aún más. Cuando acerco su dedo hacia mi figura, parecía querer apuntar a mis labios, también parecía querer apuntarme mis ¿oídos?, las señales que había hacia su persona ahora las replicaba hacia la mía. Pestañe varias veces, no comprendí a la primera, de hecho, lleve una mano hacia mi mentón mientras me concentraba en sus acciones, lo repetía una y otra vez, ciertamente el cerebro se me estaba quemando en el proceso.
Ignorando por unos instantes su figura, me sumergí en mis pensamientos, ¿Qué era lo que quería transmitirme? ¿Acaso este gigante era mudo? –Oye…-- Cuando alce mi mirada me sorprendí un poco, pues delante de mi estaba un pedazo de tela enorme, alce una ceja sin saber que pretendía, al desviar mi vista hacia las enormes facciones de aquel gigante note que su sonrisa era más grande, dijo algo, pero nuevamente no comprendí nada. Dudosa y con cautela tome la prenda entre mis dedos mientras lo extendía entre mis brazos --¿Gracias? — musite con confusión, pero fue en ese instante que, al ver la prenda entre mis dedos, sentí que algo hizo clic en mi mente, como si por fin alguna chispa hubiera encendido el foco de mis ideas.
*Ya entiendo*-- Sonrió ampliamente, comencé a usar aquel pedazo de tela para envolver mi cuerpo en él, escondiendo mi pudor y la vergüenza de andar en paños menores, pero para ser franca, ese detalle me importaba poco aunque quizás era incómodo para este gigante, mientras envolvía mi cuerpo en una especie de vestido improvisado, nuevamente lo observe con mas detalle --*El macho no deja de ser macho en cualquier especie*-- bufe entre una pequeña risa ahoga, al terminar de “vestirme”, modele ante los ojos de aquel gigante, posando una mano sobre mi cadera mientras alzaba y tiraba mi cabello hacia atrás –¡Listo! Ahora puedes adorarme- me burle levemente para ahora ser yo la primera en tomar acción.
Dando un paso hacia adelante, apunte hacia sus labios –No eres mudo ¿Verdad?, pestañea si no lo eres—como si empezáramos con un juego de adivinanza, espere su respuesta para ahora apuntar hacia mis oídos –Pero me entiendes ¿verdad? pestañea dos veces si estoy en lo cierto – no estaba segura si estaba en lo correcto, pero debía apostar a esa idea.
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