Buscando a la indicada [Pasado - Varo Ganchin]
#4
No me sorprendió ver a Kiyoshi ponerse unos guantes para empujar aquella puerta batiente antes de entrar a la cantina. Yo mismo, por irónico que parezca, pensé en el sin fin de enfermedades que podría contraer por tocar aquella madera mugrienta con las manos descubiertas. La fachada del local hacía justicia a la imagen que nos encontramos al entrar. La poca luz que se filtraba por los ahora traslúcidos cristales de las ventanas iluminaba las sillas que había volcadas por todas partes. Algunos restos de madera partidos acompañaban a más piratas tirados por los suelos. Sin embargo, la causa de la falta de verticalidad de estos no era el alcohol, al menos no en su totalidad. Una joven había causado todo aquel alboroto. Sostenía aún al último de sus contrincantes por el cuello mientras lo amenazaba con su bastón. El resto de ocupantes de la cantina se limitaba a ser meros espectadores en la distancia, algo que encajaba a la perfección con mis deseos. En mi mente, solo se posaba la idea de deslizarme hasta la barra en silencio y sin llamar la atención, para poder pedir alguna bebida a aquel tabernero larguirucho que observaba la escena con gesto serio mientras pasaba un paño por vasos y copas una y otra vez.

Levanté uno de mis pies para poner rumbo a la barra del bar, cuando mi cuerpo se contrajo. Fue al oír las palabras del doctor. No aquellas que solo me llegaron a mi y que resaltaron el desastre que nos habíamos encontrado, sino esas que resonaron como una amenaza a los presentes. Nuestra llegada a la isla me había quitado de encima el peso de esos malditos carteles de se busca, pues no había ni rastro de marines. No tener que ocultarme para transitar por aquellas calles me daba paz. Sin embargo, las palabras de Kiyoshi me convertían en un enemigo temible, alguien a quién cualquier persona sensata querría evitar. Pero en aquella isla, parecía escasear la sensatez.

—Dichoshi... —dije en voz baja.

Las reacciones de los presentes no se hicieron esperar. Unas reacciones que me hinchaban de orgullo, pues parecía que aquellos hombres si que me temían. ¿Sería que me había convertido en un poderoso guerrero sin haberme dado ni cuenta? Ya podía imaginarme libros escritos sobre mis hazañas: «el escape de la lagartija», «la lucha contra el gigante» y por qué no, «la conquista de Jaya». Sin embargo, mis ilusiones se desvanecieron con la velocidad del tren que surca los mares. Aquella temible joven se había acercado hasta nosotros. Muy cerca. Demasiado cerca.

Sus primeras palabras hicieron que me encogiese un par de centímetros. Yo solo quería dar una vuelta por la ciudad con mi amigo y tomar algún trago tranquilamente, pero la tranquilidad en esta isla no existía. Ahora me había convertido en el centro de atención para una mujer, sin duda agresiva. Kiyoshi, preguntaste que cómo me gustan las mujeres, ¿no? Justo lo opuesto a esta. Sin embargo, el temor se diluyó con sus siguientes palabras.

—¿A quién llamas animal, bruta? —dije entre dientes, apenas perceptible.

No quería llamar la atención. Mucho menos buscarnos problemas, más aún cuando nuestro capitán estaba fuera de combate. Sin embargo, aquello era algo superior a mis fuerzas. Habían sido demasiados años siendo tratado como poco menos que una bestia por la familia Reena y me había prometido no dejar que volviera a pasar. Apreté mi puño y miré a la mujer, justo antes de que Kiyoshi saliera en mi defensa. Sus palabras me hicieron ver que no estaba solo, y el hecho de que llegase a tocar a aquella mujer para frenar su acercamiento me demostró hasta dónde estaba dispuesto a llegar por mi.

—Nu.. nunca te daría un abrazo —dije trastabillado, inclinando mi cuerpo hacia atrás para alejarme de ella—. Mi amigo también es fuerte. Todos los piratas de la Sepultura lo somos. No vinimos buscando problemas, tan solo queremos un trago.

Entonces recordé lo que habíamos venido a hacer. No la bebida, aquello solo había sido una excusa para tratar algo más importante. La idea de Kiyoshi era encontrar una novia para Uker. Di un par de pasos hacia atrás para observar mejor a la joven. ¿Acaso podría ser alguien así?

—Oye, Kiyoshi. ¿Crees que alguien como ella pudiera ser...? Ya sabes —dije con el dorso de mi mano tapando el lateral de mi hocico, como si pretendiese que el sonido no llegase nada más que a mi compañero—.  No conozco los gustos de Uker, pero si se parecen en algo a los míos...

Acabé mi frase con un marcado gesto de duda. Pensé acerca que cómo se vería Uker teniendo pareja. Quizá cocinaría más a menudo, cantando feliz. Tal vez, pasearían de la mano por la cubierta del Black Widow observando el atardecer... ¡Un momento! ¿Acaso si esa mujer y Uker eran pareja comenzaría a navegar con nosotros? No sabía mucho acerca de relaciones. Tan solo conocía la de la señorita Gwen y su marido, el señor GwenOwengonUkerOwen. Ellos se habían prometido mientras navegaban en barcos distintos, pero más tarde habían acabado en el mismo barco.


—Ah no, Kiyoshi, ella no. No quiero que acabe navegando con nosotros. No, no y no.


Aquella imagen me atemorizaba, pero, ¿qué no lo hacía?
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RE: Buscando a la indicada [Pasado - Varo Ganchin] - por Varoganchin - 22-04-2026, 12:52 PM

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