23-04-2026, 01:14 AM
Consecutivamente a León, se encuentra la tumba del segundo compañero de su antigua división. Si queremos hablar bien de todos y cada uno de ellos, debemos mencionar por tanto al Navegante de la que fue la tripulación en su día. Un pilar fundamental para el grupo, no solo por la labor que desempeñaba, sino también por ser una persona que, de alguna forma, incluso siendo de las más silenciosas justo después de Kael, resultaba en una presencia tranquilizadora.
Quizás en su día el azabache considere que de él fue de quién mas aprendió en su día. Manejaba desde casa las palabras y formas para agasajar a la gente, pero de este aprendió a usarlas desde el corazón cuando sentía algo de verdad por un amigo. Lo que importa al final del día no es solo lo que expreses, sino lo que a la otra persona le llegue como tu mensaje. Esto no se hace únicamente con palabras, y eso, lo aprendió precisamente de él.
Tal y como menciono, Caín era una persona de pocas palabras, dedicada específicamente a atender las necesidades de sus compañeros incluso cuando estos no lo pedían. No importa que fuera un detalle sin importancia, ni tampoco si a ellos mismos se les había olvidado. Caín tenía una muy buena memoria para recordar todos y cada uno de esos pequeños detalles, analizarlos y atenderlos siempre, sin excepción.
Él nunca llegó a prestar atención a las peleas entre compañeros, sino que los dejaba estar a un lado mientras él seguía a lo suyo. Al principio se podría pensar que incluso no le importaba su equipo, pero lo cierto es que los que aún siguen con él descubrieron por sus propios métodos y bajo sus propias conclusiones que él, en realidad, mostraba una pequeña sonrisa cada vez que esto ocurría, buscando esconderla bajo la lectura de un periódico porque no querían que se dieran cuenta de lo mucho que disfrutaba de esos pequeños momentos.
Tal vez, sin darse cuenta, fue una de las personas más difíciles de olvidar, incluso cuando siempre buscaba que su presencia no se hiciera denotar.
Quizás en su día el azabache considere que de él fue de quién mas aprendió en su día. Manejaba desde casa las palabras y formas para agasajar a la gente, pero de este aprendió a usarlas desde el corazón cuando sentía algo de verdad por un amigo. Lo que importa al final del día no es solo lo que expreses, sino lo que a la otra persona le llegue como tu mensaje. Esto no se hace únicamente con palabras, y eso, lo aprendió precisamente de él.
Tal y como menciono, Caín era una persona de pocas palabras, dedicada específicamente a atender las necesidades de sus compañeros incluso cuando estos no lo pedían. No importa que fuera un detalle sin importancia, ni tampoco si a ellos mismos se les había olvidado. Caín tenía una muy buena memoria para recordar todos y cada uno de esos pequeños detalles, analizarlos y atenderlos siempre, sin excepción.
Él nunca llegó a prestar atención a las peleas entre compañeros, sino que los dejaba estar a un lado mientras él seguía a lo suyo. Al principio se podría pensar que incluso no le importaba su equipo, pero lo cierto es que los que aún siguen con él descubrieron por sus propios métodos y bajo sus propias conclusiones que él, en realidad, mostraba una pequeña sonrisa cada vez que esto ocurría, buscando esconderla bajo la lectura de un periódico porque no querían que se dieran cuenta de lo mucho que disfrutaba de esos pequeños momentos.
Tal vez, sin darse cuenta, fue una de las personas más difíciles de olvidar, incluso cuando siempre buscaba que su presencia no se hiciera denotar.
