23-04-2026, 07:27 PM
Dia 28 de Verano, Año 17
La fiesta reptiliana, por darle un nombre al extraño suceso de varios dinosaurios entrando bailando a la cueva siguiendo una extraña melodía proveniente de su interior, sigue creciendo, haciéndose cada vez más fuerte el sonido de la música y de los gruñidos. Nuestros aventureros deciden superar sus miedos, bueno el miedo de la joven que parece haber pasado por un momento traumático y ahora no tiene tanta confianza en sí misma. El gigante amigo de la joven parece lograr convencerla y subir su ánimo, aunque nuestra amiga parece esconder sus verdaderas emociones y sentimientos por no preocupar a su amigo, pero el gigante tiene un buen ojo para esas cosas, pudiendo saber que a la joven le pasa algo pero no qué exactamente. Finalmente ambos deciden adentrarse en la cueva, llevados por la curiosidad y el misterio haciendo algo que muchos creerían es una locura pues no saben nada de la cueva ni tampoco lo que pueda estar causando ese misterioso suceso.
Primero entra la joven alegre pero dubitativa, casi como forzando su mente a avanzar y dejar atrás sus traumas y problemas siguiendo un sendero único y calmado, escuchando el continuo retumbar de la música y los gruñidos que vienen de todos lados y ninguna parte al mismo tiempo, el eco del lugar hace imposible determinar el punto de origen de todo ese sonido, lo único que pueden hacer es avanzar y esperar encontrar respuestas antes de encontrar un peligro. Sus pasos dispares y tranquilos los lleva a adentrarse en la cueva cada vez más, haciendo ver algo que a simple vista ambos parecieron ignorar, y es que la cueva es tan grande que Kelvin es capaz de caminar dentro de ella sin ningún problema, lo cual indica que de haber una criatura que tenga su nido allí posiblemente sea de un tamaño similar al de la cueva. Lentamente sus pasos resuenan cerca aunque se tapan por todos los gruñidos y gritos que provienen de lo profundo de la cueva, sin embargo no todo será un camino en línea recta y pronto nuestros amigos ven la división de la cueva en tres caminos.
La primera en estudiarlos es nuestra amiga, que parece tener alguna especie de problema con las iguanas o algún motivo personal para evitar el camino marcado por esa pequeña criatura, dejando que sea su amigo quien decida cual de los otros dos caminos tomar, prohibiendo tajantemente el primero. El gigante observa ambos dibujos mientras la sirena toma el molinete y amenaza cómicamente al gigante con él para que se apresure en decidir el camino a seguir. El gigante es alguien sabio, no se precipita y se toma su tiempo para observar los beneficios y los prejuicios de ambos caminos antes de decantarse por el camino de la derecha, el de los mamíferos ignorando el camino de los topos voladores, habiendo decidido el camino más sensato con apenas información, pues salvo que se conozca la zona hay muy pocas indicaciones de peligro allí dentro.
Nuestros amigos caminan tranquilamente por un angosto camino, avanzando lentamente cuesta arriba como si estuvieran ascendiendo en la montaña, un camino que muchos dirían es un suicidio, aunque pocos son los que se atreven a entrar en las cuevas desconocidas, notando como el calor del lugar se va viendo aliviado por una ligera brisa que empieza a llegarles desde la zona frente a ellos, dejando claro que la cueva no tiene una única salida, pues de lo contrario no habría viento dentro. Ambos llegan finalmente a una zona donde la escena que les espera es cuanto menos digna de una obra de fantasía, dinosaurios bailando como si estuvieran hipnotizados, un enorme nido en una pared lejana y en el centro una figura tocando una flauta alegremente y despreocupado casi como si los dinosaurios no le dieran miedo y no esperara que nadie se atreviera a adentrarse en la cueva hasta ese punto. Conforme avanzáis hacia el centro de la sala si miráis al techo podréis ver diversos huecos que dan al exterior, y justo bajo el nido parece haber otro camino, y casi como por obra de magia, de una de las esquinas una figura aparece lentamente rodeado de un grupo de pequeños monos alrededor, casi como si fuera un general con su pequeño ejército primate.
El sujeto de la flauta sigue tocando, ajeno a lo que le rodea mientras la nueva figura, un ser bastante más alto que la joven pero no llega ni a la mitad de tamaño del gigante. El hombre lleva únicamente un chaleco abierto con el torso al aire y en sus puños un par de guantes, mostrando ser un peleador cuerpo a cuerpo. Su mirada muestra desagrado y molestia, parece que va a tener que trabajar por vuestra culpa, o simplemente llegasteis en su descanso, sea como sea podéis notar algo raro en su frente, no lográis identificar qué es exactamente lo que no encaja, pero algo os dice que no es algo normal en su especie. Sin dudar un instante el sujeto avanza y hablando con la música de fondo dice
-Os daré una única oportunidad de que os vayáis, de lo contrario tendréis que ser comida de dinosaurios, sobre todo el grandullón, puede servir para alimentarlos durante meses.-
Primero entra la joven alegre pero dubitativa, casi como forzando su mente a avanzar y dejar atrás sus traumas y problemas siguiendo un sendero único y calmado, escuchando el continuo retumbar de la música y los gruñidos que vienen de todos lados y ninguna parte al mismo tiempo, el eco del lugar hace imposible determinar el punto de origen de todo ese sonido, lo único que pueden hacer es avanzar y esperar encontrar respuestas antes de encontrar un peligro. Sus pasos dispares y tranquilos los lleva a adentrarse en la cueva cada vez más, haciendo ver algo que a simple vista ambos parecieron ignorar, y es que la cueva es tan grande que Kelvin es capaz de caminar dentro de ella sin ningún problema, lo cual indica que de haber una criatura que tenga su nido allí posiblemente sea de un tamaño similar al de la cueva. Lentamente sus pasos resuenan cerca aunque se tapan por todos los gruñidos y gritos que provienen de lo profundo de la cueva, sin embargo no todo será un camino en línea recta y pronto nuestros amigos ven la división de la cueva en tres caminos.
La primera en estudiarlos es nuestra amiga, que parece tener alguna especie de problema con las iguanas o algún motivo personal para evitar el camino marcado por esa pequeña criatura, dejando que sea su amigo quien decida cual de los otros dos caminos tomar, prohibiendo tajantemente el primero. El gigante observa ambos dibujos mientras la sirena toma el molinete y amenaza cómicamente al gigante con él para que se apresure en decidir el camino a seguir. El gigante es alguien sabio, no se precipita y se toma su tiempo para observar los beneficios y los prejuicios de ambos caminos antes de decantarse por el camino de la derecha, el de los mamíferos ignorando el camino de los topos voladores, habiendo decidido el camino más sensato con apenas información, pues salvo que se conozca la zona hay muy pocas indicaciones de peligro allí dentro.
Nuestros amigos caminan tranquilamente por un angosto camino, avanzando lentamente cuesta arriba como si estuvieran ascendiendo en la montaña, un camino que muchos dirían es un suicidio, aunque pocos son los que se atreven a entrar en las cuevas desconocidas, notando como el calor del lugar se va viendo aliviado por una ligera brisa que empieza a llegarles desde la zona frente a ellos, dejando claro que la cueva no tiene una única salida, pues de lo contrario no habría viento dentro. Ambos llegan finalmente a una zona donde la escena que les espera es cuanto menos digna de una obra de fantasía, dinosaurios bailando como si estuvieran hipnotizados, un enorme nido en una pared lejana y en el centro una figura tocando una flauta alegremente y despreocupado casi como si los dinosaurios no le dieran miedo y no esperara que nadie se atreviera a adentrarse en la cueva hasta ese punto. Conforme avanzáis hacia el centro de la sala si miráis al techo podréis ver diversos huecos que dan al exterior, y justo bajo el nido parece haber otro camino, y casi como por obra de magia, de una de las esquinas una figura aparece lentamente rodeado de un grupo de pequeños monos alrededor, casi como si fuera un general con su pequeño ejército primate.
El sujeto de la flauta sigue tocando, ajeno a lo que le rodea mientras la nueva figura, un ser bastante más alto que la joven pero no llega ni a la mitad de tamaño del gigante. El hombre lleva únicamente un chaleco abierto con el torso al aire y en sus puños un par de guantes, mostrando ser un peleador cuerpo a cuerpo. Su mirada muestra desagrado y molestia, parece que va a tener que trabajar por vuestra culpa, o simplemente llegasteis en su descanso, sea como sea podéis notar algo raro en su frente, no lográis identificar qué es exactamente lo que no encaja, pero algo os dice que no es algo normal en su especie. Sin dudar un instante el sujeto avanza y hablando con la música de fondo dice
-Os daré una única oportunidad de que os vayáis, de lo contrario tendréis que ser comida de dinosaurios, sobre todo el grandullón, puede servir para alimentarlos durante meses.-
Off
Datos
Sujeto misterioso
Bélico


