23-04-2026, 08:57 PM
Preocupación era lo que mi haki de observación detectaba en la presencia de Milka, mientras por otro lado, el bueno de Billy parecía haberle gustado mi particular estilo a la hora de aplicar el rokushiki. Está feo que yo lo piense, pero no le culpaba, ya que mi capacidad de combinar el baile con armas tan letales era asombrosa. La mink vaca parecía que por fin estaba dispuesta a soltar información sobre Nimda Leyos, pero una voz irritante interrumpió la conversación... otra vez. Pork seguía enfadado y parecía que tenía intenciones de prolongar el duelo que claramente había perdido. — Qué pesado. — dije con calma y desgana, llevando mi mirada hacia el vaquero pelirrojo y dándome cuenta de que sangraba por el pecho tras haber recibido mi rankyaku. — Ya sabes a quién busco, Milka. Tomad mi ayuda como agradecimiento a lo bien que me ha tratado este pueblo invitándome a una fiesta, puedo ayudaros a que viváis tranquilos. Soy todo medio oído. — Dije frunciendo el ceño al ver que Pork seguía sosteniendo su pistola, al mismo tiempo que me desintegraba en partículas de arena.
Convertido en mi forma elemental, me desplacé a toda velocidad a ras de suelo hacia la posición de Pork. La arena de mi cuerpo rápidamente se arremolinó debajo de él, haciendo que mi cuerpo se materializase agachado con las piernas flexionadas. — Shigan. — dije calmado, haciendo que el dedo índice de mi mano izquierda se moviese rápidamente hacia la muñeca derecha de Pork, notando cómo el movimiento seco y veloz perforaba la piel de su extremidad y que con ello ya no pudiese agarrar su arma. Aprovechando mi momemtum y su desconcierto, me hice con su arma retirándosela con mi mano derecha. Usando el leve giro de mi cuerpo para rotar de forma completa y, convirtiendo mi pie izquierdo en una extremidad de arena compacta, lo hice viajar hacia el lado izquierdo de la cara de Pork, impulsado con un pequeño salto con mi pierna derecha que hacía de apoyo, pateándole con mi talón zurdo. Esa última patada era gratuita, pero despertarse mañana con un ojo morado o tener que comer sopa durante una semana era lo mínimo que podía cobrarle por ser tan insistente. Tras haberle desarmado me quedé estático ante él, apuntándole con los dedos índice y corazón de mi mano izquierda de los cuales comenzaron a salir una corriente de arena que rodearon el cuello de Pork. — Te has encontrado con un terrible destino, ¿verdad? — dije con una sonrisa fría y calmada, aludiendo a mis palabras antes de salir de la taberna. — Ahora hazme el favor y mantente en silencio por un momento, ¿me sigues?. — aumenté la fuerza del agarre que mi arena hacía alrededor del cuello del duelista, estrangulándolo, a la par que con mi mano diestra abría el tambor de la pistola de Pork, dejando que cayesen sus balas al suelo. — Creí que había dejado claro mi victoria con mi primer disparo, sheriff. — Alcé la voz mirando al hombre de negro, sin soltar a Pork y dejando que la sangre siguiese brotando de su pecho. — No he venido a matar a nadie, ni soy un enemigo. Pero si alguien me apunta con su arma tiene que estar preparado para las consecuencias. Tampoco creo que quieras problemas en tu pueblo así que insisto ¿podemos seguir con la fiesta?. — Finalmente dirigí mi mirada hacia Milka. — Las heridas de este hombre pueden ser tratadas. — Mantuve mi mirada sobre la mink vaca, seguía esperando a recibir cualquier tipo de información sobre Nimda Leyos.
Convertido en mi forma elemental, me desplacé a toda velocidad a ras de suelo hacia la posición de Pork. La arena de mi cuerpo rápidamente se arremolinó debajo de él, haciendo que mi cuerpo se materializase agachado con las piernas flexionadas. — Shigan. — dije calmado, haciendo que el dedo índice de mi mano izquierda se moviese rápidamente hacia la muñeca derecha de Pork, notando cómo el movimiento seco y veloz perforaba la piel de su extremidad y que con ello ya no pudiese agarrar su arma. Aprovechando mi momemtum y su desconcierto, me hice con su arma retirándosela con mi mano derecha. Usando el leve giro de mi cuerpo para rotar de forma completa y, convirtiendo mi pie izquierdo en una extremidad de arena compacta, lo hice viajar hacia el lado izquierdo de la cara de Pork, impulsado con un pequeño salto con mi pierna derecha que hacía de apoyo, pateándole con mi talón zurdo. Esa última patada era gratuita, pero despertarse mañana con un ojo morado o tener que comer sopa durante una semana era lo mínimo que podía cobrarle por ser tan insistente. Tras haberle desarmado me quedé estático ante él, apuntándole con los dedos índice y corazón de mi mano izquierda de los cuales comenzaron a salir una corriente de arena que rodearon el cuello de Pork. — Te has encontrado con un terrible destino, ¿verdad? — dije con una sonrisa fría y calmada, aludiendo a mis palabras antes de salir de la taberna. — Ahora hazme el favor y mantente en silencio por un momento, ¿me sigues?. — aumenté la fuerza del agarre que mi arena hacía alrededor del cuello del duelista, estrangulándolo, a la par que con mi mano diestra abría el tambor de la pistola de Pork, dejando que cayesen sus balas al suelo. — Creí que había dejado claro mi victoria con mi primer disparo, sheriff. — Alcé la voz mirando al hombre de negro, sin soltar a Pork y dejando que la sangre siguiese brotando de su pecho. — No he venido a matar a nadie, ni soy un enemigo. Pero si alguien me apunta con su arma tiene que estar preparado para las consecuencias. Tampoco creo que quieras problemas en tu pueblo así que insisto ¿podemos seguir con la fiesta?. — Finalmente dirigí mi mirada hacia Milka. — Las heridas de este hombre pueden ser tratadas. — Mantuve mi mirada sobre la mink vaca, seguía esperando a recibir cualquier tipo de información sobre Nimda Leyos.
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