Kiyoshi Chronicles: The Medicine [T4] [P.R]
#2
— ¿Qué diablos te pasó, tonto?

Realmente han sido días duros en la tripulación de los Sepultura. Todo comenzó con aquel repentino desmayo del capitán en Arabasta. Si bien luego pudo despertar e incluso comandar el avance hasta Jaya, aquellas descompensaciones se hicieron cada vez más repentinas hasta llegar al punto en que no despertó más. Por más que Kiyoshi ha pensado, buscando en la biblioteca mental que posee en su mente gracias a su perfecta memoria, tal como leer diferentes libros que ha adquirido en su paso por Drum y Arabasta, nada le entregó una respuesta concreta. En esta isla, el estudio no ha cesado. El poco dinero que le quedaba lo gastó en más material de estudio, el cual finalmente le dio una pista.

— ”Lágrimas de virgen”… Es la primera vez que escucho sobre ella. Este tonto libro me costó bastante caro, así que no debe ser información falsa. — Esperanzado, se dispuso a buscar en distintas boticarias y tiendas varias de la isla, pero dar con el tan esperado producto milagroso le resultó imposible. Aparentemente, ese tipo de flora medicinal tan específica está concentrada en un solo hombre, uno del cual todos se refieren con temar al comentarlo. Bajan la voz como si las paredes tuviesen oídos que pudieran acusarlos y mandarlos al infierno.

Es importante aclarar que, desde que se lanzó al mar como pirata, Kiyoshi nunca ha ido solo y de frente ante un verdadero reto. Desde el principio puso por delante su seguridad y el trabajo en equipo. Hoy podría ser igual, pero la historia ha decidido que será diferente. La verdad es que, durante semanas, el médico pirata les ha mentido a sus compañeros Uker y Varo Ganchin. Cuando estos le preguntan sobre si ha avanzado la recuperación del capitán, él simplemente ignora y se marcha. No puede decirles que está bien, que avanza en su estado, porque Kiyoshi no miente. No decir nada es lo mejor, o más bien, la única respuesta a la que él ha llegado. Preocuparlos o sembrar más caos del que hay es algo que no asimila. Por lo mismo, y al ser su labor la de mantener estable la salud de sus compañeros, hoy no solicita ayuda. Se ha armado como es debido y se dispone a buscar al tal Fígaro Jack.

Porque hoy, Kiyoshi conseguirá esa planta por las buenas o por las malas. Regresar con las manos vacías no está entre sus opciones.

Así, vistiendo formal y de color predominantemente oscuro, se dirige a la cantina. El rifle en su espalda es visto por cualquiera, pero el resto de su equipo se encuentra oculto entre sus ropajes. Concordemos en que viste camisa con bolsillos y una chaqueta que cubre incluso el cinturón que rodea el pantalón.

La entrada lo recibe aquel mink de dos metros, la misma estatura que Kiyoshi. Pudo ver de antemano que revisa a los tipos que visitan la cantina, pero el médico no dejará que le quiten todo lo que trae. Ya fue dicho, se irá de aquí vencedor por las buenas o por las malas. Detiene los pasos a dos metros de distancia del guardia, y tras bajar la mascarilla negra que porta en el rostro, usando la mano zurda, dirige sus primeras palabras. — Mira, tonto, he venido hasta aquí para hacer negocios con Fígaro Jack. — Mientras menciona estas palabras, el brazo derecho se alza sobre su hombro para que la mano sujete su rifle, amenazando con llevarlo al frente y usarlo si es necesario. — No permitiré que me pongas tus sucias manos encima, así que me llevarás con él o harás que venga a darme la cara.

No es raro que Kiyoshi se comporte agresivo debido a su personalidad de gruñón, pero de ahí a ser amenazante de buenas a primeras es algo nuevo para él. Este tipo de detalles tan importantes son los que nos permiten entender la crisis que está pasando. Son varias las noches en las que no ha logrado dormir, en las que simplemente se coloca en una silla al lado de la cama del enfermo y lo observa durante horas, esperando así dar con una iluminación que le permita traerlo de vuelta al mundo de los vivos. Si algo odia, o más bien trauma a Kiyoshi es no poder curar a sus pacientes. Así que sí, siempre que está cerca de Eros, durante esta etapa de enfermedad, el miedo ha invadido no solo la mente del médico, sino que también su alma.

— ¿Y bien? ¿Me dejarás pasar o tendré que hacerte a un lado? Vengo a hacer negocios, no a que me toque un sucio como tú. — Guau, sí que anda intenso. ¿Peleará recién en la entrada o un detalle en particular le permitirá ingresar? — El único mink al que respeto es Varo Ganchin. — ¿Será que nombrar a aquel mink pirata tan famoso despierte algo dentro del otro? A menudo, Kiyoshi usa la fama de sus compañeros para sacar alguna ventaja, o a veces simplemente para presumirlos.

Lávense las manos
[Imagen: u2oxCl9.png]

Hablo | Pienso


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RE: Kiyoshi Chronicles: The Medicine [T4] [P.R] - por Kiyoshi Maeda - 23-04-2026, 10:28 PM

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