23-04-2026, 11:18 PM
A Varo no le gustó que le dijeran animal, por lo que Kiyoshi se nota más molesto. Ahora no es solo una mano que busca empujarla y apartarla, sino que directamente se traslada hasta su espalda, buscando tomar el rifle que ahí carga. Sin embargo, la chica demuestra ser veloz y diestra con su bastón, moviéndolo hasta que la punta roce el mentón de Kiyoshi amenazando con golpearlo. — Ni siquiera lo intentes, grandote. Mueve un poco más ese brazo y te daré una paliza. Estoy tranquilamente hablando con mi amigo el peludito. — Es demasiado confianzuda, le molesta. Sin embargo, Kiyoshi no teme al golpe, y está a punto de tomar su rifle de todas formas. Es el comentario de Varo lo que le saca de esa onda agresiva y le permite recordar por qué están aquí.
— Eres un genio, Varo. Lo estaba olvidando. — Como si nada pasara, la mano se aleja del arma y vuelve a los costados. La chica no entiende del todo, pero también aparta su arma, entendiendo que ya no habrá intercambio de golpes. — ¿Qué tanto te susurra el abrazable peludito? No me gustan los secretos. — Y antes de que el médico pudiese explicar lo que sucede, las últimas palabras del mink dejan con cara extrañada a la muchacha. ¿Cómo que navegar con ellos? Incluso Kiyoshi tarda unos cuantos segundos en entender el comentario. De hecho, jamás pensó en esa posibilidad cuando sugirió buscarle una novia a Uker, pero tiene todo el sentido del mundo. Hacer esto para que sea el cocinero quien decida dejar el barco y quedarse acá no tiene sentido. Lo que desean es que su compañero se sienta más cómodo para que así también mejore su eficiencia en el trabajo.
— ¿De qué están hablando? Si bien no cuento con una tripulación, jamás me iría con los primeros que me invitasen. Aunque… — Y nuevamente se acerca de más al mink, esta vez evadiendo del todo a Kiyoshi e inclinando su torso hacia adelante para así, estirar únicamente el cuello hacia adelante, permitiendo que su rostro quede a escasos centímetros del de Varo. Sonríe, como si algo dentro de su cabeza le hiciese estar feliz. — Si me dejas hacerme un calentito abrigo con tu piel, me lo pensaría seriamente. — Kiyoshi suspira y se lleva la diestra a la cabeza, acariciándose un momento. De verdad le estresan estas cosas. Le gustan las personas no tan expresivas, pues terminan incomodando tarde o temprano aquellas que no saben cerrar la boca ni mantener las distancias. — Que dejes a Varo Ganchin en paz. Si se enoja en serio y te da tu merecido, no intercederé para que perdone tu vida.
Ya queriendo tener una conversación normal, avanza más dentro del local. Como ya dijimos antes, muchas mesas y sillas están rotas, mientras que otras están tiradas siendo usadas como escudos por tipos que no quieren seguir siendo apalizados por la señorita. Afortunadamente, una mesa y dos sillas siguen en pie. A esa se dirige Kiyoshi, sacando de entre su ropa, primero que nada, un espray desinfectante y un paño limpio, usando estos artículos para limpiar ambos objetos que usará. Luego, se sienta tranquilamente y aparta el rifle de su espalda, dejándolo de pie en el piso y afirmado en la madera.
— Físicamente es muy parecida a la anterior, Varo. Podría servir. — Ella sigue sin entender, pero ya se aparta del mink, dándole unos metros de distancia para que se relaje, centrando su atención ahora en el tipo sentado. — Ya hablen. Les daré una paliza solo por creerse el Rey Misterio. — Kiyoshi apoya los codos en la mesa y entrelaza los dedos de ambas manos. — Queremos que seas novia de nuestro compañero Uker Rackham. ¿Qué te parece?
Esa fue la reacción de todo el mundo dentro de la cantina, la chica incluida. Nadie esperó que Kiyoshi saliese con eso. Además, aquel nombre también le es conocido a los piratas. El pelinegro no tiene a donnadies como compañeros. Eso es positivo. — ¿Tú… estás loco? ¿Y por qué no novia del peludito?
— Eres un genio, Varo. Lo estaba olvidando. — Como si nada pasara, la mano se aleja del arma y vuelve a los costados. La chica no entiende del todo, pero también aparta su arma, entendiendo que ya no habrá intercambio de golpes. — ¿Qué tanto te susurra el abrazable peludito? No me gustan los secretos. — Y antes de que el médico pudiese explicar lo que sucede, las últimas palabras del mink dejan con cara extrañada a la muchacha. ¿Cómo que navegar con ellos? Incluso Kiyoshi tarda unos cuantos segundos en entender el comentario. De hecho, jamás pensó en esa posibilidad cuando sugirió buscarle una novia a Uker, pero tiene todo el sentido del mundo. Hacer esto para que sea el cocinero quien decida dejar el barco y quedarse acá no tiene sentido. Lo que desean es que su compañero se sienta más cómodo para que así también mejore su eficiencia en el trabajo.
— ¿De qué están hablando? Si bien no cuento con una tripulación, jamás me iría con los primeros que me invitasen. Aunque… — Y nuevamente se acerca de más al mink, esta vez evadiendo del todo a Kiyoshi e inclinando su torso hacia adelante para así, estirar únicamente el cuello hacia adelante, permitiendo que su rostro quede a escasos centímetros del de Varo. Sonríe, como si algo dentro de su cabeza le hiciese estar feliz. — Si me dejas hacerme un calentito abrigo con tu piel, me lo pensaría seriamente. — Kiyoshi suspira y se lleva la diestra a la cabeza, acariciándose un momento. De verdad le estresan estas cosas. Le gustan las personas no tan expresivas, pues terminan incomodando tarde o temprano aquellas que no saben cerrar la boca ni mantener las distancias. — Que dejes a Varo Ganchin en paz. Si se enoja en serio y te da tu merecido, no intercederé para que perdone tu vida.
Ya queriendo tener una conversación normal, avanza más dentro del local. Como ya dijimos antes, muchas mesas y sillas están rotas, mientras que otras están tiradas siendo usadas como escudos por tipos que no quieren seguir siendo apalizados por la señorita. Afortunadamente, una mesa y dos sillas siguen en pie. A esa se dirige Kiyoshi, sacando de entre su ropa, primero que nada, un espray desinfectante y un paño limpio, usando estos artículos para limpiar ambos objetos que usará. Luego, se sienta tranquilamente y aparta el rifle de su espalda, dejándolo de pie en el piso y afirmado en la madera.
— Físicamente es muy parecida a la anterior, Varo. Podría servir. — Ella sigue sin entender, pero ya se aparta del mink, dándole unos metros de distancia para que se relaje, centrando su atención ahora en el tipo sentado. — Ya hablen. Les daré una paliza solo por creerse el Rey Misterio. — Kiyoshi apoya los codos en la mesa y entrelaza los dedos de ambas manos. — Queremos que seas novia de nuestro compañero Uker Rackham. ¿Qué te parece?
¿QUÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ?
Esa fue la reacción de todo el mundo dentro de la cantina, la chica incluida. Nadie esperó que Kiyoshi saliese con eso. Además, aquel nombre también le es conocido a los piratas. El pelinegro no tiene a donnadies como compañeros. Eso es positivo. — ¿Tú… estás loco? ¿Y por qué no novia del peludito?
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
Hablo | Pienso
