[Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas
#46
Escenario de Helios

El duelo, muy a pesar de Helios, no había finalizado aún y es que, las reglas estaban claras, sólo hasta que uno de los dos duelistas quede en pie, será que la épica contienda de su fin. Pork, determinado a alzarse con la gloria, a pesar de haberse demostrado la superioridad de su contrincante, exigió por activa y pasiva que la pelea continuara, señalándole con su pipa el lugar en el que debía estar.

Por su parte, Helios, de mala manera, reflejó su pura desgana, antes de expresar su gratitud a Milka, Billy y aquellos que le habían dado un buen recibimiento. Estaba claro que quería terminar cuanto antes aquel paripé y, con eso en mente, se deshizo en una nube de polvo arenoso, desapareciendo de la vista de Pork.- ¡Mierda! ¡¿Dónde estás, cobarde?! - Bramó enfurecido el viejo pelirrojo, mirando a su alrededor para ver si daba con la figura de su adversario, mientras Colt se ajustaba su sombrero, descendiéndolo lo suficiente como para que su mirada quedara oculta por el ala.- Vaya, parece que nunca fuiste rival para él, Pork… - Musitó, en forma de reflexión, dando a entender que parecía entender que era lo que estaba sucediendo y haciendo el semental macho man.

Y así fue como, tras desaparecer de su vista, como si se hubiera teletransportado a ojos de todos - salvo de Colt -, Helios se desplazó a ras del suelo hasta quedar justo frente a Pork, manteniendo su centro de gravedad bajo.- ¡Tú! - Al escuchar una palabra, el vaquero descendió su mirada, viéndolo a él y encarando el cañón de su pistola hacia su oponente pero, para cuando se dio cuenta, ya era demasiado tarde.- - ¡AGHHHHHHHHHHH! ¡Mi mano! - El dolor, similar a haber recibido la bala de una pistola, se apoderó de su mano derecha, hasta el punto que soltó su arma repentinamente. El arma de fuego, consecuentemente, sería agarrada por Helios quién, para culminar con la faena, asestaría una patada al pistolero pelirrojo y, seguidamente, a través de su mano izquierda, comenzaría a surgir un chorro de arena que comenzaría a rodear el cuello del vaquero, emitiendo sonidos de angustia e intentando zafarse de la arena de su cuello sin éxito alguno. Al ser testigos de tan dantesca escena, muchos de los espectadores se llevaron las manos a la boca, no pudiendo creer que era lo que estaban viendo.- Lo veo y no lo creo. - Flipaba en colores Billy mientras, a su lado, Milka se mostraba algo angustiada por ver como su marido - cornudo, pero a fin de cuentas marido - se encontraba en una situación tan inquietante.

Tras incriminarle a su adversario lo idiota que había sido en retar a un enemigo tan temible, Helios hizo hincapié en como él era el digno vencedor del duelo con el primer disparo, incidiendo en como sus intenciones eran totalmente benignas, declarando querer seguir con la fiesta de verdad y como las heridas de Pork podían ser tratadas, todo esto sin soltar al pistolero quién seguía retorciéndose. El silencio, ante el discurso de Helios, fue sepulcral, haciendo que varios de los ciudadanos se miraran entre ellos, sin saber muy bien por qué. Hasta que el sheriff tomó la palabra.- Las reglas son caras, chico, los duelos no terminan hasta que sólo uno quede en pie… Y con quedar en pie, digo vivo. - Dijo de forma seria, mirando fijamente al que parecía ser el vencedor del duelo. - Sin embargo, según la regulación M-A, que salió en vigor hace cinco años, un duelo puede dar por concluido si uno de los duelistas suelta su arma. - Se enfocó en el arma de Pork, que se encontraba ahora entre los dedos de Helios.- - Por tanto, el duelo ha llegado a su fin. - Declaró, Colt, pasando a mirar a todos los residentes. - ¡No se ha perdido nada por aquí! ¡Volved cada uno a su sitio, a su casa o a la taberna! - Gritó, causando que las palabras hicieran que toda la muchedumbre se replegara, yéndose la gran parte hacia la taberna y la sobrante a sus respectivas casas, quedando en la avenida solamente los dos duelistas, el sheriff, Milka y Billy, quiénes corrieron hacia dónde Helios y Pork se encontraban.- C-cariño, vámonos para que te traten las heridas, ¿vale-moo? - Le dedicó aquellas palabras una vez se encontraba junto a él.- Saldrás de esta, viejo. - Añadió, Billy para que, justamente después, Milka se dirigiera hacia Helios.- Suelta a mi marido y te haré todo lo que pidas-moo. - Pidió entre lágrimas, esperando a que aquella marabunta de arena liberara el cuello del rechoncho pelirrojo.



Escenario de Overqwil


El gyojin, tan pronto como se alzó con la victoria en esa ronda, comenzó a recabar la información que sabía hasta el momento pues, escoger la pregunta idónea podía ser más complicado de lo que parecía. Tras eso, Overqwil formuló la pregunta, declarando haber escuchado sobre un altercado con cierto tiburón, y cuestionando que fue lo que pasó, y si había sido algo relacionado con las apuestas. Jack abrió los ojos de par en par, hallándose sorprendido por un momento, para a continuación soltar una pequeña risa.- No era secretos lo que querías conocer, ¡sino información! ¡Haber empezado por ahí RAHAHAHA! - Exclamó el apostador, entendiendo ahora el porqué había tanto dinero en juego.

- Así que un tiburoncín, eh - Llevó su vista al techo, mientras cogía con ambas manos el mazo de cartas y comenzaba a barajarlas, como si fuera un hábito suyo. - Está claro que no hay muchos tiburones por aquí, así que pensaremos en el mismo pez gordo, compadre. -  Adoptó una expresión algo más seria.- Hace unos días vino un pelele, a esta misma mesa, alguien que no había visto en mi vida. - Volvió a descender su mirada hacia Overqwil.- Se presentó como alguien que trabajaba para ese “tiburón”, y te sorprenderá, pero vino porque había oído de mi reputación y me quería entre sus hombres. - Paró de barajar, dejando el mazo sobre la mesa.- No me gusta trabajar para otra persona, pero no puedo negarle tampoco la determinación a un hombre, así que decidí que la diosa de la fortuna decidiera por mi. - Esbozó una sonrisa picarona.- Todos los bienes de ese pelele, o yo siendo uno de sus peces. - Declaró, dejando una pausa dramática.- Obviamente, gané yo, de forma tan humillante que el tío se fue en pelotas de la taberna, ¡RAHAHAHAHA! - Soltó una carcajada, terminando por ajustarse su sombrero, mientras Overqwil le proponía una nueva ronda, en caso de que quedara algo sin contar.- Para nada, eso es todo lo que te puedo contar, compadre. - Concluyó, pasando a meterse su mano derecha en el bolsillo izquierdo de su gabardina, sacando un pequeño saco que parecían contener monedas. - Eso sí, entre todas las monedas que me dio ese perdedor, te puedo asegurar que di con algo cuanto menos interesante, ¿te pica la curiosidad? Sube la apuesta a 200.000 berries y este saco es todo tuyo. - Parecía que Overqwil se encontraba solo frente a portería vacía, y que sólo quedaba darle un empujoncito a la pelota para dar con lo que venía buscando.       



Escenario de Karlglass y Viktor

Sobre el yermo rojizo próximo a Ciudad Escarlata, Karabine, uno de los esbirros del pirata Nimda Leyos, podía notar como su vida llegaba a su fin. Ya no sólo era que uno de los Shichibukai se encontraba frente a él sino que, además, aquella semioni que hasta hace unos momentos parecía haber coqueteado con él, se transformó en un majestuoso pájaro de fuego azul que sobrevolaba los cielos. Karabine seguía sin reconocer a la susodicha, quién parecía ser molesta por no tener el foco de atención del pistolero, pero si que sentía que aquella persona debía ser tan peligrosa como podía resultar Viktor.

Pero no por ello se iba a dejar amedrentar, Karabine pensaba ser fiel a sus convicciones y determinación, negándose a soltar información y, por encima de todo, dejando que sus enemigos acabaran con su vida, mostrando una postura pasiva y que reflejaba sumisión y rendición. Viktor, quién había tenido que mancharse más veces las manos de sangre que la vicealmirante, fue quién tomó el rol de verdugo o, mejor dicho, de torturador, degollando el cuello de Karabine en un tajo que fue tan rápido y fulminante como una centella.- Guagh. - Emitió Karabine, sin más, quién se estaba empezando a ahogar con su propio desangrado, y quién se precipitó al suelo de espaldas, sintiendo como su vida se apagaba lentamente.

Aunque cada vez más cerca de la inconsciencia, podía escuchar de forma nítida las palabras de Viktor quién, alzando la voz, bromeaba sobre la condición actual de Karabine. El propio Shichibukai, mientras el pistolero agonizaba y se acercaba más hacia las puertas de la muerte, aseguraba como se iba a ahogar con su propia sangre, intentando disuadirle con que les diera la información pertinente de forma que, su compañera, fuera capaz de cerrarle la garganta, al mismo tiempo que Viktor, agachado, acercaba su mano hacia su máscara, arracándosela de cuajo, saltando una seria de chispas eléctricas, para finalizar revelando el rostro de Karabine. Un hombre de tez morena, sin cejas, y cara de tener pocos amigos - y más ahora que estaba a punto de ser recibido por los brazos de la muerte -. No obstante, no pasó desapercibido la ofrenda del hombre de cabellos plateados. Morir de forma lenta y dolorosa, o rápida e indolora. Si aquello suponía traicionar a su jefe, conocía la respuesta de sobra. Karabine asintió una vez, con lentitud debido al dolor que le afligía y a su cada vez más falta de oxígeno. Un chorro de sangre, al terminar de asentir, borbotó de su boca, haciendo que tardará algo más en realizar su siguiente acción. Pero lejos de asentir por segunda vez, Karabine soltó un escupitajo de sangre, que salpicaría y daría de lleno en la cara de Viktor, manchándole parte de su rostro de su “sangre de rata”, esbozando una débil sonrisa. Y aunque no podía hablar, su sonrisa llena de confianza dejaba un mensaje en claro. “No podéis hacer nada ahora mismo para detener a Nimda Leyos”. De todo lo que llevaban de investigación, aún no habían llegado a buen puerto y es que, ni sabían dónde se ocultaba, ni con cuántos hombres contaba, ni como dar con él. Estaban en un callejón sin salida y eso era que Karabine, conocía de sobra. ¿Qué haría ahora el dúo conformado por Viktor y Karlglass?

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RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - por Garnet D. Matlock - 24-04-2026, 01:43 PM

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