25-04-2026, 03:21 PM
La química era extraña en ese ambiente, el sol pegaba con fuerza y el viento debido a que están en un área con una gran mancha acuática era relativamente denso y salado, no era que le disgustara al gigante puesto el tipo de trabajo que había escogido era uno donde se enfrentaría a ese ambiente a diario, si no que, como granjero sinceramente el ambiente terroso o polvoso era uno que le causaba mayor gusto, pero bueno.
El joven reía con descaro o eso parecía, el tono, la fuerza y todo lo que conllevaba aquello no eran algo que el controlase, no lo pensaba, ni lo meditaba, era inherente de su naturaleza y por ello, deliberadamente, siempre omitía totalmente signos de rechazo o movimientos como los de taparse los oídos cuando el reía… él lo entendía, pero no por ello se detendría, ¿Qué clase de persona seria si el mismo se censurara? - ¡NO!, eso no sería justicia – pensaba para sus adentros mientras se cuestionaba si la risa de todos los demás era como la suya, o por el hecho de ser tan especial era algo con lo que su raza cargaba como poder… nadie lo sabía.
La dama terminaría su desplante y el gigante ofrecería la palma, la chica lo aceptaría de la mas curiosa manera… claro, un salto… ¿pero no era que él había dispuesto la palma de tal manera que ella no tendría que saltar y en ese mismo proceso… posiblemente exponer su pudor nuevamente? El gigante entrecerraría los ojos, como solo aquello que juzgaban.
La expresión no duraría mucho, los lisos y tersos glúteos de la chica lo matarían en el acto, la expresión del gigante se torcería quedando en blanco, pálida y como si su alma lo abandonara saliendo por sus labios.
Un temblor atravesaría su cráneo, como que si un rayo lo traspasara de lado a lado ¿era una idea? Si… si lo era, se daría cuenta que, debido a todos los desplantes de la dama, ciertamente se podría decir que ahora eran mas íntimos, pero no malentiendan a ese honesto gigante, se refería totalmente a lo obvio, a lo que no podría perdonarse en una relación de tan alta estima y que se habría construido a partir de desnudos, contacto piel a piel y confianza… exacto, “eso”.
La chica hacia lo propio mientras se notaba que con esfuerzo y cierta prisa descuidaba el pañuelo para buscar sus ropas, tenían un color lindo si, pero ciertamente, el pañuelo era más coqueto y… en efecto, se desnudaría… Alex no lo pensó, en cuanto vio como aquella ropa empezaba a descender y mostraba esa carne…instintivamente giraría el rostro su derecha…!no! izquierda, mejor si… derecha.
Su palma libre definitivamente iría a sus ojos ¿era pudor? ¿era pena? Nada de eso, definitivamente era respeto, por el espacio personal de la chica y respeto por su bello cuerpo… aun así era claro, era un chico y por ende, su cuerpo se tensaría y sus pómulos se enrojecerían como que si un golpe de calor instantáneo atacara al chico.
La dama giraría y lo que vería seria toda la representación de cuando una dama había logrado vencer a un caballero… el chico entendería que el ataque se había terminado y con este desplante la otra entendería que la victoria era suya… ahora había “atrapado” a un gigante.
Habría si una lástima, aquella vuelta y ese modelado seguramente habría hecho que ambos cayeran irremediablemente al agua, así que, lo mejor era esto.
El pañuelo era doblado y ella lo extendía hacia él, el gigante haría una señal ligera bajando y subiendo un poco la cabeza, como aquellos que saludaban de lejos mientras la mano que habría defendido sus ojos de aquel despampanante ataque ahora se utilizaba para tomar aquello.
Alex claramente ignoraría las palabras, no por decisión, si no por que simplemente no significaban nada para el mas haya que sonidos sin sentido, el chico tenía un objetivo… era obtener “eso” de ella, seria lo ultimo para sellar lo que se forjaba y después de esto… seguía el ritual que cualquier gigante tenía que seguir para poder decir que esto era una amistad de verdad… en efecto… !UNA BATALLA al mejor estilo de los orgullosos guerreros de Elbaf! Alzaría la mano, aquella que habría de terminar el guardar el pañuelo, veloz estiraría el índice apuntándose a el mismo…
ALEX!!! – luego apuntaría a la chica y haría una mueca con la boca, como si quisiera decir algo pero no salía nada, regresaría el dedo a si mismo – ALEX – y repetiría, señalaría con firmeza a la dama… - ryu – terminaría sentenciando.
El joven reía con descaro o eso parecía, el tono, la fuerza y todo lo que conllevaba aquello no eran algo que el controlase, no lo pensaba, ni lo meditaba, era inherente de su naturaleza y por ello, deliberadamente, siempre omitía totalmente signos de rechazo o movimientos como los de taparse los oídos cuando el reía… él lo entendía, pero no por ello se detendría, ¿Qué clase de persona seria si el mismo se censurara? - ¡NO!, eso no sería justicia – pensaba para sus adentros mientras se cuestionaba si la risa de todos los demás era como la suya, o por el hecho de ser tan especial era algo con lo que su raza cargaba como poder… nadie lo sabía.
La dama terminaría su desplante y el gigante ofrecería la palma, la chica lo aceptaría de la mas curiosa manera… claro, un salto… ¿pero no era que él había dispuesto la palma de tal manera que ella no tendría que saltar y en ese mismo proceso… posiblemente exponer su pudor nuevamente? El gigante entrecerraría los ojos, como solo aquello que juzgaban.
La expresión no duraría mucho, los lisos y tersos glúteos de la chica lo matarían en el acto, la expresión del gigante se torcería quedando en blanco, pálida y como si su alma lo abandonara saliendo por sus labios.
Un temblor atravesaría su cráneo, como que si un rayo lo traspasara de lado a lado ¿era una idea? Si… si lo era, se daría cuenta que, debido a todos los desplantes de la dama, ciertamente se podría decir que ahora eran mas íntimos, pero no malentiendan a ese honesto gigante, se refería totalmente a lo obvio, a lo que no podría perdonarse en una relación de tan alta estima y que se habría construido a partir de desnudos, contacto piel a piel y confianza… exacto, “eso”.
La chica hacia lo propio mientras se notaba que con esfuerzo y cierta prisa descuidaba el pañuelo para buscar sus ropas, tenían un color lindo si, pero ciertamente, el pañuelo era más coqueto y… en efecto, se desnudaría… Alex no lo pensó, en cuanto vio como aquella ropa empezaba a descender y mostraba esa carne…instintivamente giraría el rostro su derecha…!no! izquierda, mejor si… derecha.
Su palma libre definitivamente iría a sus ojos ¿era pudor? ¿era pena? Nada de eso, definitivamente era respeto, por el espacio personal de la chica y respeto por su bello cuerpo… aun así era claro, era un chico y por ende, su cuerpo se tensaría y sus pómulos se enrojecerían como que si un golpe de calor instantáneo atacara al chico.
La dama giraría y lo que vería seria toda la representación de cuando una dama había logrado vencer a un caballero… el chico entendería que el ataque se había terminado y con este desplante la otra entendería que la victoria era suya… ahora había “atrapado” a un gigante.
Habría si una lástima, aquella vuelta y ese modelado seguramente habría hecho que ambos cayeran irremediablemente al agua, así que, lo mejor era esto.
El pañuelo era doblado y ella lo extendía hacia él, el gigante haría una señal ligera bajando y subiendo un poco la cabeza, como aquellos que saludaban de lejos mientras la mano que habría defendido sus ojos de aquel despampanante ataque ahora se utilizaba para tomar aquello.
Alex claramente ignoraría las palabras, no por decisión, si no por que simplemente no significaban nada para el mas haya que sonidos sin sentido, el chico tenía un objetivo… era obtener “eso” de ella, seria lo ultimo para sellar lo que se forjaba y después de esto… seguía el ritual que cualquier gigante tenía que seguir para poder decir que esto era una amistad de verdad… en efecto… !UNA BATALLA al mejor estilo de los orgullosos guerreros de Elbaf! Alzaría la mano, aquella que habría de terminar el guardar el pañuelo, veloz estiraría el índice apuntándose a el mismo…
ALEX!!! – luego apuntaría a la chica y haría una mueca con la boca, como si quisiera decir algo pero no salía nada, regresaría el dedo a si mismo – ALEX – y repetiría, señalaría con firmeza a la dama… - ryu – terminaría sentenciando.
