25-04-2026, 04:21 PM
Wáhed - Ithnán - Thalatha
18:10 p.m.
En algún lugar del desierto, Arabasta, Paradise.
En algún lugar del desierto, Arabasta, Paradise.
Wáhed alzo la mirada al cielo que empezaba a tornarse de color anaranjado, el tiempo jugaba en su contra pero tampoco expondría a sus amados hermanos a una carrera en el medio del desierto, y más después de avanzar tanto durante las horas más críticas, un descanso no vendría mal a nadie, y más aun porque Thalatha no dejaba de ver con ojos de cachorro perdido y preocupado a la mujer de larga cabellera azabache. Si ella era la clave para desenredar el destino, entonces él entendía esa mirada de devoción, él también la tendría… si las acciones de esa noche resultaban satisfactorias. Continúo puliendo su espada, luego de suspirar y tocarse el cuello, un hábito curioso.
Por su parte, Ithnán seguía frente al pequeño lago del oasis acomodando su largo cabello albino. El látigo resguardado en su cintura mientras sonreía coquetamente al reflejo del mismo. ¡Nada fuera de lugar!
Por su parte, Ithnán seguía frente al pequeño lago del oasis acomodando su largo cabello albino. El látigo resguardado en su cintura mientras sonreía coquetamente al reflejo del mismo. ¡Nada fuera de lugar!
¡¿OWEN?!
La voz femenina atrajo las miradas a la dama, que por fin despertaba. Bueno, dos miradas: Wáhed e Ithnán porque Thalatha nunca despego sus ojos rojos del bulto. Ninguno de los dos se acercó, y el más joven solo miro el despertar poco “delicado” para alguien que efectivamente podría tener ese adjetivo como secundario, porque el principal seria Divino.
¡E-Esperen! No tengo dinero.
Comenzó con esa premisa. ¿Acaso creía que la secuestraron por dinero? Thalatha volteo a mirar reprobatoriamente a sus hermanos pasando del moreno al albino, y regresando a la dama, que no le dio tiempo de responderle cuando puso sus manos de frente ¿De quién? Pues de él no era, porque estaba a su lado. Luego la observo meter las manos en los bolsillos para ofrecerle un frasco con algo “refrescante”… los líquidos en los desiertos eran sin duda algo muy valioso pero jamás más que una doncella prometida, nuevamente volteo a ver a sus hermanos… reprochándoles con aquellos orbes rojos su estúpido plan. Wáhed se encogió de hombros, Ithnán rodó los ojos restandole importancia.
Mientras más hablaba la chica más se hundía emocionalmente Thalatha quien jamás estuvo de acuerdo con las acciones de sus hermanos y solo pudo cuidar de su cuerpo desmayado con la devoción que la doncella prometida ameritaba. Fue Ithnán con su buena vista que vio como la cantimplora dejaba un rastro “de sudor frio”. ¿Qué había sido eso?
Mientras más hablaba la chica más se hundía emocionalmente Thalatha quien jamás estuvo de acuerdo con las acciones de sus hermanos y solo pudo cuidar de su cuerpo desmayado con la devoción que la doncella prometida ameritaba. Fue Ithnán con su buena vista que vio como la cantimplora dejaba un rastro “de sudor frio”. ¿Qué había sido eso?
¡N-No crean que porque soy ciega no sé en dónde están!
El albino, con su habitual sarcasmo iba a comentarle que era absurdo que supiera sus posiciones pero la mujer aserto, señalo a los tres a pesar del vacío en sus ojos. Wáhed achino los ojos viendo con mayor atención a la dama, eso reafirmaba la leyenda de sus antepasados… al parecer tenían a la mujer correcta. Ithnán sonrió con travesura. Y Thalatha se quedo sin voz, formando con sus labios una “O” de admiración total.
Así que no piensen en hacer algo... Además de traerme aquí sin mi permiso ¡O-Otra cosa rara y...
Cuando dejo de hablar, el silencio reino. Los hermanos estaban sorprendidos a su manera, cada uno con la visión distinta de lo sucedido. La brisa fresca, o más bien menos caliente, del atardecer movió las vestimentas y cabellos de todos.
— … no te haremos nada, lo prometo en nombre mío y de mis hermanos, Ghada — rompió el silencio Wáned desde su posición mientras veía como Ithnán se acercaba a la muchacha. Su voz fue firme y seria, un ancla en el vació del lugar.
— … aceptare el agua — le dijo Ithnán tomando la cantimplora sin vergüenza, abriéndola y bebiendo un sorbo. ¿Fría? No estaba loco. ¿Fue ella?
— ¡Hermano Ithnán, NO! — salio de su estupor el más pequeño arrancándole la cantimplora con un grito de molestia. Luego tomo la diestra de la muchacha con devoción, dejando su palma hacia arriba y colocando el frasco en este — … por favor, perdona los modeles de mi hermano. Tiene su agua, no tiene por qué tomarse la tuya — suspiro soltando la mano con un leve sonrojo en sus mejillas, eso fue atrevido pero su piel era muy suave… y refrescante — Soy Thalatha — se presentó haciendo una reverencia ¿lo vería? — … el abusador es mi hermano Ithnán, y él es mi hermano Wáhed — señalo al que tenia la espada y estaba sentado a cinco metros. Luego se dio cuenta que quizás ella no vería su mano señalando ¿o si? Antes supo dónde estaba cada uno — … no queremos robarte, no somos ladrones. Tampoco queremos hacerte nada malo. Por favor, no pienses mal de nosotros… Ghada — el joven empezó a hablar pero su voz fue llenándose de histeria, ansiedad y nerviosismo que termino con él tirando de sus cabellos — ¿Nos odias? ¡Nos odias! ¡Es por su culpa! — volteo a ver a sus hermanos, y señalando al albino, quien estaba más cerca…
Sin pensarlo más allá de las emociones desbordante, el chico pelinegro ataco con ambos puños el abdomen a su hermano, este se lo devolvió y empezaron a pelear. Puños, gritos, patadas. A lo lejos Wáhed veía la escena negando con la cabeza. Aun eran unos niños, típico berrinche de ambos…
— … no te haremos nada, lo prometo en nombre mío y de mis hermanos, Ghada — rompió el silencio Wáned desde su posición mientras veía como Ithnán se acercaba a la muchacha. Su voz fue firme y seria, un ancla en el vació del lugar.
— … aceptare el agua — le dijo Ithnán tomando la cantimplora sin vergüenza, abriéndola y bebiendo un sorbo. ¿Fría? No estaba loco. ¿Fue ella?
— ¡Hermano Ithnán, NO! — salio de su estupor el más pequeño arrancándole la cantimplora con un grito de molestia. Luego tomo la diestra de la muchacha con devoción, dejando su palma hacia arriba y colocando el frasco en este — … por favor, perdona los modeles de mi hermano. Tiene su agua, no tiene por qué tomarse la tuya — suspiro soltando la mano con un leve sonrojo en sus mejillas, eso fue atrevido pero su piel era muy suave… y refrescante — Soy Thalatha — se presentó haciendo una reverencia ¿lo vería? — … el abusador es mi hermano Ithnán, y él es mi hermano Wáhed — señalo al que tenia la espada y estaba sentado a cinco metros. Luego se dio cuenta que quizás ella no vería su mano señalando ¿o si? Antes supo dónde estaba cada uno — … no queremos robarte, no somos ladrones. Tampoco queremos hacerte nada malo. Por favor, no pienses mal de nosotros… Ghada — el joven empezó a hablar pero su voz fue llenándose de histeria, ansiedad y nerviosismo que termino con él tirando de sus cabellos — ¿Nos odias? ¡Nos odias! ¡Es por su culpa! — volteo a ver a sus hermanos, y señalando al albino, quien estaba más cerca…
Sin pensarlo más allá de las emociones desbordante, el chico pelinegro ataco con ambos puños el abdomen a su hermano, este se lo devolvió y empezaron a pelear. Puños, gritos, patadas. A lo lejos Wáhed veía la escena negando con la cabeza. Aun eran unos niños, típico berrinche de ambos…
LÁMPARA MAGICA
Karma Fanático: Hyakinthos.
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