26-04-2026, 12:58 AM
Hay momentos en la vida de toda persona en que un segundo parece sintetizar todos los recuentos de vida a través de una serie de pensamientos. El mundo parecía congelarse cuando se enfrentaban los paradigmas que sostenían el concepto de la realidad. Cuando el médico intentó amedrentar al orantugan, para el Mink fue uno de esos momentos.
› ¿Cómo dijistes brother?
Preguntó el orangután. Su espalda se irguió aumentando su porte al corregir su postura, rascó su barbilla observando al médico de pies a cabeza. Llevó entonces una mirada hacia un costado de la entrada de la taberna, negando con la cabeza.
› Muchos vienen a hacer negocios brother, para eso estamos... ¿Varo Ganchin dijiste? Me suena... La epidemia sí... Tu debes ser de los Sepultura. Escuché algun que otro rumor... mira no pareces estar ocultando nada así que pasa, acá solo tiene problemas el que busca problemas. Segundo piso
Se hizo a un lado, y ese momento de tensión pareció quedar en la historia cuando el mink se hizo a un costado permitiéndole al médico de los Sepultura ingresar al establecimiento, no sin antes de hacer un gesto para compañeros apostados en zonas especificas.
Cuando Kiyoshi entró en el bar por la puerta principal el vestíbulo lo haría conectar con el ala oeste del primer piso donde lo recibiría una luz de mandarina por los tintes de los cristales de las lamparas de aceite, un salón de madera gastada que no parecía tener sótano por la naturaleza casi tropical de la isla. Mesas abarrotadas una tras otra, todas ocupadas por distintos grupos que cantaban y bailaban moviendo las mesas para hacerse espacio, un escenario con músicos en el sector este del vestíbulo, ya demasiado pasados de copas que simplemente hacían ruido intentando tocar música.
Cerca de la barra, a unos veinte metros al noreste de la posición donde Kiyoshi ingresa al bar la escalera negro con dos miembros de seguridad parados en sus primeros escalones observando todo parecen conectar con un entrepiso que se alza como un falso techo a unos cinco metros de altura dándole una sensación de mayor hacinamiento aun mayor en la abarrotada taberna.
Camarero iban y venía, con el ojo entrenado de Kiyoshi podría notar que todo el personal estaba armado así como los comensales, inclusive los músicos portaban armas pues todos eran piratas, mercantes armados o corsarios de algún tipo para variar en Jaya.
› ¿Cómo dijistes brother?
Preguntó el orangután. Su espalda se irguió aumentando su porte al corregir su postura, rascó su barbilla observando al médico de pies a cabeza. Llevó entonces una mirada hacia un costado de la entrada de la taberna, negando con la cabeza.
› Muchos vienen a hacer negocios brother, para eso estamos... ¿Varo Ganchin dijiste? Me suena... La epidemia sí... Tu debes ser de los Sepultura. Escuché algun que otro rumor... mira no pareces estar ocultando nada así que pasa, acá solo tiene problemas el que busca problemas. Segundo piso
Se hizo a un lado, y ese momento de tensión pareció quedar en la historia cuando el mink se hizo a un costado permitiéndole al médico de los Sepultura ingresar al establecimiento, no sin antes de hacer un gesto para compañeros apostados en zonas especificas.
Cuando Kiyoshi entró en el bar por la puerta principal el vestíbulo lo haría conectar con el ala oeste del primer piso donde lo recibiría una luz de mandarina por los tintes de los cristales de las lamparas de aceite, un salón de madera gastada que no parecía tener sótano por la naturaleza casi tropical de la isla. Mesas abarrotadas una tras otra, todas ocupadas por distintos grupos que cantaban y bailaban moviendo las mesas para hacerse espacio, un escenario con músicos en el sector este del vestíbulo, ya demasiado pasados de copas que simplemente hacían ruido intentando tocar música.
Cerca de la barra, a unos veinte metros al noreste de la posición donde Kiyoshi ingresa al bar la escalera negro con dos miembros de seguridad parados en sus primeros escalones observando todo parecen conectar con un entrepiso que se alza como un falso techo a unos cinco metros de altura dándole una sensación de mayor hacinamiento aun mayor en la abarrotada taberna.
Camarero iban y venía, con el ojo entrenado de Kiyoshi podría notar que todo el personal estaba armado así como los comensales, inclusive los músicos portaban armas pues todos eran piratas, mercantes armados o corsarios de algún tipo para variar en Jaya.
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Ataúd
![[Imagen: xNGUFie.png]](https://i.imgur.com/xNGUFie.png)
