26-04-2026, 02:14 AM
¿Brother? ¿Y a este random qué le pasa? Menos mal escucha el nombre de Varo Ganchin y le permite entrar. Cuando se hace a un lado, Kiyoshi simplemente avanza e ingresa a la cantina. Para su sorpresa, el lugar es mucho más grande de lo que creyó. ¿Será famoso por el trago y la música o solo por el famoso doctor con el cual viene a hacer negocios? Quizás sea buena idea descubrirlo antes de ir directamente a por su cita.
Eso sí, apenas da el primer paso dentro, se toma unos tres segundos en lanzar una vista panorámica, aprovechándose de su prodigiosa memoria. Una vez la imagen del bar está en su mente, jamás se irá, por lo que podrá recordar cada detalle, sobre todo aquella peculiar escalera del noreste que debe llevar a la segunda planta, aquella que será su objetivo final. Sin embargo, ir de buenas a primeras no es lo más inteligente. Sí, Kiyoshi está un poco desesperado, queriendo sanar ya la enfermedad de su amigo, pero esto no quiere decir que se lanzará a lo loco. ¿O sí?
Debido a la ausencia de mesas en el centro del balón, opta por ir directamente a la barra. Eso sí, se mueve hacia adelante apegado a los muebles apegados al sector oeste del salón. Esto porque en el centro se encuentra la gente bailando y cantando. Curioso que para ser un sitio en el que se hacen negocios tan turbios, la felicidad irradie de esta forma. Menos mal el encargado de esta misión que no tiene en su diccionario la palabra sonreír.
Llegando a la barra, luego de caminar con paso tranquilo para no levantar sospechas por el rifle en su espalda, aunque a la vista salta el dato de que todo el mundo aquí dentro está armado, introduce la mano diestra dentro de su gabardina. Desde ahí extrae dos objetos ya comunes en él, y que cualquiera que lo conozca lo verá con naturalidad. Sin embargo, aquí se encuentra solo con desconocidos. Lo que toma es un paño limpio y un frasquito con espray desinfectante. Tras rociarlo en la tela, limpia cuidadosamente el asiento que usará y también la madera de la barra en donde apoyará los brazos.
Una vez todo perfectamente higienizado, guarda los productos donde mismo que los sacó. Procede a sentarse y, justo a su lado, se encuentra una mujer. Afortunadamente sola. No porque Kiyoshi tenga intenciones personales con ella, sino porque podrá entablar una charla más casual y de persona a persona, con solo el bartender delante de ellos. Saca unos cuantos berries y los deposita sobre la barra, realizando un gesto a quien atiende para que se acerque. Acto seguido, con mano derecha desciende la mascarilla blanca que oculta parte de su rostro para que así sus labios queden a la vista y el sonido que desprenda de estos se escuche mejor. — El trago que mejor tengas, tonto, y uno también para la tonta y bella señorita aquí a mi lado. — Con esto, busca llamar la atención de ambos. Aprovechando que la fiesta interrumpe al resto, puede hablar con más privacidad, si es que esa palabra puede usarse en un sitio como este.
Podría inventar una historia para intentar estafarlos, pero Kiyoshi no tiene ese estilo. Él es directo y sencillo. — Me han dicho que aquí puedo encontrar a un vendedor de medicamentos. Hay un producto imposible de encontrar y estoy dispuesto a desembolsar lo que sea necesario para conseguirlo. — Hasta el momento, no ha dicho ninguna mentira. Espera seguir así. No ha especificado si desembolsará berries, no olvidarnos de este detalle que podría ser más relevante más adelante.
— ¿Saben algo al respecto? El tipo de la entrada me ha dicho que este es el sitio perfecto para hacer negocios. O para encontrar problemas. — Hasta aquí termina el intento de socialización y busca de información por parte de Kiyoshi.
Otro motivo por el que vino a hablar a esta parte, lejos de la multitud, es porque detesta las aglomeraciones de gente. Así que ni piensen que se acercará al grupito más alegre. Prefiere algo más tranquilo. Vaya sitios a los que se viene a meter por el tonto de su capitán. Si logra hacer que despierte, sin duda le deberá un favor bien grande.
Eso sí, apenas da el primer paso dentro, se toma unos tres segundos en lanzar una vista panorámica, aprovechándose de su prodigiosa memoria. Una vez la imagen del bar está en su mente, jamás se irá, por lo que podrá recordar cada detalle, sobre todo aquella peculiar escalera del noreste que debe llevar a la segunda planta, aquella que será su objetivo final. Sin embargo, ir de buenas a primeras no es lo más inteligente. Sí, Kiyoshi está un poco desesperado, queriendo sanar ya la enfermedad de su amigo, pero esto no quiere decir que se lanzará a lo loco. ¿O sí?
Debido a la ausencia de mesas en el centro del balón, opta por ir directamente a la barra. Eso sí, se mueve hacia adelante apegado a los muebles apegados al sector oeste del salón. Esto porque en el centro se encuentra la gente bailando y cantando. Curioso que para ser un sitio en el que se hacen negocios tan turbios, la felicidad irradie de esta forma. Menos mal el encargado de esta misión que no tiene en su diccionario la palabra sonreír.
Llegando a la barra, luego de caminar con paso tranquilo para no levantar sospechas por el rifle en su espalda, aunque a la vista salta el dato de que todo el mundo aquí dentro está armado, introduce la mano diestra dentro de su gabardina. Desde ahí extrae dos objetos ya comunes en él, y que cualquiera que lo conozca lo verá con naturalidad. Sin embargo, aquí se encuentra solo con desconocidos. Lo que toma es un paño limpio y un frasquito con espray desinfectante. Tras rociarlo en la tela, limpia cuidadosamente el asiento que usará y también la madera de la barra en donde apoyará los brazos.
Una vez todo perfectamente higienizado, guarda los productos donde mismo que los sacó. Procede a sentarse y, justo a su lado, se encuentra una mujer. Afortunadamente sola. No porque Kiyoshi tenga intenciones personales con ella, sino porque podrá entablar una charla más casual y de persona a persona, con solo el bartender delante de ellos. Saca unos cuantos berries y los deposita sobre la barra, realizando un gesto a quien atiende para que se acerque. Acto seguido, con mano derecha desciende la mascarilla blanca que oculta parte de su rostro para que así sus labios queden a la vista y el sonido que desprenda de estos se escuche mejor. — El trago que mejor tengas, tonto, y uno también para la tonta y bella señorita aquí a mi lado. — Con esto, busca llamar la atención de ambos. Aprovechando que la fiesta interrumpe al resto, puede hablar con más privacidad, si es que esa palabra puede usarse en un sitio como este.
Podría inventar una historia para intentar estafarlos, pero Kiyoshi no tiene ese estilo. Él es directo y sencillo. — Me han dicho que aquí puedo encontrar a un vendedor de medicamentos. Hay un producto imposible de encontrar y estoy dispuesto a desembolsar lo que sea necesario para conseguirlo. — Hasta el momento, no ha dicho ninguna mentira. Espera seguir así. No ha especificado si desembolsará berries, no olvidarnos de este detalle que podría ser más relevante más adelante.
— ¿Saben algo al respecto? El tipo de la entrada me ha dicho que este es el sitio perfecto para hacer negocios. O para encontrar problemas. — Hasta aquí termina el intento de socialización y busca de información por parte de Kiyoshi.
Otro motivo por el que vino a hablar a esta parte, lejos de la multitud, es porque detesta las aglomeraciones de gente. Así que ni piensen que se acercará al grupito más alegre. Prefiere algo más tranquilo. Vaya sitios a los que se viene a meter por el tonto de su capitán. Si logra hacer que despierte, sin duda le deberá un favor bien grande.
Lávense las manos
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
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