26-04-2026, 02:36 PM
Desde hacía ya un tiempo había una idea que no paraba de rondarle en la cabeza, había empezado como un murmullo pero ya veía cada vez más pronta su ida de aquella isla y dentro de él no podía evitar pensar que se marcharía de aquella hermosa isla y sin embargo no sabía prácticamente nada de ella, por tanto posiblemente su misión más importante empezaba ahí comenzando a conocer cada rincón de la islas , acumular recuerdos sólidos para no olvidar sus raíces pues cuando zarpase de aquel lugar su hogar dejaría de ser esa isla y comenzaría a ser el mundo.
¿Cuantos lugares visitó en aquel tiempo? Quien sabe, estuvo en una playa perdida donde un viejo karateka hacía los mejores fideos de la isla, visitó a un hombre que criaba pinguinos en aquel lugar tan caluroso, descubrió unas aguas termales ocultas y sin embargo quería saber más, recordó una vieja historia que hablaba de la cima de la isla, un lugar que si la pureza en tu corazón y tu espíritu era elevada un espíritu guardian aparecería ante tí, o quizás era un hada, o algo por el estilo, lo cierto es que no recordaba el cuento con exactitud, pero tenía que terminar de conocer su isla para poder marcharse en paz de esta.
Supongo que a veces se trata solo del camino y no la meta y sin embargo aun así siento cierta curiosidad por ver que hay en la cima. Musitó para si mismo mientras jugaba con su encendedor entre sus manos, se resbalaría ligeramente haciendo gala de su torpeza, pero lo recogería velozmente del suelo, con ansias, por suerte estaba perdido por los senderos sin nadie que lo viera directamente, encendió su tabaco y se guardó el encendedor en el bolsillo trasero, con su palo, ya sabemos todos que es la katana oculta que suele usar, iba dando golpecitos al suelo, aun así se aseguraba de fingir seguir siendo ciego.
Kususususu... ¿Como era la historia? Allí donde los bonsáis crecían mas fuertes el sendero seguía su camino hasta llegar a una puerta hecha de piedra que simbólicamente, separaba el mundo terrenal del espiritual...se repitió para si mismo una parte del cuento mientras se llevaba el cigarro a la diestra para exhalar el humo, tocaría con la palma la cual portaba el cigarro entre sus dedos el enorme arco de piedra que tenía delante de si mismo. Pues supongo que es aquí entonces, desde luego parece la puerta de la que hablan , habrá que pasar y descubrir dichas maravillas.
Se paró frente al arco y volvió a darle una calada al cigarro, entonces avanzó con el palo por delante como siempre, entrando al mundo de lo espiritual que daba la casualidad que era exactamente igual que el mundo terrenal, la gente que escribía los cuentos solía ser muy poética o muy consumidora de sustancias extrañas, así a priori no parecía haber nada mágico mas allá de un ensordecedor eco de algún ave que gritaba como si estuvieran a punto de comérsela.
Ese eco suena distante y hacia arriba quizás si lo sigo puedo encontrar un camino hacia la cima. espetó con seguridad Yamaguchi, que comenzaría a seguir gracias a su desarrollado oído los sonidos guturales de aquel ser que por el tipo de sonido esperaba que fuese un ave de 100 kilos y no un dinosaurio o algo así.
¿Cuantos lugares visitó en aquel tiempo? Quien sabe, estuvo en una playa perdida donde un viejo karateka hacía los mejores fideos de la isla, visitó a un hombre que criaba pinguinos en aquel lugar tan caluroso, descubrió unas aguas termales ocultas y sin embargo quería saber más, recordó una vieja historia que hablaba de la cima de la isla, un lugar que si la pureza en tu corazón y tu espíritu era elevada un espíritu guardian aparecería ante tí, o quizás era un hada, o algo por el estilo, lo cierto es que no recordaba el cuento con exactitud, pero tenía que terminar de conocer su isla para poder marcharse en paz de esta.
Supongo que a veces se trata solo del camino y no la meta y sin embargo aun así siento cierta curiosidad por ver que hay en la cima. Musitó para si mismo mientras jugaba con su encendedor entre sus manos, se resbalaría ligeramente haciendo gala de su torpeza, pero lo recogería velozmente del suelo, con ansias, por suerte estaba perdido por los senderos sin nadie que lo viera directamente, encendió su tabaco y se guardó el encendedor en el bolsillo trasero, con su palo, ya sabemos todos que es la katana oculta que suele usar, iba dando golpecitos al suelo, aun así se aseguraba de fingir seguir siendo ciego.
Kususususu... ¿Como era la historia? Allí donde los bonsáis crecían mas fuertes el sendero seguía su camino hasta llegar a una puerta hecha de piedra que simbólicamente, separaba el mundo terrenal del espiritual...se repitió para si mismo una parte del cuento mientras se llevaba el cigarro a la diestra para exhalar el humo, tocaría con la palma la cual portaba el cigarro entre sus dedos el enorme arco de piedra que tenía delante de si mismo. Pues supongo que es aquí entonces, desde luego parece la puerta de la que hablan , habrá que pasar y descubrir dichas maravillas.
Se paró frente al arco y volvió a darle una calada al cigarro, entonces avanzó con el palo por delante como siempre, entrando al mundo de lo espiritual que daba la casualidad que era exactamente igual que el mundo terrenal, la gente que escribía los cuentos solía ser muy poética o muy consumidora de sustancias extrañas, así a priori no parecía haber nada mágico mas allá de un ensordecedor eco de algún ave que gritaba como si estuvieran a punto de comérsela.
Ese eco suena distante y hacia arriba quizás si lo sigo puedo encontrar un camino hacia la cima. espetó con seguridad Yamaguchi, que comenzaría a seguir gracias a su desarrollado oído los sonidos guturales de aquel ser que por el tipo de sonido esperaba que fuese un ave de 100 kilos y no un dinosaurio o algo así.
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