26-04-2026, 08:34 PM
Parecía que aquella agotadora demostración de poder había funcionado, pronto todo estaban convalecientes por las heridas provocadas quejándose en el suelo, quizás eran suficientemente hombres para dar una paliza pero no para soportar ser cortados, chasqueó la lengua sin decir palabra alguna acercándose con paso lento acortando los pocos metros que lo separaban a él de Angus, y es que ahora se le presentaba una decisión difícil entre manos mucho más que luchar fingiendo ser ciego, ¿Qué debía hacer con aquellos gamberros?
Se le presentaban dos posibilidades ser indulgente con ellos y tener la esperanza de que aquel combate fuese una lección para ellos, mostrar piedad de tal manera que ese reflejo y ese acto de compasión cale en los cuerpos de aquellos hombres y tener la esperanza de que con la educación adecuada serán reintroducidos con éxito en la sociedad.
O quizás, ser perdonados es la puerta a que pueden continuar haciendo dichas labores malévolas una y otra vez y mi acto de bondad es tan solo un paréntesis en su vida actividades criminales, por tanto perdonarlos era una manera de alargar el sufrimiento del resto, ambas posibilidades se encontraban ahora delante de sí mismo para indicar que tipo de revolucionario quería ser, dos caminos, dos vidas, dos métodos de filosofía.
Bueno, no podía permitirse correr riesgos pronto se iría de esa isla, pronto iniciaría su periplo para llegar a ser revolucionario y confiar era una opción poco fiable,¿Y si justo al marcharse ellos decidían retomar aquellos actos? Y si con su ida la isla estaba condenada a soportar la represión de estos imbéciles... La hoja de su bastón brillaba en carmesí y descendió hacia el cuello de Angus.
Se frenó justo antes de conectar con el cuello, de tal manera que generó una pequeña herida sin más, y entonces volvió a envainar su arma mirando al infinito y colocándosela nuevamente como un bastón en la mano Escúchame bien, decido creer en el humano que lleváis dentro, pero no soy imbécil ¡Y ESTO VA PARA TODOS! quiso matizar para que los que estaban en el suelo quejándose de sus heridas lo escuchasen. Hoy sus vidas podrían haber acabado, y yo os perdono por que confío en vuestra humanidad, sin embargo repartiréis todo los bienes sustraídos y os propondréis para trabajar gratuitamente en lo que necesite cada familia afectada, ¡Y yo estoy ciego! Pero los alumnos del dojo de mi padre no, y son más fuertes que vosotros, ellos serán vuestros ''carceleros'' en este sitio, os tendrán los ojos puestos encima. le daría en el culo con el bastón a Angus, y haría el gesto de que fuera por el dinero. Robaste a dos pequeños mapaches, tú te vienes conmigo a pedir perdón y a cargar con el dinero que les robaste a ellos, sin rechistar, y te daré un último consejo, el orgullo no es el opuesto a la vergüenza si no su fuente, solo la humildad es el único antídoto de la vergüenza. Decide creer en la humanidad, confiar en la fuerza de las personas que regentan el dojo de su padre y en que con buenos actos ellos pueden reformarse.
Se le presentaban dos posibilidades ser indulgente con ellos y tener la esperanza de que aquel combate fuese una lección para ellos, mostrar piedad de tal manera que ese reflejo y ese acto de compasión cale en los cuerpos de aquellos hombres y tener la esperanza de que con la educación adecuada serán reintroducidos con éxito en la sociedad.
O quizás, ser perdonados es la puerta a que pueden continuar haciendo dichas labores malévolas una y otra vez y mi acto de bondad es tan solo un paréntesis en su vida actividades criminales, por tanto perdonarlos era una manera de alargar el sufrimiento del resto, ambas posibilidades se encontraban ahora delante de sí mismo para indicar que tipo de revolucionario quería ser, dos caminos, dos vidas, dos métodos de filosofía.
Bueno, no podía permitirse correr riesgos pronto se iría de esa isla, pronto iniciaría su periplo para llegar a ser revolucionario y confiar era una opción poco fiable,¿Y si justo al marcharse ellos decidían retomar aquellos actos? Y si con su ida la isla estaba condenada a soportar la represión de estos imbéciles... La hoja de su bastón brillaba en carmesí y descendió hacia el cuello de Angus.
Se frenó justo antes de conectar con el cuello, de tal manera que generó una pequeña herida sin más, y entonces volvió a envainar su arma mirando al infinito y colocándosela nuevamente como un bastón en la mano Escúchame bien, decido creer en el humano que lleváis dentro, pero no soy imbécil ¡Y ESTO VA PARA TODOS! quiso matizar para que los que estaban en el suelo quejándose de sus heridas lo escuchasen. Hoy sus vidas podrían haber acabado, y yo os perdono por que confío en vuestra humanidad, sin embargo repartiréis todo los bienes sustraídos y os propondréis para trabajar gratuitamente en lo que necesite cada familia afectada, ¡Y yo estoy ciego! Pero los alumnos del dojo de mi padre no, y son más fuertes que vosotros, ellos serán vuestros ''carceleros'' en este sitio, os tendrán los ojos puestos encima. le daría en el culo con el bastón a Angus, y haría el gesto de que fuera por el dinero. Robaste a dos pequeños mapaches, tú te vienes conmigo a pedir perdón y a cargar con el dinero que les robaste a ellos, sin rechistar, y te daré un último consejo, el orgullo no es el opuesto a la vergüenza si no su fuente, solo la humildad es el único antídoto de la vergüenza. Decide creer en la humanidad, confiar en la fuerza de las personas que regentan el dojo de su padre y en que con buenos actos ellos pueden reformarse.
¡Viva la revolución!
