27-04-2026, 08:44 PM
Seraphine parece ser una chica bastante inteligente, desde el inicio no había dejado de asombrarme con su manera de expresarse, incluso si todo lo que teníamos eran palabras escritas en papeles viejos. Había en ella un pensamiento muy original, vivo, y todo lo que me mostraba o me hacía saber, me era completamente ajeno, manejaba temas del cuál yo nunca llegué a profundizar en mis estudios.
Mi mano se detuvo en unos de mis mechones laterales, acomodándolo con suavidad detrás de mi oreja, mientras la leía con atención y cuidado. Ahora hablábamos de estrellas marinas, como entidades vivas en su propia lógica, ella describía el sistema nervioso de estas criaturas, me explicaba como carecían de órganos vitales comunes a las especies vivas, y aun así, estas estrellas sostenían vida propia. ¿No era eso increible?
Asentí con la cabeza varias veces cada vez que acercaba su libreta a mis ojos, incluso soltando alguna risa de vez en cuando, porque esa forma suya de explicarlo me resultaba de alguna forma… muy adorable.
—-Comprendo… entonces las estrellas lucen muy hermosas por fuera pero por dentro tienen una esencia diferente. —-- Murmuré al fin, para después alzar mi mirada hacia el cielo, completamente despejado y salpicado de luces, una noche estrellada. —- ¿Y qué me dices de las estrellas del cielo?, se supone que son esferas de puro fuego, ¿no?.
— Eres inteligente, educada, risueña, amable, una excelente bailarina… — iba enumerando cada cualidad con los dedos de mi mano derecha, sin detener el paso por el último tramo del muelle, donde la madera comenzaba a cederle espacio a la costa. Pronto solo quedaría los vestigios de rocas, arena y el sonido del mar anunciando su presencia. —-- Seremos siempre amigas… no solo hoy. —- añadí al final, con una certeza proyectada en mi voz.
Pensé en la pregunta de Seraphine sobre si me gustaría ser madre, lo cierto era que nunca me lo había planteado en serio, había dicho aquello más por inercia, como un eco de algo que alguna vez me comentó un viejo conocido cuya imagen en mis recuerdos seguía siendo difusa. —- Pues… supongo que sí —- respondí al fin, despacio —- Aunque, siendo honesta… no sé si sería una buena madre.
Bajé un poco la mirada mientras seguíamos caminando en la tranquilidad del la costa. —- Yo me crié únicamente con mi padre y mis hermanos mayores, no sé lo que es una figura materna.
No, definitivamente no sé lo que significa ser una madre, y quizás por eso nunca me planteé la idea de formar alguna vez una familia, solo he pensado y soñado en la música, en conocer mundos con diferentes compositores y próceres de la melodía.
—- Pero… —-- mi tono de voz era suave, cálido, ahora caminando en el sendero no trazado de las arenas que ahora se sentía frías. —- Si algún día conozco a mi persona destinada, seguramente querré ser madre, eso creo.
—--¿Qué hay de ti, Sera?, ¿Has soñado con ser madre alguna vez?
Mi mano se detuvo en unos de mis mechones laterales, acomodándolo con suavidad detrás de mi oreja, mientras la leía con atención y cuidado. Ahora hablábamos de estrellas marinas, como entidades vivas en su propia lógica, ella describía el sistema nervioso de estas criaturas, me explicaba como carecían de órganos vitales comunes a las especies vivas, y aun así, estas estrellas sostenían vida propia. ¿No era eso increible?
Asentí con la cabeza varias veces cada vez que acercaba su libreta a mis ojos, incluso soltando alguna risa de vez en cuando, porque esa forma suya de explicarlo me resultaba de alguna forma… muy adorable.
—-Comprendo… entonces las estrellas lucen muy hermosas por fuera pero por dentro tienen una esencia diferente. —-- Murmuré al fin, para después alzar mi mirada hacia el cielo, completamente despejado y salpicado de luces, una noche estrellada. —- ¿Y qué me dices de las estrellas del cielo?, se supone que son esferas de puro fuego, ¿no?.
— Eres inteligente, educada, risueña, amable, una excelente bailarina… — iba enumerando cada cualidad con los dedos de mi mano derecha, sin detener el paso por el último tramo del muelle, donde la madera comenzaba a cederle espacio a la costa. Pronto solo quedaría los vestigios de rocas, arena y el sonido del mar anunciando su presencia. —-- Seremos siempre amigas… no solo hoy. —- añadí al final, con una certeza proyectada en mi voz.
Pensé en la pregunta de Seraphine sobre si me gustaría ser madre, lo cierto era que nunca me lo había planteado en serio, había dicho aquello más por inercia, como un eco de algo que alguna vez me comentó un viejo conocido cuya imagen en mis recuerdos seguía siendo difusa. —- Pues… supongo que sí —- respondí al fin, despacio —- Aunque, siendo honesta… no sé si sería una buena madre.
Bajé un poco la mirada mientras seguíamos caminando en la tranquilidad del la costa. —- Yo me crié únicamente con mi padre y mis hermanos mayores, no sé lo que es una figura materna.
No, definitivamente no sé lo que significa ser una madre, y quizás por eso nunca me planteé la idea de formar alguna vez una familia, solo he pensado y soñado en la música, en conocer mundos con diferentes compositores y próceres de la melodía.
—- Pero… —-- mi tono de voz era suave, cálido, ahora caminando en el sendero no trazado de las arenas que ahora se sentía frías. —- Si algún día conozco a mi persona destinada, seguramente querré ser madre, eso creo.
—--¿Qué hay de ti, Sera?, ¿Has soñado con ser madre alguna vez?
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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