27-04-2026, 10:57 PM
Kibai sonrió levemente ante la irritación de Stroud al ver sus dados. El azar tenía aquellas peculuaridades, a veces aprecía que por mucho que uno pusiese empeño en lograr algo, la diosa de la Fortuna simplemente se negaba a que el resultado deseado sucediese.
— Oh vamos, no era tan mala. A quien no le gusta un buen paisaje repleto de dinosaurios carnívoros, flores venenosas y monos gigantes semi inteligentes?
Al mencionar el entrenamiento, el mink soltó una pequeña carcajada.
— Pero esta vez sin luna llena, señor, a ser posible. No querría tener que volver a remendar el uniforme
Cuando Stroud mencionó a Sohem, un pequeño escalofrío recorrió la espalda de Kibai, antes de frotarse la nariz levemente.
— Recuerda a los dos acompañantes que tenía? La chica ciega y el bocazas pelirrojo. Eran los mismos que estaban en la cima de la torre en los Cabos Gemelos, y tambien eran los que estaban montando un estropicio en el puerto de la Isla de Samba el dia que partimos. Recuerdo haberlos visto cuando escalé un tejado para estudiar mejor el cargamento de los navíos mercantes. Esa gente no parecía pertenecer al banco Goldreich, no me cuadraban demasiado con el arquetipo habitual de esa gente. No sé qué era lo que se traía con esos dos, pero me parece muy particular que justamente apareciese alguien de la entidad de Sohem en una de las primeras islas del Grand Line tras haberse publicado las noticias a través del periódico todas las noticias de lo ocurrido en los Cabos Gemelos.
Dando otro trago a su jarra de leche, Kibai repitió su lanzamiento aéreo, viendo como los dados giraban continuamente en el aire antes de atraparlos contra la mesa de madera. Siguiendo su ritual particular, dejó sus diez berries y levantó la mano, observando los dados con un 3 y un 1.
— Parece que no es suficiente para ganar, pero supongo que puedo intentarlo de nuevo.
Sacando otros diez berries y colocándolos encima de los anteriores, Kibai recogió uno de los dados y lo lanzó de nuevo. Un tres, lo que daba un total de 7.
— Creo que esta si es la mía. — dijo el mink sonriendo ampliamente mientras recogía sus monedas con un gesto de la mano. — Quien la sigue la consigue al fin y al cabo...
— Oh vamos, no era tan mala. A quien no le gusta un buen paisaje repleto de dinosaurios carnívoros, flores venenosas y monos gigantes semi inteligentes?
Al mencionar el entrenamiento, el mink soltó una pequeña carcajada.
— Pero esta vez sin luna llena, señor, a ser posible. No querría tener que volver a remendar el uniforme
Cuando Stroud mencionó a Sohem, un pequeño escalofrío recorrió la espalda de Kibai, antes de frotarse la nariz levemente.
— Recuerda a los dos acompañantes que tenía? La chica ciega y el bocazas pelirrojo. Eran los mismos que estaban en la cima de la torre en los Cabos Gemelos, y tambien eran los que estaban montando un estropicio en el puerto de la Isla de Samba el dia que partimos. Recuerdo haberlos visto cuando escalé un tejado para estudiar mejor el cargamento de los navíos mercantes. Esa gente no parecía pertenecer al banco Goldreich, no me cuadraban demasiado con el arquetipo habitual de esa gente. No sé qué era lo que se traía con esos dos, pero me parece muy particular que justamente apareciese alguien de la entidad de Sohem en una de las primeras islas del Grand Line tras haberse publicado las noticias a través del periódico todas las noticias de lo ocurrido en los Cabos Gemelos.
Dando otro trago a su jarra de leche, Kibai repitió su lanzamiento aéreo, viendo como los dados giraban continuamente en el aire antes de atraparlos contra la mesa de madera. Siguiendo su ritual particular, dejó sus diez berries y levantó la mano, observando los dados con un 3 y un 1.
— Parece que no es suficiente para ganar, pero supongo que puedo intentarlo de nuevo.
Sacando otros diez berries y colocándolos encima de los anteriores, Kibai recogió uno de los dados y lo lanzó de nuevo. Un tres, lo que daba un total de 7.
— Creo que esta si es la mía. — dijo el mink sonriendo ampliamente mientras recogía sus monedas con un gesto de la mano. — Quien la sigue la consigue al fin y al cabo...
Gyp
