El Peso del Arroz [Presente Absoluto- Autonarrada T3]
#1

Confidencial


Se detecta que los precios del arroz están variando a una cuestionable velocidad, se considera que existen grupos o sindicatos que están controlando el precio del arroz pero sin darles el beneficio a los agricultores.
Se solicita asignar marines a indagar y revisar el tema.


Los arrozales son uno de los grandes puntos de flexión económicos que la isla Karate puede ofrecer, ciertamente, por su nombre sin ningún conocimiento asumirías rápidamente que esta “arte marcial” era lo que mas representaba el lugar y eso podría ser correcto, si no fuera, por que realmente el karate por si solo, realmente no genera ningún fruto económico directo.

Quizá por la naturaleza del nombre producto o porque uno realmente no espera tanta malicia por parte de alguien que de sol a sol y que sobre todo ofrece su vitalidad a cambio de obtener algo que llevarse a la boca, quizá por eso lo que pasaba detrás de bambalinas, en lo mas puro del control del flujo del arroz, seria realmente sorprendente.

Alex, un marine novato había sido enviado por sus superiores junto al marino Juan realizaban avanzada por los arrozales, la visión daba hasta para seguir observando campos infinitos de agua que reflejaban puramente el cielo, quizá en días obscuros esto seria un campo minado de trampas, sin embargo, al momento era una vista muy especial para el gigante que, a diferencia de Juan, tenía una visión aérea del espacio.

Los campesinos que pasaban al andar mantendrían el silencio, las miradas eran de aquellos que están obligados a mirar a otro lado, pero la curiosidad les puede mas, claramente el objetivo era el gigante, quizá por su tamaño monumental, quizá por que a cada uno de sus pasos las vibraciones reafirmarían su imponencia o que quizá… era miedo.

Era extraño y el gigante lo notaba, pero ¿Qué el traje de marine no les otorgaría algo de confianza? Se preguntaba el gigante para sus adentros mientras mantenía el avance con Juan.

- Mira Alex, se que no me entiendes un demonio y estoy cansado de que me manden contigo, sinceramente, también estoy cansado de no poderme quejar por que ¡no me entiendes! Ahhhhhhhhhhhhh … bueno… sígueme, haremos esto de la mejor manera-

Juan era un marine joven pero que ya tenia responsabilidades sobre su espalda, sombrero charro y un traje típico de los marines, se le diferenciaba porque había rechazado la típica gorra blanca y la había cambiado a la fuerza por aquel sombrero blanco con el símbolo que representaba, pero esto no era muy agradable para los que lo secundaban.

Alex respetaba mucho a Juan, pero en realidad era platónico, realmente no comprendía ni los hechos ni el trasfondo, el caminar era tranquilo y pasarían bastantes chozas de muy mal ver, me refiero a que la construcción bien podría ser una casa en ruinas mas que una vivienda, se vería a lo lejos, pero en el camino que una casa estaba ya con el techo agujereado y fuera había sentado un anciano y una niña que parecían tomar sus alimentos.

Poco a poco Alex encajaba sus ojos en aquellas personas, los temblores terrestres hacían que el arroz saltara, que la vibración se viera en el calmo líquido que pasaría de inmóvil a tormentoso… los ojos del anciano se abrirían como platos, el grito hueco seguiría de un:

- Corre Sofia CORRE –

Diría mientras intentaba escapar, pero sus viejos huesos solo le dejaron recostarse de lado en un intento claro de moverse de lugar, Sofia que había escuchado al anciano, no realizaría movimientos… más bien saludaría al verse de frente con los dos oficiales.

- Buenos días… ¿en que podemos apoyarles? –

Alex diría.

- Bonjour jeune fille, avez-vous quelque chose à manger ? J'ai faim –

La mirada de sorpresa de la chica y el anciano que aun yacía tirado fue pálida, era como si un balde de agua fría les hubiera impactado, Juan lo sabia y por ello también tenia un semblante indignado mas que sorprendido ¿de verdad creía que alguien le entendería? Se llevaría la palma a la cara…

- Ehmm…kooof kooof… Disculpen a mi soperutano compañero, venimos buscando al líder de ustedes –

La misma cara de la chica y el anciano ahora se dirigía al sombrerudo.

- Nosotros no tenemos algo como eso, pero si tenemos un grupo de…. Per… per… –

Temblaría al tratar de pronunciar aquello.

- Este bien abuelo… creo que ellos son marines, deberían ser los buenos ¿no? –

Se echaría a llorar, pero su voz no se temblaría más bien parecería tomar fuerzas puesto que el anciano se reincorporaría lentamente para luego limpiarse el rostro.

- Ese maldito de Sir Rigoberto que cree que es nuestro dueño, nos cobra piso, las cuotas son obligatorias y hace poco que tomo el cargo… he escuchado que vende el arroz a precios exorbitantes, pero a nosotros no nos llega nada de eso, al contrario, estoy … estamos, a punto de morir por no poder subsistir –

Juan y sobre todo Alex, habrían escuchado suficiente… claro, saludarían no sin antes otorgarle un poco de comida y unas monedas que el marine cargaba, Alex lo vería con desdén ¿desde cuándo Juan era así de amable? No podría comprenderlo… pero ese anciano estaba llorando y le conto algo que pudo tocar el corazón del amargado significaba… que estaba en problemas y Alex, debía hacer algo al respecto.

Seguirían su avance entre los arrozales, intentando llegar a cada una de la casa… algunas abandonadas, otras con claros indicios de hambruna… todos referían lo mismo y poco a poco armaban un perfil.

Alto, siempre vestido de negro, no es de la isla, no se sabe si es marine o no y su tes es como el carbón mismo.

En lo alto de los arrozales se referencio a los marines que existía el gran silo, este era una enorme estructura, suficiente realmente para que Alex pudiese entrar un poco agachado, pero realmente no querría hacerlo, se quedaría de guardia afuera.

[Imagen: Darkshine_after_defeating_Evil_Natural_Water.png]

Juan ya no estaba para defender los intereses de la marina, pero un sujeto… negro como la noche, tan pulido en algo que parecía que brillaba y mayoritariamente desnudo si no fuera por aquella poderosa tanga aun mas negra que solo le cubría “aquello” era el que apuntaba con su musculoso dedo al gigante.

- No esperaba que los ladrones fueran los perros del gobierno, en realidad esperaba que los piratas regresaran, pero bueno…–

El gigante observo la distancia, eran unos diez metros y aquella mole, iniciaría su carrera, con la guardia alta como si de un boxeador se tratase atravesaría la distancia, pero no sin antes recibir la contestación del gigante, era un bravo guerrero de Elbaf y no retrocedía ante un claro embate.

El puño al frente de la mole de musculo impactaría contra una patada digna de un futbolista de parte del gigante, el impacto seria duro, parecería que metal contra metal se impactaban, seguro era el choque de fuerzas que era parecido.

Retrocedería el del puñetazo y también así lo haría el futbolista, unos metros atrás como si resbalaran por una contra inercia muy poco creíble en la realidad, el grito de guerra seria disparado por ambos y así seguiría el combate.

Juan por otro lado, si bien escucharía lo que pasaba afuera, detectaría como ciertas “bolsas” estaban separados… unos tenían el sello de lo que podría ser el grupo de arroceros y otros lo tenían, pero sobre de el venia una bandera pirata que estaba medio borrada… no se detectaba perfectamente, pero se entendía que cierto arroz era utilizado para “otras cosas”.

Un golpe sórdido y hueco se escuchó afuera del almacén, era el musculoso personaje que habría saltado una cuestionable cantidad de metros para lanzar un puñetazo al estómago del gigante y a su vez, era Alex recibiendo tal impacto con su confiable escudo que con la fiereza del acero con el que estaba construido, recibía sin problema el embate.

Otro retroceso marcado por el impacto y luego unas grandes palabras del que se consideraba el villano del momento.

- El hambre mueve más rápido que la justicia… y yo solo acelero el proceso, ¿Por qué vinieron hasta este momento, porque no fue hace meses cuando nosotros moríamos de hambre? –

Diría con furia mientras se reincorporaba tras la caída del ataque puesto que habría dado un salto para impactar “áreas débiles”, el gigante recuperaba la postura pero debido a que parecían pelear como iguales, en realidad lo siguiente seria de nuevo un empate… pero eso no detenia al vikingo.

- ¿¡estas vendiendo arroz a los piratas verdad!?-

Gritaría Juan con fuerza mientras este saldría con un “costal” de pruebas, literalmente, haciendo que el musculo individuo se distrajera, si tan solo Alex entendiera el momento habría actuado con palabras, pero me temo que debido a que el no entendía nada el contexto, solo tenía a un enemigo delante.

Apretó el puño y retrasándolo en el aire, seria como que si cargara energía, toda su fuerza y su corazón estaría en ese puño cargado y ya sea por destino o por casualidad, Juan tras aquel discurso haría que el negrote se distrajera, apartando la mirada del gigante…

- Tu es tellement sûr de toi que tu oses ignorer certaines choses… tu regretteras ce manque de respect-


Diría mientras clavaba todo el peso de su cuerpo al frente y en ese sentido, el puño recorrería como arco, extendiendo la fuerza de la manera más recta posible, esto era simplemente argumental pero idealmente, aquel puño se impactaría sobre la humanidad del sujeto, tragando de plano todo el impacto y clavándolo contra el suelo contra lo que se suponía era un golpe de 30 toneladas de peso.

El gigante no celebraría el momento, no entendía la batalla, pero, aun así, había actuado según lo que su fiero corazón de guerrero le solicitaba, uno había atacado y él había defendido, sería suficiente para según su justicia simple.

Levantaría el puño mientras en el “cráter” yacía el musculoso ser, sonreía… Juan se acercaría al sujeto.

- ¿Por qué lo hacen? -

Sonreiría retadoramente.

- No se por que te sorprendes perro del gobierno… algunos lideres agrícolas están comprados, el gobierno lo sabe… y lo ¡permite!... ¿acaso ya no es suficiente tu pago? –

Diría riendo mientras tosía por el esfuerzo, mientras el gigante y el lo rodeaban, era ciertamente curioso e intrigante, ¿Por qué aseguraba que lo sabíamos? Si así fuera ¿Por qué el cuartel nos enviaría a investigar… y no solamente nos enviarían a destruir? Se llevaba la mano al mentón mientras pensaba… Alex observaba atentamente, el musculoso ni siquiera dio su nombre, solo yacía inerte… fue de un momento a otro cuando aquel color carbón logro realizar un espasmo y en ese preciso instante, como que, si fuera una solicitud de ataque, el gigante reaccionaria de inmediato y levantando el puño con toda la potencia que le podría otorgar su poderoso pecho…

- No Alex ¡no! –

Diría mientras levantaba las manos y se pondría entre los dos, la batalla había terminado y ya no era necesaria más violencia, con aquella señal Alex bajaría el puño y se relajaría, para luego Juan entrara con el interrogatorio.

- Dinos lo que sabes o hare que este gigante loco te coma –


El negro lo miraría, pensaría dos veces las cosas y chasquearía con la boca… no tendría mas opciones pero realmente podría hacer tiempo y quizá alguno de sus amigos podría llegar a apoyarles… Juan hizo una señal a Alex… Alex aunque no lo entendió en cuanto a la razón, si entendió la orden, de repente una gran mano gigante estaba sobre el sujeto y como que si fuera la “garra” lo extraería de aquel cráter… estaba débil, ya orden era, llevárnoslo… algunos vítores de las personas alrededor se escucharon, pero realmente ¿eso habría acabado con el problema? Era solo uno y ¿a que se refería con que el gobierno lo solapaba? A ¿Quién podríamos hacer los cuestionamientos para dar seguimiento a esto?, realmente Juan… y mucho menos Alex, lo sabrían, lo único que sabían es que debían regresar a su campamento.
Pensamiento • Dialogo • Cronologia
[Imagen: LrdQgpv.png]


Mensajes en este tema
El Peso del Arroz [Presente Absoluto- Autonarrada T3] - por Alex Arceo - 27-04-2026, 11:16 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)