[Pasado] Llamen a un medico, ah no, esa soy yo [División 80]
#2
[personajeinvalido=3544]

La caída empezó y todo apuntaba a que nunca se iba a terminar. ¿Cuánto tiempo descendieron? ¿Cuántos cientos de metros hasta volver a tocar el mar? En caída vertical, aferrados al camino por pura fuerza de voluntad y designios de un destino que, por primera vez en la noche, les sonreía. Akira estaba firme en el timón, Sigrid hacía lo propio con el peso de la embarcación, Masami los animaba cantando y Juan… ¿Juan?

—¡Eh, Juancho! ¡Ven a ver esto, cabrón! —llamó, forzando la garganta para sobreponerse al ruido de la caída—. ¡Es algo que no vamos a volver a ver en mucho tiempo! ¡No te lo vayas a perder por estar encerrado ahí abajo!

Con los dedos apretando el mástil, anclado por su seguridad a las cornamusas, Enji miró al frente tras haber llamado a su compañero para que saliera. Poco a poco el trayecto se tornó menos extremo y la caída dejó de ser en perfecto vertical, tomando un ángulo leve pero notable en la planta de los pies. La gravedad volvía a tirar hacia abajo. Ahora lo preocupante era la velocidad con la que avanzaban en esa pronunciada pendiente en dirección al Grand Line. El marine sonrió. ¿Cuándo podría aguantar esa embarcación prestada? ¿Los nudos se mantendrían en su lugar? ¿El mástil saldría volando por la presión del viento en las velas?

En sus manos ya nada quedaba, solo la potestad de vivir esos posibles últimos momentos como quisiera. Después de cantar su canción —que detuvo para darle lugar a Masami—, Enji sólo tenía una cosa más por hacer. El último acto del marine en la Reverse Mountain. Uno con el que sólo pudo cumplir gracias a que Juan salió a cubierta.

Juntos, Juan y Enji encararon hacia la proa del barco. Gyojin y humano se coordinaron sin apenas cruzar palabras. Llegaron al frente, luchando contra la inercia y el embate del aire, que quería echarlos atrás, y se encaramaron en torno al mascarón. Entonces, Enji se paró detrás de Juan, lo sujetó de una pierna y lo levantó del suelo, apenas unos centímetros, para que se asomara a mirar hacia adelante pese al enorme tamaño del crustáceo.

—¡SHI HA HA HA HA! ¡NO TE VAYAS A CAER, JUANCHO! ¡YA ESTAMOS EN LA GRAND LINE!



Pasó el tiempo, llegaron a aguas más tranquilas tras descender de la Reverse Mountain y descubrieron… lo caótico del nuevo territorio. Lluvia, viento, nieve; docenas de cambios meteorológicas ocurrían de un momento a otro, en intervalos cortos, y las velas apenas podían aguantar el envite constante de los vientos. La corriente variaba con una velocidad hostigante y un mundo distinto parecía saludarles. Un mundo hostil desde su concepción. Uno que promería marearlos, perderlos, estrellarlos.

Afortunadamente, tenían a Akira.

El rubio peleador de la división demostró temple y sabiduría al mando de esa nave prestada. Las órdenes fueron precisas y el trabajo, pulcro, pese a la caótica naturaleza del grupo. Podían hablar, insultar, golpearse entre sí, pero entre medias hacían su trabajo con diligencia. Todos sabían que fallar en un momento así era llamar a la tragedia.

Trabajaron juntos y así, la GLORIOSA División 80 llegó a tierra.

O, mejor dicho, llegaron a la arena.

—Oh, no… —murmuró, asomado al borde de la barandilla que limitaba la cubierta—. No, no, no… ¡No! —exclamó—. ¡No un puto desierto! ¡Rubiales! ¿Es que no había otra isla donde aparcar? ¡Me voy a morir del puto calor, hermano! —Se giró para confrontar al navegante pero vio que Sigrid lo atendía—. «Ugh, cierto, estamos todos heridos…»

Se miró a través del reflejo en el agua y vio las manchas de sangre seca en su cabello, cuello y hombro. Los pies todavía le dolían debido a las puñaladas recibidas, pero el ungüento que Sigrid les aplicó en primera instancia había hecho maravillas para controlar el sangrado. Suspiró.

—¡Masami! Animemos un poco esto —llamó a la más reciente integrante del grupo. Quería escuchar sus maracas. Quizá eso le ayudaría a mejorar el humor—. Mierda, ya tengo calor… ¡Ugh! ¡Juancho! Necesito un Den Den Mushi. Supongo que tenemos que reportar todo este desastre.

Ford, el pequeño gato blanco, se asomó a cubierta al sentir que todo se había calmado. Caminó por la madera hasta subirse al mascarón de proa, donde se acomodó para reanudar sus siesta con vistas al desierto.
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RE: [Pasado] Llamen a un medico, ah no, esa soy yo [División 80] - por Enji - 28-04-2026, 01:32 AM

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