28-04-2026, 09:35 AM
Kazan había pasado las horas de espera en un estado que cualquier observador externo podría haber confundido con la quietud, pero estaba mas bien meditado por todo lo que habia pasado en los dias atrás; una experiencia quasi tan traumatica como los primeros años de su vida. Sentado con la espalda contra el tronco más grueso de los cuatro que lo flanqueaban, las rodillas dobladas y los antebrazos sobre ellas, su silueta de diez metros emergía entre las copas como una formación geológica. La pipa descansaba entre sus labios desde hacía rato, y de vez en cuando sus dedos la desplazaban de una comisura a otra sin llegar a encenderla. Desde donde estaba, con Kurogane atravesado horizontalmente sobre los muslos como una viga de madera negra con púas, podía ver hasta trescientos metros en dirección a la ciudad si entornaba los ojos. Había estado midiendo ese horizonte desde que Mizuki salió al amanecer, preocupado despues de todo lo pasado.
Seraphine estaba cerca. No lo miraba, pero su presencia resultaba tan reconocible en ese silencio compartido que Kazan habría notado si se hubiera ausentado aunque fuera dos metros. Tenía ese efecto. Pequeña en escala, enorme en la manera en que ocupaba el espacio a su alrededor. Y mas notable aun desde que se separaron de forma abrupta. Mizuki apareció desde el borde del campo con los brazos cargados y el cabello rubio recogido en la nuca. Algo en la cadencia de sus pasos le dijo a Kazan antes de que abriera la boca que las noticias tendrían importancia. Se incorporó lentamente y el suelo noto sus quince toneladas con un sordo crujido de raíces. Para cuando la Gyojin depositó el cargamento frente al grupo y terminó de exponer el primer bloque de información, Kazan ya tenía los ojos entornados sobre la línea de árboles, procesando."Una base de marina. En esta isla. Justo despues de aquello..."
No lo dijo en voz alta todavía. Lo procesó primero. La mandíbula se cerró con calma, los músculos del cuello se tensaron durante un segundo exacto y luego se aflojaron. Los sketches del mapa serían el siguiente paso quería ver dónde estaba la base en relación con el palacio y con las zonas que Mizuki había marcado como transitables. Pero fue la segunda parte lo que frenó el giro de sus pensamientos. Los posters.
-Por las profundidades...- murmuró, y el sonido salió bajo y redondo, como una piedra cayendo al fondo de un lago. Los ojos se desviaron hacia Seraphine con la lentitud de quien no quiere que el movimiento resulte demasiado obvio. La conocía lo suficiente para saber que ella no iba a desmoronarse por un cartel. La conocía lo suficiente también para saber que eso no significaba que no pesara de alguna manera, que Seraphine gestionaría con la misma dignidad silenciosa con que gestionaba todo lo demás, y que precisamente por eso dolía más observarlo que si hubiera gritado. Llevó dos dedos al borde de su cuerno derecho. Se inclinó hacia adelante, apoyando los antebrazos sobre las rodillas de modo que su torso descendió lo suficiente para que el espacio entre él y las dos mujeres resultara menos monumental. -Se ve que no les gustó nada nuestras acciones en aquel infierno.- comentaria mientras miraba su nuevo wanted. -Ga-ha-ha-ha-ha.- La risa brotó corta. -Y sobre el parque de atracciones, si. Nos debemos un dia de descanso después de aquello y sobre todo también necesitamos un barco.-
Puso la pipa en la boca al fin.
-Pero primero a comer.- Hizo una pausa breve, y los ojos viajaron de nuevo hacia Seraphine, esta vez sin disimulo. -Y tú...- No terminó la frase de inmediato. Los dedos de su mano derecha se posaron durante medio segundo sobre las cuentas del collar antes de retirarse. -...bienvenida al club, según parece. Aunque no recuerdo que me preguntaran si quería la membresía cuando me pusieron el primero.-
Seraphine estaba cerca. No lo miraba, pero su presencia resultaba tan reconocible en ese silencio compartido que Kazan habría notado si se hubiera ausentado aunque fuera dos metros. Tenía ese efecto. Pequeña en escala, enorme en la manera en que ocupaba el espacio a su alrededor. Y mas notable aun desde que se separaron de forma abrupta. Mizuki apareció desde el borde del campo con los brazos cargados y el cabello rubio recogido en la nuca. Algo en la cadencia de sus pasos le dijo a Kazan antes de que abriera la boca que las noticias tendrían importancia. Se incorporó lentamente y el suelo noto sus quince toneladas con un sordo crujido de raíces. Para cuando la Gyojin depositó el cargamento frente al grupo y terminó de exponer el primer bloque de información, Kazan ya tenía los ojos entornados sobre la línea de árboles, procesando."Una base de marina. En esta isla. Justo despues de aquello..."
No lo dijo en voz alta todavía. Lo procesó primero. La mandíbula se cerró con calma, los músculos del cuello se tensaron durante un segundo exacto y luego se aflojaron. Los sketches del mapa serían el siguiente paso quería ver dónde estaba la base en relación con el palacio y con las zonas que Mizuki había marcado como transitables. Pero fue la segunda parte lo que frenó el giro de sus pensamientos. Los posters.
-Por las profundidades...- murmuró, y el sonido salió bajo y redondo, como una piedra cayendo al fondo de un lago. Los ojos se desviaron hacia Seraphine con la lentitud de quien no quiere que el movimiento resulte demasiado obvio. La conocía lo suficiente para saber que ella no iba a desmoronarse por un cartel. La conocía lo suficiente también para saber que eso no significaba que no pesara de alguna manera, que Seraphine gestionaría con la misma dignidad silenciosa con que gestionaba todo lo demás, y que precisamente por eso dolía más observarlo que si hubiera gritado. Llevó dos dedos al borde de su cuerno derecho. Se inclinó hacia adelante, apoyando los antebrazos sobre las rodillas de modo que su torso descendió lo suficiente para que el espacio entre él y las dos mujeres resultara menos monumental. -Se ve que no les gustó nada nuestras acciones en aquel infierno.- comentaria mientras miraba su nuevo wanted. -Ga-ha-ha-ha-ha.- La risa brotó corta. -Y sobre el parque de atracciones, si. Nos debemos un dia de descanso después de aquello y sobre todo también necesitamos un barco.-
Puso la pipa en la boca al fin.
-Pero primero a comer.- Hizo una pausa breve, y los ojos viajaron de nuevo hacia Seraphine, esta vez sin disimulo. -Y tú...- No terminó la frase de inmediato. Los dedos de su mano derecha se posaron durante medio segundo sobre las cuentas del collar antes de retirarse. -...bienvenida al club, según parece. Aunque no recuerdo que me preguntaran si quería la membresía cuando me pusieron el primero.-
