28-04-2026, 09:04 PM
Recibe el licor, mas Kiyoshi no se atreve a probarlo, no aún. No ignora la fijación que tiene la chica con la jarra, pero no da ninguna palabra a cambio. Asume que debe estar afectada de tanto beber. — ¿Te va bien con el negocio? — Intenta alcanzar a preguntar antes de empezar a recibir la información que más le interesa. Esta interrogante fugaz es usada con el propósito de inferir qué tanto bebe la gente en esta cantina. Como ve a la mayoría concentrados en el canto y el baile, quizás se trate de un entorno más recreativo y no de solo echarse contenidos a la boca. Aun así, debido al olor y con percatarse de ciertas facciones en el rostro ajeno, concluye, no del todo seguro, que está demasiado borracha como para que le sea de utilidad. Afortunadamente, el cantinero, siendo este el primer gyojin que se encuentra, sí habla bastante, dándole datos que serán relevantes para el avance de la trama.
— Ya veo, el segundo piso. — Podía intuirlo debido a los guardias que cuidan la escalera. Sin embargo, necesita saber más. — ¿Te parezco el tipo de tonto que simplemente busca alocarse? Debo hacer negocios. Hay algo que quiero, y debe estar en ese lugar. — Es consiente que hablar de más es arriesgarse. ¿Quién dice que este tipo no está aliado al famoso doctor que viene a visitar? Quizás todo lo que le comunique, luego sea acusado. Pero ¿qué más da? Kiyoshi no mentirá. Y, de un modo u otro, irá a negociar con aquel tipo. Lo que no ha dicho aún es el método que usará para negociar. Las sorpresas siempre quedan mejor para el final.
— ¿Dices que involucrarte con ese tipo puede traerte problemas aquellos que gobiernan la isla? Eso suena peligroso. — Y en cualquier otro contexto, quizás se rendiría y desistiría de seguir hacia delante. Pero esta es una situación crítica, es su capitán el que está en juego, y simplemente abandonarlo en esa cama desmayado hasta que llegue la muerte es alguien que con sus valores no se puede permitir. Además, es el médico de él y de todos los Sepultureros. Abandonar a uno por temer enfrentar la adversidad es algo que no se perdonaría jamás. Por lo tanto, tras meditarlo durante unos segundos, decide ponerse de pie. — Has sido de mucha utilidad. Ya pagué por esta jarra, así que puedes bebértela. Y ten cuidado con la mujer, tiene pinta de que, en cualquier momento, vomitará sobre tu barra. — Puede tomar este dato o previsión futurista como agradecimiento. Ya dependerá de él si tomarlo en consideración o no.
En cuanto a la música, que no se toca con la misma calidad que en un principio, no le presta demasiada atención, por lo que si algo esconde ese cambio, Kiyoshi será tomado por sorpresa. No es un gran auditor, y la música que escucha, debido al entorno en que fue criado, es muy distinto a este. En el barco tampoco es que tengan un músico que le haya permitido ir variando en su gusto.
Eso sí, si alguno de los presentes dentro del bar ha cambiado su posición de manera muy notorio, de eso sí se percatará, pudiendo reaccionar a ello. Tengamos en cuenta que ha memorizado la cantina. Tampoco es que es si aparece una hormiga lo sabrá, pero sin yendo a términos exagerados, estará atento.
Su camino es recto y sereno hacia los guardias, deteniendo sus pasos a un metro y medio de distancia, frente a ambos. — Tontos, he venido a hacer negocios con Fígaro Jack. Parece tener un medicamento que busco, y estoy bastante interesado en hacerme con él. — Nuevamente, se esfuerza en no mentir, lográndolo. — ¿Debo pedir una cita, me acompañará uno de ustedes, o debo pasar por mis propios métodos? — Ya lo dijimos antes, pero se reitera. Hoy Kiyoshi no viene en son de paz.
— Si le interesa conocer mi identidad para pensar si quiere verme o no, soy Kiyoshi Maeda. Pirata con 80 millones de recompensa. — Es poco comparado con sus compañeros, pero si lo ponemos en la balanza junto al resto de clientes que podrían venir a visitarlo, ¿qué tan atractivo puede ser una reunión cara a cara entre médicos?
— Ya veo, el segundo piso. — Podía intuirlo debido a los guardias que cuidan la escalera. Sin embargo, necesita saber más. — ¿Te parezco el tipo de tonto que simplemente busca alocarse? Debo hacer negocios. Hay algo que quiero, y debe estar en ese lugar. — Es consiente que hablar de más es arriesgarse. ¿Quién dice que este tipo no está aliado al famoso doctor que viene a visitar? Quizás todo lo que le comunique, luego sea acusado. Pero ¿qué más da? Kiyoshi no mentirá. Y, de un modo u otro, irá a negociar con aquel tipo. Lo que no ha dicho aún es el método que usará para negociar. Las sorpresas siempre quedan mejor para el final.
— ¿Dices que involucrarte con ese tipo puede traerte problemas aquellos que gobiernan la isla? Eso suena peligroso. — Y en cualquier otro contexto, quizás se rendiría y desistiría de seguir hacia delante. Pero esta es una situación crítica, es su capitán el que está en juego, y simplemente abandonarlo en esa cama desmayado hasta que llegue la muerte es alguien que con sus valores no se puede permitir. Además, es el médico de él y de todos los Sepultureros. Abandonar a uno por temer enfrentar la adversidad es algo que no se perdonaría jamás. Por lo tanto, tras meditarlo durante unos segundos, decide ponerse de pie. — Has sido de mucha utilidad. Ya pagué por esta jarra, así que puedes bebértela. Y ten cuidado con la mujer, tiene pinta de que, en cualquier momento, vomitará sobre tu barra. — Puede tomar este dato o previsión futurista como agradecimiento. Ya dependerá de él si tomarlo en consideración o no.
En cuanto a la música, que no se toca con la misma calidad que en un principio, no le presta demasiada atención, por lo que si algo esconde ese cambio, Kiyoshi será tomado por sorpresa. No es un gran auditor, y la música que escucha, debido al entorno en que fue criado, es muy distinto a este. En el barco tampoco es que tengan un músico que le haya permitido ir variando en su gusto.
Eso sí, si alguno de los presentes dentro del bar ha cambiado su posición de manera muy notorio, de eso sí se percatará, pudiendo reaccionar a ello. Tengamos en cuenta que ha memorizado la cantina. Tampoco es que es si aparece una hormiga lo sabrá, pero sin yendo a términos exagerados, estará atento.
Su camino es recto y sereno hacia los guardias, deteniendo sus pasos a un metro y medio de distancia, frente a ambos. — Tontos, he venido a hacer negocios con Fígaro Jack. Parece tener un medicamento que busco, y estoy bastante interesado en hacerme con él. — Nuevamente, se esfuerza en no mentir, lográndolo. — ¿Debo pedir una cita, me acompañará uno de ustedes, o debo pasar por mis propios métodos? — Ya lo dijimos antes, pero se reitera. Hoy Kiyoshi no viene en son de paz.
— Si le interesa conocer mi identidad para pensar si quiere verme o no, soy Kiyoshi Maeda. Pirata con 80 millones de recompensa. — Es poco comparado con sus compañeros, pero si lo ponemos en la balanza junto al resto de clientes que podrían venir a visitarlo, ¿qué tan atractivo puede ser una reunión cara a cara entre médicos?
Lávense las manos
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
Hablo | Pienso
