Capitulo 8: Ratas hervidas en lava
Lugar: Baterilla, Volcán de Baterilla
Fecha: 42 de otoño, año 17
Hora: 11:00 AM
Lugar: Baterilla, Volcán de Baterilla
Fecha: 42 de otoño, año 17
Hora: 11:00 AM
La jornada de aquella mañana se presentaba más exigente de lo habitual, Aunque el clima ofrecía una calidez engañosa casi reconfortante para tomar una siesta o realizar actividades menos rigorosas, Los cuarteles de la marina no daban tregua. El ritmo constante se imponía desde que iniciaba, desde entrenamientos básicos hasta actividades más complejas, órdenes que iban y venían, pasos firmes que resonando en los pasillos y que se silenciaban al final de cada uno, voces que resonaban con el eco de los vacíos dejando la evidencia que todo era importante, nadie permanecía inactivo; cada miembro tenía una orden clara que debían cumplir al final del día. La disciplina y el deber recordaba a cada subordinado cual era su papel.
La hora del almuerzo se acercaba con una lentitud casi desesperante. Aun así, avanzaba con paso ligero por los pasillos, luciendo el clásico uniforme de la Marine: camisa blanca impecable con decoraciones azules, pantalón del mismo tono, botas negras relucientes de cuero, un listón azul ajustado al cuello y el tradicional sombrero militar. Tras haber cumplido con algunos ejercicios básicos y entregado un par de encomiendas, el resto de la mañana parecía por fin darme un respiro. Caminaba de buen ánimo casi despreocupada, jugando distraídamente con la manzana que sostenía en mi mano izquierda, ¿De donde lo consegui?...Bueno, digamos que al regalar unos cuantos dulces obtuve una recompensa, mientras en la diestra llevaba mi sombrilla de tono morado. No tenía pendientes urgentes, así que planeaba adelantar el almuerzo y liberar el resto del día para otras actividades, quizás apoyaría en cocina o iría a limpiar baños, quien sabe, en este lugar siempre había algo que hacer, Con un gesto despreocupado, di una mordida a la fruta justo al girar en una esquina, solo para encontrarme de frente con un superior, El sargento Madrick, sin duda los colores me abandonaron por un momento, pero reaccione al tiempo, haciendo los saludos correspondiente, la manzana reposaba entre mi dientes ---Hmm..hmm..—quería decir algo pero el nerviosismo me ganaba.
De pronto comenzó a hablar su tono era algo alto era evidentemente alto, parecía estar molesto como si algo lo hubiera antes de cruzarse conmigo. Entonces me percate del fajo de documentos que llevaba consigo, las hojas amenazaban con deslizarse de sus manos en cualquier momento. Por puro instinto alcé mi mano libre lista para atrapar cualquier papel que se escapara por un instante, la escena resultó casi absurda e incluso cómica, pues nuestros movimientos descoordinados en aquella esquina parecían más propios de un torpe baile que de un encuentro formal, Finalmente, logró ordenar su cometido y sin más preámbulo, me extendió una hoja. Las indicaciones eran claras, expuestas con una precisión casi imposible de no entender, El sargento resumió el contenido y la tarea de cazar ratas de pronto me dio un pequeño escalofrío que recorrió mi espalda hasta la cabeza, tensando cada músculo por la idea de ir a matar ratas. Antes de que pudiera responder del todo sus palabras, el sargento siguió con su camino dejando atrás un silencio abrupto como si la conversación jamás hubiera tenido oportunidad de comenzar.
Dando una mordida mas solida a mi manzana, volví a dejarla reposar entre mis labios mientras procuraba leer el pedazo de papel que me entregaron, efectivamente, todas sus indicaciones estaban escritas aquí, no tenia mas de otra que obedecer a su petición --*¡Animo Kagura!...solo son ratas…*-- No es que le tuviera miedo, pero sabia que esos roedores eran algo difíciles de matar o capturar, aferrándome con fuerza a mi sombrilla, sacudí mi cabeza para ahora comenzar a caminar con un paso mas determinado. Eran las once de la mañana, tenia suficiente tiempo para atrapar a las condenadas así que no tenía tiempo que perder. Preparandome con lo que tenia disponible y dejando el cuartel en su momento, me abrí paso entre el pueblo y su gente, terminando mi merienda en el camino, pronto me adentraría al bosque, un lugar en donde generalmente me encontraba siempre en paz.
Subiendo a cuestas aquel relieve rocoso y frondoso, en algún punto creí que me había perdido, pero suspire de alivio cuando a unos 30 metros visualice la entrada de aquella cueva que se encontraba a las faldas del volcán. Arcándome con cautela y atenta a mi alrededor, continue con mi caminata hasta quedar justamente en la entrada de aquella cueva, por alguna rara razón me sentía mas ligera, al cerrar mi sombrilla me di cuenta de que mi blusa había desaparecido en el proceso --Pero ¿qué? no otra vez…-- suspiré con total desgano, llevando una mano a mi frente para recordar en que punto del camino había perdido la blusa, posiblemente en la entrada del bosque. Era algo que tendría que averiguarlo de regreso al cuartel.
Bien…comencemos…--Sin perder más tiempo, decidí continuar.
Resumen

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