30-04-2026, 09:04 PM
Parpadeó, no esperando que el hombre tartamudeó de pronto y temió por unos instantes, que fuese a desmayarse por culpa de la presencia de la sangre, no sería la primera vez que se encontrase en una situación así, aunque en el pasado, al principio fue ella a quién le ocurrió, durante sus primeros años de cautiverio, pudiéndose decir que con el paso del tiempo, Seraphine se volvió más resistente, pero tampoco le gustaba decir aquello en voz alta, ya que nadie debería de pasar por eso, ladeó un poco su cabeza, manteniendo una amplia sonrisa, mirándolo directo a los ojos con un poco de calidez, estando de verdad agradecida por que le ayudase, además de gustarle el hecho de tener un testigo, pues aquello se convertía el recuerdo en algo que reírse junto a alguien, no en un recuerdo donde Seraphine escondiera la cabeza dentro de la tierra como una avestruz por culpa de la vergüenza.
Ante su pregunta, miró el agua del río y se dio cuenta del posible malentendido; sacudió su cabeza con rapidez, escribiendo con ánimos para aclarar aquello, solo para ver que su letra no quedó legible y tuvo que borrarlo, para comenzar con calma, a veces, era una persona que se dejaba llevar demasiado por sus emociones y le jugaba en contra. —No me caigo todos los días en ríos, pero… más de una vez, me caigo de cara contra el suelo, puertas, me corto un dedo, caigo escaleras— Se detuvo, contando con sus dedos y de pronto, se percató de que necesitaría un millón de manos para seguir contando. —Caerme dentro de algo líquido… uh, si te tranquiliza, hace tiempo que no me caigo en la ducha— Dejó escapar una risita nerviosa, silenciosa, mientras pegaba su cabeza entre los hombros, soltando aquellas letras como si fuese lo más natural del mundo, con una falta de enfado, ya aceptando hace mucho que eso sería su vida por largos años.
Los labios de Seraphine formaron un “o” y soltó un suspiro de alivio, llevando su mano a la zona herida, más aliviada. —Pues, me gusta que nadie le pueda tener interés en eso, pero a veces, me gustaría dar una imagen más segura de mí misma o fuerte— Sonrió con cierta tristeza. —Aunque, creo que ese barco ya zarpó hace mucho, después de lo que viste— Aunque lo siguiente llamó su atención, dibujando una expresión confusa. —¿Cortez? ¿Te insulté de alguna forma?— Se imaginó varios signos de interrogación apareciendo sobre su cabeza, haciendo memoria de las cosas que hizo hasta ahora. —¿Fue lo de… apartar la mano? ¿Eso lo consideras descortés?— Desde su punto de vista, aquello no debería de ser un problema, de pronto se preguntó si Stroud no sería un marine algo sensible, aunque considerando que ella misma también lo era, quizás no era la mejor para hablar de ello.
Cerró sus ojos, contando hasta diez, y volvió a escribir.
—No soy demasiado buena con el contacto físico con personas que no conozco— Levantó su mano a su cuello, dando unos golpecitos en la cicatriz. —Fui… por unos largos años una esclava contra mi voluntad, así que a veces, no soy buena lidiando con… cuando me pillan desprevenida al tocarme— La expresión de Sera fue dolorosa, delineando la cicatriz que le quedó del día que le arrebataron la voz y frotó sus nudillos entre sí, para calmarse.
Metió la mano en la canasta, sacando una camisa.
—Pues, tengo la intención de quedarme un par de días para conocer la isla y lavar ropa— Sonrió, como si fuese lo más obvió. —¿Y tú… o usted?
Ante su pregunta, miró el agua del río y se dio cuenta del posible malentendido; sacudió su cabeza con rapidez, escribiendo con ánimos para aclarar aquello, solo para ver que su letra no quedó legible y tuvo que borrarlo, para comenzar con calma, a veces, era una persona que se dejaba llevar demasiado por sus emociones y le jugaba en contra. —No me caigo todos los días en ríos, pero… más de una vez, me caigo de cara contra el suelo, puertas, me corto un dedo, caigo escaleras— Se detuvo, contando con sus dedos y de pronto, se percató de que necesitaría un millón de manos para seguir contando. —Caerme dentro de algo líquido… uh, si te tranquiliza, hace tiempo que no me caigo en la ducha— Dejó escapar una risita nerviosa, silenciosa, mientras pegaba su cabeza entre los hombros, soltando aquellas letras como si fuese lo más natural del mundo, con una falta de enfado, ya aceptando hace mucho que eso sería su vida por largos años.
Los labios de Seraphine formaron un “o” y soltó un suspiro de alivio, llevando su mano a la zona herida, más aliviada. —Pues, me gusta que nadie le pueda tener interés en eso, pero a veces, me gustaría dar una imagen más segura de mí misma o fuerte— Sonrió con cierta tristeza. —Aunque, creo que ese barco ya zarpó hace mucho, después de lo que viste— Aunque lo siguiente llamó su atención, dibujando una expresión confusa. —¿Cortez? ¿Te insulté de alguna forma?— Se imaginó varios signos de interrogación apareciendo sobre su cabeza, haciendo memoria de las cosas que hizo hasta ahora. —¿Fue lo de… apartar la mano? ¿Eso lo consideras descortés?— Desde su punto de vista, aquello no debería de ser un problema, de pronto se preguntó si Stroud no sería un marine algo sensible, aunque considerando que ella misma también lo era, quizás no era la mejor para hablar de ello.
Cerró sus ojos, contando hasta diez, y volvió a escribir.
—No soy demasiado buena con el contacto físico con personas que no conozco— Levantó su mano a su cuello, dando unos golpecitos en la cicatriz. —Fui… por unos largos años una esclava contra mi voluntad, así que a veces, no soy buena lidiando con… cuando me pillan desprevenida al tocarme— La expresión de Sera fue dolorosa, delineando la cicatriz que le quedó del día que le arrebataron la voz y frotó sus nudillos entre sí, para calmarse.
Metió la mano en la canasta, sacando una camisa.
—Pues, tengo la intención de quedarme un par de días para conocer la isla y lavar ropa— Sonrió, como si fuese lo más obvió. —¿Y tú… o usted?
![[Imagen: RlTqH6C.jpeg]](https://i.imgur.com/RlTqH6C.jpeg)
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