01-05-2026, 07:49 PM
Ella reaccionó pero luego de que el traductor le hiciera llegar el mensaje de manera correcta. — Si eso, Co-Mer — Miré con atención cómo reaccionaba, llevarse la mano al estómago. Inentendible, pero claramente solo puedo asentir, ella si parecía entender la propuesta y no dudaría en aprovechar su aceptación. Con una mirada que oscilo entre la barra y la mujer alta. Un ademán tranquilo, una sonrisa natural en lo que tomó asiento y notó que ella estaba puesto a su lado.
— Podrian darnos dos almuerzos. El especial del día. Y dos cervezas más. — Ordenó con total confianza de la barra a la mujer que los atendía. Claro que lo pidió para que pudieran compartir un rato más. Siempre hay que ser algo atento con las personas que no son bordes, ya que suele haber mucha gente agresiva por ahí que solo quiere pelear contra lo que se consiga en su camino. Era bueno cuando se encontraba gente que no buscaba la violencia.
Su vista siguió su dedo que le apuntó a él y luego a ella, de pecho a pecho. ¿Tu y yo? Su mensaje no le daba un contexto real, no quería hacer películas, pero sí alertó su atención de manera inmediata. Ella no haría ningún comentario que pudiera sugerir lo que pudiera pensar. Miró al otro lado esperando una traducción precisa del compañero que ya estaba por acabar su primer jarra. — ¿Qué dice?— Una voz un poco mas insistente al notar que su compañero se iba a atascar de cerveza antes de que fuera de mayor utilidad.
—¿Que no es obvio? — Negó con la cabeza, para él no lo era.
— Ella quiere saber qué pretendes con ella. De donde ella es que la saquen a comer es que la quieren cortejar. — Su mirada claramente volvió a ella con sorpresa, pero no había ocurrido nada. No tenía una intención definida, pero ella debería haber leído algo. A lo mejor por eso se había puesto roja. A lo mejor se había equivocado, claro no estaba leyendo las risas ahogadas del borracho que disfrutaba mejor la situación que cualquiera.
En su cabeza tenía la clara idea de que quizá las cosas no estaban tan bien encaminadas. Asintió. — Bueno, la verdad es que tu eres una mujer llamativa, pero no soy ese tipo de hombre.— Intentaba una manera de disculparse con ella ya que no quería faltarle el respeto por una comida. — Si es un problema para ti. No tienes que aceptar, solo quería empatizar.—
El telefono descompuesto continuó con Scaterix traduciendo el mensaje a su voluntad. —El más que invitarte a una comida, está aturdido con tu belleza y desde su corazón él quiere compartir contigo. En su raza solo invitan a comer a quienes quieren compartir un futuro juntos. — Claro que de esto ni una palabra fue comprensible, ya que Bai estaba hablando en esa lengua muerta imposible de comprender. Como buen borracho con su nariz roja y rizas que se ocultan en el hipo de un veterano en las tabernas.
— Podrian darnos dos almuerzos. El especial del día. Y dos cervezas más. — Ordenó con total confianza de la barra a la mujer que los atendía. Claro que lo pidió para que pudieran compartir un rato más. Siempre hay que ser algo atento con las personas que no son bordes, ya que suele haber mucha gente agresiva por ahí que solo quiere pelear contra lo que se consiga en su camino. Era bueno cuando se encontraba gente que no buscaba la violencia.
Su vista siguió su dedo que le apuntó a él y luego a ella, de pecho a pecho. ¿Tu y yo? Su mensaje no le daba un contexto real, no quería hacer películas, pero sí alertó su atención de manera inmediata. Ella no haría ningún comentario que pudiera sugerir lo que pudiera pensar. Miró al otro lado esperando una traducción precisa del compañero que ya estaba por acabar su primer jarra. — ¿Qué dice?— Una voz un poco mas insistente al notar que su compañero se iba a atascar de cerveza antes de que fuera de mayor utilidad.
—¿Que no es obvio? — Negó con la cabeza, para él no lo era.
— Ella quiere saber qué pretendes con ella. De donde ella es que la saquen a comer es que la quieren cortejar. — Su mirada claramente volvió a ella con sorpresa, pero no había ocurrido nada. No tenía una intención definida, pero ella debería haber leído algo. A lo mejor por eso se había puesto roja. A lo mejor se había equivocado, claro no estaba leyendo las risas ahogadas del borracho que disfrutaba mejor la situación que cualquiera.
En su cabeza tenía la clara idea de que quizá las cosas no estaban tan bien encaminadas. Asintió. — Bueno, la verdad es que tu eres una mujer llamativa, pero no soy ese tipo de hombre.— Intentaba una manera de disculparse con ella ya que no quería faltarle el respeto por una comida. — Si es un problema para ti. No tienes que aceptar, solo quería empatizar.—
El telefono descompuesto continuó con Scaterix traduciendo el mensaje a su voluntad. —El más que invitarte a una comida, está aturdido con tu belleza y desde su corazón él quiere compartir contigo. En su raza solo invitan a comer a quienes quieren compartir un futuro juntos. — Claro que de esto ni una palabra fue comprensible, ya que Bai estaba hablando en esa lengua muerta imposible de comprender. Como buen borracho con su nariz roja y rizas que se ocultan en el hipo de un veterano en las tabernas.
