01-05-2026, 10:27 PM
(Última modificación: 01-05-2026, 11:04 PM por Kiyoshi Maeda.)
El idioma de los berries… Parece que el negocio se acaba apenas empieza. Kiyoshi no posee capital económico, solo humano. Por consiguiente, y como ya hemos reiterado a lo largo de esta aventura, en ningún momento el médico de los Sepultura vino aquí con la intención de abrir la billetera y conseguir a cambio la planta que busca. Por supuesto, también está claro que no se irá de aquí sin lo que vino a buscar. La vida de su capitán está por encima de cualquier medida de seguridad que pueda tener Kiyoshi para él mismo, por lo que no duda en ningún momento a la hora de entrar a la acción.
El momento clave es cuando apunta con el mentón al cofre que está en el sector izquierdo de la sala, dando a entender que ahí se encuentra lo que Kiyoshi busca. Para cuando menciona el primer precio, el de los 5 millones, nuestro gruñón protagonista ya ha tomado la decisión de jalar el gatillo, pues el dedo siempre ha estado ahí. En medio de sus palabras, antes de que él se atreva a mostrar las dos pistolas que esconde detrás del sofá, la bala de Kiyoshi ya ha salido de la boquilla del rifle. La misma se ve rodeada de un color peculiar, pues está envuelta en una de sus higiénicas burbujas. Además, le sumamos las lentillas que han surgido frente a sus ojos, volviéndolo todavía más peligroso.
La bala llega a impactar sin duda en la frente de Fígaro Jack, pero no nos confundamos, este no es un disparo común. Para empezar, la potencia que le da el fruto del diablo a la bala permite que el cuerpo del médico corrupto sea expulsado con violencia hacia atrás, sin improtar que haya estado en el sofá. Lo más probable es que este mueble se vea tirado hacia atrás, llevándose consigo a las señoritas a tierra. Lo importante aquí es Fígaro, quien se impacta en el muro que tenía en la retaguardia, ubicado 5 metros más allá. El pobre tipo no solo es empujado, sino que termina cayendo sobre la madera que hay bajo suyo.
Los detalles no terminan aquí, pues al momento de impactar el disparo, y durante el transcurso del empuje, la bala explota. Sí, explota. Aquí se revela la munición explosiva que colocó en el cargador mientras subía anteriormente la escalera. El fuego que se crea provoca una quemadura en el afectado, y también podría llegar a agarrar a las mujeres debido al área de cinco metros, pero no a los hombres de Fígaro, pues se encuentran a los costados del sofá, que justamente tiene esa medida.
Sea que los soldados se preocupen por su jefe o no, Kiyoshi no pierde tiempo. Sabiendo de la capacidad de empuje que tiene su técnica, apenas apretó el gatillo, se movió en diagonal hacia la izquierda del piso. Una carrera cruzada de 14 metros, mientras sitúa el rifle nuevamente en su espalda, lo lleva con el cofre que levanta con ambas manos, para luego voltearse y ver detrás suyo la escalera que tomó con anterioridad. Primero da un metro corriendo y termina por dar un gran salto que le permita lanzarse por los escalones hacia abajo. El antiguo Kiyoshi habría visto imposible hacer algo así hace meses, pero viajar islas del Grand Line no es tarea fácil, e incluso un debilucho como Kiyoshi ve avances en su forma física.
Respecto al silencio que se hizo abajo, debido a la explosión por su disparo, el choque de Fígaro con la pared, y el estrés que siente nuestro protagonista por la situación tan desesperante que atraviesa, Kiyoshi no se ha percatado de nada de lo que ocurre en la planta inferior. En su mente, solo tiene escapar.
¿Con qué se encontrará?
El momento clave es cuando apunta con el mentón al cofre que está en el sector izquierdo de la sala, dando a entender que ahí se encuentra lo que Kiyoshi busca. Para cuando menciona el primer precio, el de los 5 millones, nuestro gruñón protagonista ya ha tomado la decisión de jalar el gatillo, pues el dedo siempre ha estado ahí. En medio de sus palabras, antes de que él se atreva a mostrar las dos pistolas que esconde detrás del sofá, la bala de Kiyoshi ya ha salido de la boquilla del rifle. La misma se ve rodeada de un color peculiar, pues está envuelta en una de sus higiénicas burbujas. Además, le sumamos las lentillas que han surgido frente a sus ojos, volviéndolo todavía más peligroso.
La bala llega a impactar sin duda en la frente de Fígaro Jack, pero no nos confundamos, este no es un disparo común. Para empezar, la potencia que le da el fruto del diablo a la bala permite que el cuerpo del médico corrupto sea expulsado con violencia hacia atrás, sin improtar que haya estado en el sofá. Lo más probable es que este mueble se vea tirado hacia atrás, llevándose consigo a las señoritas a tierra. Lo importante aquí es Fígaro, quien se impacta en el muro que tenía en la retaguardia, ubicado 5 metros más allá. El pobre tipo no solo es empujado, sino que termina cayendo sobre la madera que hay bajo suyo.
Los detalles no terminan aquí, pues al momento de impactar el disparo, y durante el transcurso del empuje, la bala explota. Sí, explota. Aquí se revela la munición explosiva que colocó en el cargador mientras subía anteriormente la escalera. El fuego que se crea provoca una quemadura en el afectado, y también podría llegar a agarrar a las mujeres debido al área de cinco metros, pero no a los hombres de Fígaro, pues se encuentran a los costados del sofá, que justamente tiene esa medida.
Sea que los soldados se preocupen por su jefe o no, Kiyoshi no pierde tiempo. Sabiendo de la capacidad de empuje que tiene su técnica, apenas apretó el gatillo, se movió en diagonal hacia la izquierda del piso. Una carrera cruzada de 14 metros, mientras sitúa el rifle nuevamente en su espalda, lo lleva con el cofre que levanta con ambas manos, para luego voltearse y ver detrás suyo la escalera que tomó con anterioridad. Primero da un metro corriendo y termina por dar un gran salto que le permita lanzarse por los escalones hacia abajo. El antiguo Kiyoshi habría visto imposible hacer algo así hace meses, pero viajar islas del Grand Line no es tarea fácil, e incluso un debilucho como Kiyoshi ve avances en su forma física.
Respecto al silencio que se hizo abajo, debido a la explosión por su disparo, el choque de Fígaro con la pared, y el estrés que siente nuestro protagonista por la situación tan desesperante que atraviesa, Kiyoshi no se ha percatado de nada de lo que ocurre en la planta inferior. En su mente, solo tiene escapar.
¿Con qué se encontrará?
Lávense las manos
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
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