01-05-2026, 10:34 PM
¿Escena de celos? ¿Se notaba celoso? Elevó su mano a un lado de su rostro, con los dedos índice y pulgar apoyando su rostro en aire pensativo. —No es una escena de... — Prefirió interrumpirse, no podía negar que parecía ser justo lo que estaba diciendo. Apoyó su espalda en la silla, con el oído atento a la voz que tanto había extrañado. Habían sido tantos intentos que al menos escucharlo de vuelta y con el mismo humor de siempre lo relajó. La explicación de su capitán también tuvo sentido. Descendió su mano, apoyándolo en la silla, cruzando sus piernas y ahora, sin pensarlo, dibujó una media sonrisa, tan imperceptible que solo se podía apreciar por el leve sonrojo en sus mejillas.
Todavía recordaba el gigante, la locura en la que se vio envuelto por completo durante el viaje, la reciente separación que tuvo con Cherry y su tripulación a la que ni siquiera recordaba sus caras. —Pero no tienes nada que reprocharme. Después tú también conseguiste precio por tu cabeza, casi a la par que la mía. ¿O crees que no me daría cuenta? — Recordaba haber visto el Wanted en Arabasta, la preocupación que aquello le dio, pero no había hecho mención al tema hasta entonces, del mismo modo que lo hizo ahora el rubio desde el otro lado del caracol. —¿Qué hiciste para que los Marines quieran tu cabeza? — No pudo evitarlo, tanto lo había extrañado que todo el pensamiento inicial se fue calmando, aunque la inseguridad seguía persistiendo un poco más.
—¿Capitán? Oh, la tripulación que dijiste... Nunca me dijiste los nombres de nadie. — Sus palabras tenían sentido. —Algún día espero que me los presentes. Más les vale que estén cuidando de ti lo mejor posible... Pero conociendo a mi querido “Gran” Tezca, seguro los sabes cuidar tú mejor que ellos a ti. — De nuevo, la sonrisa asomó, divertida, agradecido por la existencia del caracol para, incluso en la distancia, poder mantenerse en contacto. No era lo mismo que sentirlo en sus brazos, o respirar su aliento, ni mucho menos pero... Era mejor eso que nada. —¿Estás comiendo bien? ¿Te trata bien tu tripulación?
Podía escuchar agua desde el otro lado, su afilado oído no perdía detalle de lo que pudiera escuchar desde el otro lado. Por cómo se oía, probablemente era un grifo. —¿Te pillé en mal momento? ¿O has ido por un vasito de agua? — Hizo una pausa, algo más prolongada, ante la pregunta. ¿De dónde lo había sacado? Pues la respuesta era obvia, una que decidió no guardarse, dada la confianza que le tenía al rubio. —Te intenté llamar muchas veces Tezca, no me respondiste a ni una sola. O no respondías, o solo me saltaba el contestador, y sobre todo las últimas semanas, solo saltó el contestador. Pensé que habías cambiado a otro Den-Den Mushi y... — “Te habías cansado de esperarme”. Eso último solo lo pensó, mordiendo su labio inferior para contenerse. —Estuve preocupado. De verdad estuve muy preocupado por ti, Tezca...
Verlo en el Wanted, después de eso no tener ni una sola noticia de él en semanas... muchas, demasiadas, y la falta de comunicación repentina e inexplicable, como si se hubiera desvanecido en el aire. Mentiría si no hubiera admitido que estuvo preocupado. No solía llamar tantas veces a nadie, solo al rubio. Lo peor era que el “solo he viajado bastante” no era suficiente para él, ni siquiera una pequeña y corta llamada antes de dormir, con solo eso, o escucharlo dormir, iba a ser suficiente para él. Sin embargo lo había intentado él en vano, en varias ocasiones. No tenía ni idea del terror que le provocó imaginar un final desastroso. Si fuera necesario volver a usar a sus contactos, lo habría hecho.
Sus afilados ojos ahora voltearon en dirección a la pequeña ventanita que daba al mar, levantándose, al fin, de la silla. No planeaba salir de allí dentro, fuera había demasiada gente y no le interesaba que nadie supiera el romance que tenía al otro lado de su Den-Den Mushi. —Cierto, tengo tantas cosas que actualizarte... ¿Recuerdas que te dije que planeaba ver si conseguía contactos muy importantes? — Al menos, pese a que aún le quedaba tiempo, esa era una noticia. —Estoy en el mismísimo barco de Sohem Burndead. ¡Sohem! El dueño del Banco Goldreich. No estoy del todo dentro, pero es posible que consiga pasar la prueba. He aprendido habilidades nuevas... Tengo tantas ganas de mostrarte lo que sé... — Porque era una persona famosa, conocida, poderosa en todos los mares. —Estoy ahora zarpando hacia Jaya. Arabasta es un infierno por el calor que hace. — Hizo una pausa, volviendo a caminar, esta vez hasta la cama, con pasos lentos. Su sonrisa se vio más calmada, con el caracol entre sus manos, sentado en los pies de la misma. —Hay tantas cosas que me faltan contarte hasta que llegué aquí... Por poco me atrapan los Marines, pero salí de allí. — Había tantas cosas, tantas que quería contarle, entretenerlo con ello... Horas y horas de conversación, pero lejos de seguir hablando, hizo una pausa, con la mirada al Den-Den Mushi.
Se sintió como un joven adolescente, carraspeando, pero feliz por escuchar su voz, agradecido. —No hay un solo día en que haya dejado de pensar en ti. Ni uno solo... De verdad... — Hizo una pausa, ahora tumbándose boca arriba sobre la cama. —Estuve tan preocupado que estuve a punto de dejarlo todo para volver a encontrarte... — Trazó con los dedos la imagen que su imaginación formaba del rubio frente a él, como si quisiera acariciar su mejilla con ellos. —Te he extrañado como nunca he extrañado a nadie... — Nunca pensó que se vería capaz de sentir el pecho oprimirle de esa forma por nadie, solo él era capaz de algo así.

—Pasaron algunas cosas... No fue fácil salir de los Blues sin que se dieran cuenta.
Todavía recordaba el gigante, la locura en la que se vio envuelto por completo durante el viaje, la reciente separación que tuvo con Cherry y su tripulación a la que ni siquiera recordaba sus caras. —Pero no tienes nada que reprocharme. Después tú también conseguiste precio por tu cabeza, casi a la par que la mía. ¿O crees que no me daría cuenta? — Recordaba haber visto el Wanted en Arabasta, la preocupación que aquello le dio, pero no había hecho mención al tema hasta entonces, del mismo modo que lo hizo ahora el rubio desde el otro lado del caracol. —¿Qué hiciste para que los Marines quieran tu cabeza? — No pudo evitarlo, tanto lo había extrañado que todo el pensamiento inicial se fue calmando, aunque la inseguridad seguía persistiendo un poco más.
—¿Capitán? Oh, la tripulación que dijiste... Nunca me dijiste los nombres de nadie. — Sus palabras tenían sentido. —Algún día espero que me los presentes. Más les vale que estén cuidando de ti lo mejor posible... Pero conociendo a mi querido “Gran” Tezca, seguro los sabes cuidar tú mejor que ellos a ti. — De nuevo, la sonrisa asomó, divertida, agradecido por la existencia del caracol para, incluso en la distancia, poder mantenerse en contacto. No era lo mismo que sentirlo en sus brazos, o respirar su aliento, ni mucho menos pero... Era mejor eso que nada. —¿Estás comiendo bien? ¿Te trata bien tu tripulación?
Podía escuchar agua desde el otro lado, su afilado oído no perdía detalle de lo que pudiera escuchar desde el otro lado. Por cómo se oía, probablemente era un grifo. —¿Te pillé en mal momento? ¿O has ido por un vasito de agua? — Hizo una pausa, algo más prolongada, ante la pregunta. ¿De dónde lo había sacado? Pues la respuesta era obvia, una que decidió no guardarse, dada la confianza que le tenía al rubio. —Te intenté llamar muchas veces Tezca, no me respondiste a ni una sola. O no respondías, o solo me saltaba el contestador, y sobre todo las últimas semanas, solo saltó el contestador. Pensé que habías cambiado a otro Den-Den Mushi y... — “Te habías cansado de esperarme”. Eso último solo lo pensó, mordiendo su labio inferior para contenerse. —Estuve preocupado. De verdad estuve muy preocupado por ti, Tezca...
Verlo en el Wanted, después de eso no tener ni una sola noticia de él en semanas... muchas, demasiadas, y la falta de comunicación repentina e inexplicable, como si se hubiera desvanecido en el aire. Mentiría si no hubiera admitido que estuvo preocupado. No solía llamar tantas veces a nadie, solo al rubio. Lo peor era que el “solo he viajado bastante” no era suficiente para él, ni siquiera una pequeña y corta llamada antes de dormir, con solo eso, o escucharlo dormir, iba a ser suficiente para él. Sin embargo lo había intentado él en vano, en varias ocasiones. No tenía ni idea del terror que le provocó imaginar un final desastroso. Si fuera necesario volver a usar a sus contactos, lo habría hecho.
Sus afilados ojos ahora voltearon en dirección a la pequeña ventanita que daba al mar, levantándose, al fin, de la silla. No planeaba salir de allí dentro, fuera había demasiada gente y no le interesaba que nadie supiera el romance que tenía al otro lado de su Den-Den Mushi. —Cierto, tengo tantas cosas que actualizarte... ¿Recuerdas que te dije que planeaba ver si conseguía contactos muy importantes? — Al menos, pese a que aún le quedaba tiempo, esa era una noticia. —Estoy en el mismísimo barco de Sohem Burndead. ¡Sohem! El dueño del Banco Goldreich. No estoy del todo dentro, pero es posible que consiga pasar la prueba. He aprendido habilidades nuevas... Tengo tantas ganas de mostrarte lo que sé... — Porque era una persona famosa, conocida, poderosa en todos los mares. —Estoy ahora zarpando hacia Jaya. Arabasta es un infierno por el calor que hace. — Hizo una pausa, volviendo a caminar, esta vez hasta la cama, con pasos lentos. Su sonrisa se vio más calmada, con el caracol entre sus manos, sentado en los pies de la misma. —Hay tantas cosas que me faltan contarte hasta que llegué aquí... Por poco me atrapan los Marines, pero salí de allí. — Había tantas cosas, tantas que quería contarle, entretenerlo con ello... Horas y horas de conversación, pero lejos de seguir hablando, hizo una pausa, con la mirada al Den-Den Mushi.

—También te extrañé mucho, Tezca.
Se sintió como un joven adolescente, carraspeando, pero feliz por escuchar su voz, agradecido. —No hay un solo día en que haya dejado de pensar en ti. Ni uno solo... De verdad... — Hizo una pausa, ahora tumbándose boca arriba sobre la cama. —Estuve tan preocupado que estuve a punto de dejarlo todo para volver a encontrarte... — Trazó con los dedos la imagen que su imaginación formaba del rubio frente a él, como si quisiera acariciar su mejilla con ellos. —Te he extrañado como nunca he extrañado a nadie... — Nunca pensó que se vería capaz de sentir el pecho oprimirle de esa forma por nadie, solo él era capaz de algo así.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
