02-05-2026, 12:07 AM
Dia 59 de Otoño, Año 17
Isla Karate, una isla donde prácticamente toda la población es conocedora de algún tipo de arte marcial. Todos y cada uno de esos peleadores, tienen una forma física envidiable, una capacidad de mantener la calma fuera de lo común y la capacidad de romperte más de un hueso con un solo golpe. Son realmente capaces de mantener el orden en su hogar, siendo que resulta poco creíble que alguien pudiera causar caos y problemas en la misma. No es una población indefensa sin capacidad de repeler los criminales al uso, no, son peleadores natos, quienes además del talento con el que nacen, entrenan constantemente para poder vencer el torneo de artes marciales que se realiza anualmente, torneo que decide quien será el líder de la isla durante el año que hay entre un torneo y el siguiente.
¿Qué pinta un rebelde en una isla cómo esta? ¿Realmente necesitan de la participación del mismo para liberarla de alguna opresión? Quien sabe, seguramente si todos ellos se decidieran a pelearse contra el sistema, seguramente tendrían la ventaja en cuanto a combate cuerpo a cuerpo, al menos contra aquellos que no han entrenado sus cuerpos y mentes tan arduamente como ellos.
Sin embargo, no es algo relacionado con eso lo que podría explicar la presencia de alguien de la armada revolucionaria en aquella isla, más concretamente en aquella zona de arrozales. Al parecer durante las últimas noches, se escuchan sonidos extraños en los alrededores de los arrozales, como si alguien o algo estuviera vagando por aquel lugar.
Al principio no le prestaron demasiada atención, atribuyeron el sonido a un animal salvaje o a alguien tratando de gastarles una mala broma al hacer tanto ruido en las zonas de los arrozales. Sin embargo, todo cambió hace unas noches, cuando no solo se escuchó el ruido de costumbre, sino que, además, se escuchó el desgarrador grito, un grito de una voz juvenil y femenina, como si fuera de una niña, como mucho una adolescente.
Al día siguiente, se percataron de que una de las chicas de la zona había desaparecido. Luego todos estaban tensos, atentos a cualquier cosa fuera de lo común, buscando causas, culpas. Pero no pareciera que fueran a encontrar a la chica con brevedad.
¿Qué pinta un rebelde en una isla cómo esta? ¿Realmente necesitan de la participación del mismo para liberarla de alguna opresión? Quien sabe, seguramente si todos ellos se decidieran a pelearse contra el sistema, seguramente tendrían la ventaja en cuanto a combate cuerpo a cuerpo, al menos contra aquellos que no han entrenado sus cuerpos y mentes tan arduamente como ellos.
Sin embargo, no es algo relacionado con eso lo que podría explicar la presencia de alguien de la armada revolucionaria en aquella isla, más concretamente en aquella zona de arrozales. Al parecer durante las últimas noches, se escuchan sonidos extraños en los alrededores de los arrozales, como si alguien o algo estuviera vagando por aquel lugar.
Al principio no le prestaron demasiada atención, atribuyeron el sonido a un animal salvaje o a alguien tratando de gastarles una mala broma al hacer tanto ruido en las zonas de los arrozales. Sin embargo, todo cambió hace unas noches, cuando no solo se escuchó el ruido de costumbre, sino que, además, se escuchó el desgarrador grito, un grito de una voz juvenil y femenina, como si fuera de una niña, como mucho una adolescente.
Al día siguiente, se percataron de que una de las chicas de la zona había desaparecido. Luego todos estaban tensos, atentos a cualquier cosa fuera de lo común, buscando causas, culpas. Pero no pareciera que fueran a encontrar a la chica con brevedad.
Dia 61 de Otoño, Año 17
El joven rebelde se encuentra caminando por la zona cercana a los arrozales, seguramente buscando algo que pudiera indicarle el camino a seguir, o un dojo en el cual entrenar. O tal vez, y sólo tal vez, se había perdido en la isla por andar distraído.
La cuestión es que la figura del pequeño revolucionario se puede ver en el borde exterior de los arrozales, como si hubiera llegado por alguna extraña razón.
Allá donde el chico pueda dirigir la mirada verá lo mismo, campos de cultivo de arroz con sus terrenos elevados en medio para facilitar el acceso y movimiento, así como las zonas inundadas donde se planta dicho alimento. No hay mucho que destacar de ello, salvo que a esas horas, cuando el sol ya se está ocultando, la gente comienza a retirarse, temerosa de que sean los siguientes en desaparecer.
Por ello es que por el momento el chico no vería a nadie, al menos nadie suficientemente cerca como para indagar algo. Quizás si se mezcla con la gente descubra algo, o si espera a la noche, pueda ver al culpable, la decisión es del chico.
La cuestión es que la figura del pequeño revolucionario se puede ver en el borde exterior de los arrozales, como si hubiera llegado por alguna extraña razón.
Allá donde el chico pueda dirigir la mirada verá lo mismo, campos de cultivo de arroz con sus terrenos elevados en medio para facilitar el acceso y movimiento, así como las zonas inundadas donde se planta dicho alimento. No hay mucho que destacar de ello, salvo que a esas horas, cuando el sol ya se está ocultando, la gente comienza a retirarse, temerosa de que sean los siguientes en desaparecer.
Por ello es que por el momento el chico no vería a nadie, al menos nadie suficientemente cerca como para indagar algo. Quizás si se mezcla con la gente descubra algo, o si espera a la noche, pueda ver al culpable, la decisión es del chico.
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