Nuevas Coordenadas | [Pasado|Privado]
#4
Cuando Choi Hae-won recupera el mando de su sistema, el absolto de sus pensamientos parece romper con el esquema que siempre se ha establecido de sí misma. Le pesa el mundo. Todos sus amados libros quedaron en el fondo del mar, al igual que sus esfuerzos por reparar un barco que se convirtió en astillas por causa de las corrientes salvajes. Sus primeros pasos en Grand Line, antes de comenzar a moverse de verdad, se ven plagados de esa extraña incertidumbre; el no saber qué les espera a partir de allí es agotador, mentalmente hablando.

Y es así: Están varados en una isla que parece contrastar con todo lo que realmente siente dentro de su corazón, en un lugar de alquiler donde cada uno podría tener su habitación —Gracias, Kael, por el detalle—. Ella elegiría la más alejada de todas para meditar tranquila. Por supuesto que le ofrecería a Dimitri quedarse con ella esa noche, pero no sabe si él aceptará o cómo lo verá, si se piensa en todo lo que se vivió dentro de esa isla de los infiernos antes del cruce más salvaje que ha tenido en su corta vida.

Cuando empieza a contar el precio de sus pérdidas, se da cuenta de que todas ellas no se comparan con la pieza que lleva consigo colgada al cuello, esa que aún se mantiene y no ha dejado caer desde entonces. El peso de ese pequeño relicario es más alto y más amplio que el de cualquier libro, moneda de oro o lo que fuera. Los uniformes pueden reponerse; los documentos y ejemplares de lectura, también. Está convencida de que podrá retomar esa bendita colección.

Aún así, no dice nada.
Hay un velo pesado en el ambiente que le obliga a mantenerse callada y meditar, mientras ordena algunas cosas de las que logró rescatar y trajo consigo para llevarlas al cuarto más tarde.

Shin está herido. Fue atacado por un supuesto compañero de armas y aún permanece en aislamiento por prevención. Ella no pudo hacer nada desde su lugar, solo verlo caer por esa asquerosa trampa mortal. Vio a Nyra combatir sin el apoyo de compañeros fiables, rodeada de piratas o personas de a pie que podrían haberle hecho daño de alguna manera. Y a eso debe sumarle que la vio ofrecerse como tributo o sacrificio por seres inmerecedores, sin pensar en lo que pasaría con el resto de su división si la perdieran.

La situación fue, es, y será horrible para su mente plagada de recuerdos que de a poco se convierten en piedra. Contiene el suspirar y la endecha, y ocupa ambas manos en quehaceres de limpieza y organización mientras busca respuestas a preguntas mal formuladas.

Gracias a todo lo que ha vivido hasta allí, Choi toma una decisión importante, una que parece resonar dentro de su cuerpo con la fuerza de un vendaval: va a convertirse en médico y aprendería lo antes posible, con el fin de que haya alguien capaz de atender las heridas del resto, ya que el encargado de esa tarea ahora permanece convalesciente dentro de la fortaleza creada por otro de sus compañeros.

Cuando Nyra hace la petición de poner en remojo los garbanzos, Hae-won asiente y procede con lo pedido sin mediar palabras. Ella tendría que hablar con el resto de sus compañeros después, para preguntarles qué opinan acerca de lo que desea hacer y qué quiere aprender. La medicina es una disciplina que lleva tiempo y meditación, pero buscará intentarlo. Se siente capaz de lograrlo. Tiene las habilidades necesarias para ello y confía lo suficiente en su mente.

Buscará la eficiencia por encima de lo demás si con ello es capaz de ayudar a sus compañeros, sin dudarlo ni un instante.
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RE: Nuevas Coordenadas | [Pasado|Privado] - por Choi Hae-won - 02-05-2026, 05:31 AM

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