Campanas en la noche [Priv] [Pasado] [R16]
#4
Ante un dolor tan sordo como el suyo, no debería haber sonreído, pero lo hice. Fue una mueca débil. Nació de la misma sensación cálida que me llenaba el pecho. Estoy bastante convencido de que su origen estaba en la honestidad que Hae-won compartía conmigo, conocer un poco más de sus engranajes y comprender todo lo que la había instado a actuar en aquella prisión. Esa frialdad de la que hablaba a mí me resultaba extremadamente familiar. Solo que jamás habría imaginado que ella la sintiera igual.

—Has hecho lo que has podido con lo que has tenido.

Admito que reconfortar a la gente nunca había sido mi punto fuerte. Quería ofrecerle a Hae-won el consuelo que su corazón pedía a gritos, pero era de los que opinaban que las palabras se las llevaba el viento. Las heridas del alma se asemejaban a las físicas. Un puñado de dichos bonitos no podían remendarlas. En las contadas ocasiones en las que había tenido que ofrecer mi hombro a alguien, había sido para escuchar y acompañar hasta que esa persona alcanzaba una conclusión.

—Habrá muchas incógnitas sobre ese lugar que probablemente no descubriremos jamás. ¿Por qué pulsaste botones y manivelas? —Me encogí de hombros—. Solo tú puedes saberlo. Por salvar a gente, por intentar detener la máquina, por ansia de conocimiento, por el estrés del momento… ¿Importa ahora? Quiero decir, pensarlo solo te va a llenar la cabeza de y si… —Frené al darme cuenta de que había empezado a rascarme el lunar—. En mi opinión, los y si… no son más que un cementerio de posibilidades en el que la gente tiende a caer atrapada.

Por eso intentaba mirar lo mínimo posible hacia atrás. Por eso, también, Kutsukku me había dejado la piel en carne viva, despellejando cada recuerdo hasta entonces enterrado. Al cruzar el red line los había empujado todos al fondo de un arcón. Por desgracia, echar la llave solo resultaba posible mientras permanecía despierto.

—Además, dices que eres una persona fría, pero no es lo que me has demostrado. —Crucé los brazos sobre el pecho—. Te preocupaste por todos nuestros compañeros nada más despertar, te atormentas sobre lo ocurrido porque deseas haberlo hecho mejor, te sientes culpable por haber deseado disparar a ese pirata en un punto más crítico… La gente te importaba. —Me humedecí los labios—. Yo no pensé en nadie, Hae-won. Solo en ti. Si me hubieran dicho que te dejarían marchar a cambio de todas aquellas vidas, incluso la mía, las habría entregado antes de darme cuenta de que eso no es lo que tú desearías.

Y esa era la verdad detrás de St. George. Un absoluto egoísmo que anhelaba proteger tan solo lo que era importante para mí. Me habría vuelto loco de perderla. Por un sinfín de razones y no todas nobles, bonitas ni románticas. Noté la fuerza de cada latido: señal de que temía la reacción a mis palabras. Creí, no obstante, que la honestidad merecía ser pagada con honestidad.

—La única persona ahí dentro que de verdad me podría haber dolido, fue Kuroshiro. —Alcé la vista al techo, pensativo—. La vida está llena de grises. Tu aversión a los piratas es válida. Nadie puede decirte cómo debes sentirte ante las situaciones que has vivido.

Y yo tampoco me consideraba un moralista como para abogar por ese par, por mucho que pudiera entender aquello que los impulsaba a actuar así.

—Y deja de llamarte inútil. Nos salvaste la vida una vez más, Ángel. —Fruncí ligeramente el ceño—. Dime, ¿hay algo que creas que puedas aprender de esto?
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RE: Campanas en la noche [Priv] [R16] - por Dimitri St. George - 03-05-2026, 12:19 AM

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