03-05-2026, 01:10 AM
Es divertido pasar por esta etapa de la vida, esa que parecía tan lejana para alguien como ella. Nunca pensó en que encontraría a esa persona a quien proponérselo… De hecho, jamás pensó que ella sería quien dijera esas palabras. Lo más divertido del asunto es que no le tembló el pulso al hacerlo y preguntarle, al querer conocer sus respuestas. También está el experimentar ese extraño miedo al pensar en que diría que “no estaba preparado” o “no era el tiempo”.
Todo es demasiado nuevo.
Sí. La sonrisa en ese giro improvisado es tan real como el sentimiento de saberse querida por alguien que vale tanto. Cuando ella dio el empujón que lo sacó de la jaula, supo que el chico de aquel momento tendría demasiadas preguntas, muchos interrogantes y un sinfín de cuestionamientos que lo llevarían por caminos sinuosos. Ella pensó que tendría dificultades para poder mantenerse y que muchas veces se cuestionaría incluso la existencia, pero la realidad es que, aún con todo y complicaciones, el orgullo que siente por lo que ha logrado es real.
Cuando se sienta en la cama y escucha sus palabras, Hae-won presta toda su atención a sus facciones, manierismos e incluso pausas cuando le habla. Mantiene un semblante tranquilo y estoico, suave ante las inquietudes y afirmaciones que él deja al descubierto en ese breve período de tiempo, esas que, aunque lo disimule, parten una parte profunda de su corazón.
—Identificar emociones no es sencillo, en realidad —La joven suspira al pensarlo, sosteniendo con un poquito más de fuerza las manos ajenas—... Pero me alegra saber que pude aportar algo positivo, por más incómodo que sea.
La mirada que le dedica a sus labios es demasiado evidente. Lo conoce lo suficiente como para entender lo que quiere decir con ello. Hae-won, siendo como es, dibuja una sonrisa cargada de ligera travesura.
—¿Qué es eso de silenciar todo? Si lo que propones es lo que pienso, entonces dejarás a la vista emociones que no pueden expresarse con simples palabras, ¿verdad? —Acaricia su cuello con suavidad premeditada, subiendo con delicadeza para rozar con la yema de su pulgar el labio inferior de su ahora novio—... Y no me molestará verlo. Este es, después de todo, el tipo de experiencias que he decidido guardar solo para ti. Por supuesto, si es que la quieres, ya sabes qué hacer.
Así como ella lo ha besado aquella vez, le toca a él tomar la decisión de quererlo así.
Todo es demasiado nuevo.
Sí. La sonrisa en ese giro improvisado es tan real como el sentimiento de saberse querida por alguien que vale tanto. Cuando ella dio el empujón que lo sacó de la jaula, supo que el chico de aquel momento tendría demasiadas preguntas, muchos interrogantes y un sinfín de cuestionamientos que lo llevarían por caminos sinuosos. Ella pensó que tendría dificultades para poder mantenerse y que muchas veces se cuestionaría incluso la existencia, pero la realidad es que, aún con todo y complicaciones, el orgullo que siente por lo que ha logrado es real.
Cuando se sienta en la cama y escucha sus palabras, Hae-won presta toda su atención a sus facciones, manierismos e incluso pausas cuando le habla. Mantiene un semblante tranquilo y estoico, suave ante las inquietudes y afirmaciones que él deja al descubierto en ese breve período de tiempo, esas que, aunque lo disimule, parten una parte profunda de su corazón.
—Identificar emociones no es sencillo, en realidad —La joven suspira al pensarlo, sosteniendo con un poquito más de fuerza las manos ajenas—... Pero me alegra saber que pude aportar algo positivo, por más incómodo que sea.
La mirada que le dedica a sus labios es demasiado evidente. Lo conoce lo suficiente como para entender lo que quiere decir con ello. Hae-won, siendo como es, dibuja una sonrisa cargada de ligera travesura.
—¿Qué es eso de silenciar todo? Si lo que propones es lo que pienso, entonces dejarás a la vista emociones que no pueden expresarse con simples palabras, ¿verdad? —Acaricia su cuello con suavidad premeditada, subiendo con delicadeza para rozar con la yema de su pulgar el labio inferior de su ahora novio—... Y no me molestará verlo. Este es, después de todo, el tipo de experiencias que he decidido guardar solo para ti. Por supuesto, si es que la quieres, ya sabes qué hacer.
Así como ella lo ha besado aquella vez, le toca a él tomar la decisión de quererlo así.
